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FERNANDO TATO: «MI RELACIÓN CON LA MÚSICA ES UNA RELACIÓN TÓXICA DE MANUAL: YO LA AMO Y ELLA ME MALTRATA»

FERNANDO TATO: «MI RELACIÓN CON LA MÚSICA ES UNA RELACIÓN TÓXICA DE MANUAL: YO LA AMO Y ELLA ME MALTRATA»
20 APRIL 2026

Entre la música, el audiovisual y la interpretación, Fernando Tato lleva años construyendo una trayectoria que no responde a una única forma de estar en la cultura. Actor en series de largo recorrido, director de piezas como Adeus, Berta y músico con un universo propio, su camino está marcado por etapas, pausas y regresos, siempre atravesados por la necesidad de contar.

Después de nueve años sin publicar material nuevo, Tato regresa con El propio funcionamiento de las cosas, un EP breve y directo en el que vuelve a las emociones que siempre han estado en el centro de sus canciones. Hablamos con él sobre ese regreso, el proceso creativo, la convivencia entre disciplinas y una relación con la música que define, sin rodeos, como “tóxica de manual”.

 

Foto: Sandra Brea

 

Actor, director, guionista, ilustrador… Si de pequeño le hubieses dicho a tu familia que querías ser artista, se quedaron cortos con todo lo que venía. En una familia en la que nadie se dedicaba a esto, ¿cómo se construye una trayectoria tan plural desde cero? ¿Cómo conviven todas esas necesidades de expresión en una misma persona?

Fernando Tato: Pues cometiendo todos los errores posibles y por intuición. De niño, lo único que me interesaba era la música, las películas, los cómics, los libros… Pasaba el día dibujando y leyendo y, en cuanto cayó en mis manos una guitarra, ya no contemplé otra opción más que la de ser estrella de rock. Una inconsciencia absoluta, visto desde hoy. No lo conseguí, pero sí seguir haciendo la música que quiero y como quiero, que ya es bastante.

 

Antes de publicar discos ya había una necesidad de escribir y contar. ¿Qué forma tenía ese impulso al principio, cuando aún no había público ni estudios ni ninguna expectativa?

Fernando Tato: Pues dibujando y escribiendo canciones por el propio hecho de hacerlo. Yo era el niño que pintaba absolutamente todos los libros de texto y las mesas del colegio.

 

Foto: Sandra Brea

 

Pasaste por grupos como Azul Caimán o Comediante antes de lanzarte en solitario. ¿Qué dejaron esas etapas en tu forma de entender la música?

Fernando Tato: Amigos para toda la vida y la conciencia de que organizar a cuatro o cinco personas en una única dirección vital y profesional es muy difícil.

 

En un momento determinado la música no era suficiente para vivir de ella como tú querías. ¿Cambia la forma de escribir cuando aparece esa realidad?

Fernando Tato: No creo que la forma de escribir cambiase. Lo que cambió fue que entraron en mi vida otros elementos importantes como la interpretación y después la dirección, etc... y la música tuvo que convivir con ellas con todo lo que eso significó.

 

 

 

En tu primer trabajo publicado, El animal en mí (2015), aparecen relaciones intensas, a veces frágiles o rotas, como en “Si muero esta noche”. ¿Hasta qué punto es más fácil (si lo es) escribir desde ese tipo de emociones que desde lugares más luminosos?

Fernando Tato: No tengo ni idea. Lo que dicen es que las canciones de amor son en realidad canciones de desamor. También se dice que “la gente feliz no escribe canciones de amor”. No lo dije yo, pero... :)

 

 

 

 

Aún más animal en mí (2016) revisita ese primer trabajo desde otro lugar, con directos, demos y material adicional. ¿Cambia tu relación con las canciones cuando vuelves a ellas con más distancia?

Fernando Tato: Totalmente. No eres la misma persona que las escribió, no sientes lo mismo, cambias el tono de algunas, el tempo de otras, los arreglos... Me gusta más mi relación con ellas ahora.

 

En tus canciones partes de experiencias muy concretas, pero acaban siendo reconocibles para mucha gente. ¿Cómo se convierte algo tan personal en algo universal?

Fernando Tato: Porque todos nos enamoramos, todos echamos de menos a alguien, todos nos sentimos solos, calientes, furiosos, fiesteros, felices a veces. Son cosas que todo el mundo puede reconocer como propias, aquí y en China. Una vez me llegó un mensaje de una chica de Brasil que me decía que “Manos de pianista” hablaba de ella y de su relación con su novia.

 

 

 

 

En Flores Raras (2017) aparece un sonido más directo, más físico. ¿Qué estaba pasando para que las canciones pidiesen esa forma? ¿Qué papel jugaron Los Animales en este proceso?

Fernando Tato: Un papel fundamental. Yo estaba en un momento vital mucho más feliz y enérgico. La producción y los músicos fueron decisivos en el sonido, como es lógico.

 

 

Después de este último trabajo, de 2017, hay un silencio discográfico hasta ahora, mientras tu carrera profesional seguía en otros ámbitos. ¿Cómo se reorganiza tu relación con la música en este periodo?

Fernando Tato: Mi relación con la música es una relación tóxica de manual: yo la amo y ella me maltrata. Compongo, grabo, me entusiasmo, creo que he hecho el mejor disco del mundo, salgo a tocar para cuatro personas, me arruino, no pasa nada, me deprimo, dejo la guitarra en una esquina, estoy un tiempo sin ella, la echo de menos, la cojo de nuevo, vuelta a empezar. Llevo así desde que empecé a grabar con 15 años. Esas ausencias pueden durar una semana o nueve años.

 

 

 

Vuelves en este 2026 con El propio funcionamiento de las cosas, un EP de tres temas que recoge distintas formas de abordar el amor y las emociones. ¿Por qué ahora, después de nueve años?

Fernando Tato: Porque echaba de menos el estudio y el directo. Ya no aguantaba más.

 

Hay algo casi irónico en el título El propio funcionamiento de las cosas: suena casi a manual de instrucciones, pero lo que cuentas son emociones que no siguen ningún protocolo. ¿Necesitabas entender u ordenar todo eso a través de la música?

Fernando Tato: Entendí que incluso en el caos emocional hay una progresión lógica de acontecimientos.

 

Foto: Sandra Brea

 

En este último trabajo Manuel Cabezalí se encarga de la producción y Dany Richter de la masterización. ¿Qué ocurre con las canciones cuando hay otros ojos que las revisan?

Fernando Tato: Que es un sueño. Manuel y su gente: Juanma, Dany, Nieves... Son brutales e hicieron de esta grabación la mejor de mi vida con diferencia. Además, Manuel entendió cómo trabajo, mis canciones, mi forma de escribir y cantar, perfectamente. Con él todo creció y llegó a sitios que son, para mí, perfectos.

 

Hay una mezcla muy clara entre imágenes muy concretas —el metro, la ciudad— y algo más emocional. ¿Cómo dialogan esas dos capas cuando escribes?

Fernando Tato: Yo cuando escribo, puedo ponerme más metafórico o menos metafórico. En este EP hablo de situaciones muy concretas y lo que hay en las letras es lo que había en esas vivencias literalmente: Venecia, Santiago, ansiedad, el apagón…

 

Foto: Marc Álvarez

 

Hay artistas que dejan huella y otros que solo pasan. ¿Qué influencias siguen activas en lo que haces hoy?

Fernando Tato: Las de siempre: Tom Waits, Nick Cave, Motley Crüe, Frank Sinatra, Angelo Badalamenti, Los Enemigos, Extremoduro, Herdeiros da Crus, The National, Metallica... Tengo el superpoder de combinar estilos de todo tipo.

 

“Se llevó mi corazón en la maleta”, de “Alba” (2026): hay algo muy físico en esa imagen, como si la pérdida ocupase un espacio real. ¿Qué pasa cuando la emoción deja de ser abstracta y se vuelve palpable?

Fernando Tato: Que escribes una canción en la que lo cuentas todo :)

 

 

En los videoclips de “Aquella ropa tan extraña” y “Alba” firmas tanto la música como la dirección. Cuando uno mismo está en los dos lados, ¿cómo es el proceso de construir la pieza audiovisual?

Fernando Tato: Fue una fiesta. Me encanta dirigir, soy guionista, es mi música y toda la gente que participó en los vídeos son amigos. Más divertido imposible.

 


 

La portada del EP es una ilustración tuya, hecha a mano, en papel cuadriculado. ¿Qué querías que contase incluso antes de escuchar las canciones?

Fernando Tato: Soy muy fan del trabajo hecho a mano. Esas ilustraciones me ayudan ya no solo a divertirme, sino que también hablo de cosas que me emocionan, me preocupan... Hacía mucho tiempo que no sacaba música y quería que fuese lo más personal posible. Cuando escucho un disco de Daniel Johnston, quiero ver una portada con una de sus ilustraciones. Cuando escucho uno de Dogs D’Amour, quiero ver en la portada una ilustración de Tyla…

 

Llevas años trabajando como actor en televisión, en formatos muy exigentes, y en los últimos tiempos también estás dirigiendo piezas como Adeus, Berta, cuyo guion fue reconocido con el Premio SGAE Julio Alejandro y que llegó a ser finalista en los Mestre Mateo. ¿Cómo conviven todas estas facetas con la música que haces?

Fernando Tato: Para mí todo es lo mismo: una manera de expresarme, de contar historias que me interesan y me emocionan... La interpretación, la escritura, la música, en realidad son lo mismo.

 

Foto: Marc Álvarez

 

Con el paso de los trabajos hubo cambios, pero también algo que se mantiene reconocible. ¿Qué sostiene tu identidad como artista?

Fernando Tato: Supongo que mi neurosis y mi sensibilidad.

 

En otros momentos comentaste que te interesaba ir transformando el formato de tus directos. ¿Sigues manteniendo esa idea? ¿Cómo es hoy esa propuesta en vivo?

Fernando Tato: Me interesa mucho. Ahora mismo estoy en formato acústico en los directos. Yo con una acústica y mi voz y Marcos Castro, que me acompaña a la guitarra. Me encanta el formato pero también me gustaría mucho tener una banda, intentar cosas con instrumentos distintos... El formato acústico es la única opción cuando, como es mi caso, la música y los directos no dan dinero.

 

 

¿Qué artista o grupo gallego nos recomendarías ahora mismo? Algún favorito que deberíamos conocer.

Fernando Tato: Javi Maneiro acaba de lanzarse en solitario y me parece maravilloso. Hay mucha gente nueva que está saliendo y están haciendo cosas tremendas. Cuando escuché a Mondra por primera vez, flipé.

 

Y si abriésemos tu cuenta personal de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% sinceridad, 0% vergüenza.

Fernando Tato: Desde el heavy metal de Iron Maiden hasta Kind of Blue de Miles Davis, pasando por bandas sonoras de Hans Zimmer, el punk de Buzzcocks, Aphex Twin, The Pogues, Sabina y Leiva.

 

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