LONTRAS: «LONTRAS SON NUESTROS PENSAMIENTOS MUSICALES OBSESIVOS PUESTOS A HERVIR EN LA MISMA OLLA»
Lontras es un trío vigués formado por Juan Arca, Zalo Rodríguez y Sunil López, cuya propuesta sonora mezcla jazz, canción ibérica, indietrónica, música clásica contemporánea y pop alternativo en un estilo tan delicado como personal. En 2025 han publicado Caras no lume (Raso Estudio, 2025), un álbum con el que definen su identidad artística a través de letras evocadoras, armonías sofisticadas y una producción minuciosa que se complementa con un fuerte componente improvisatorio en los directos.

Foto © Miguel Méndez e Marta Ferrer
Lontras nace «de un sueño de Juan Arca y de sus compañeros, Sunil López y Zalo Rodríguez» que irrumpía como «una nueva nota en una generación [...] que hace de la tradición un trampolín para nuevas canciones». ¿Cuál fue ese sueño y cómo habéis convertido el sueño en realidad?
Juan Arca: «El sueño se trata simplemente de nuestra visión estética, que tratamos de plasmar fielmente en este disco».
Las lontras (nutrias) son animales que, según leemos, simbolizan inteligencia, alegría, adaptabilidad... ¿Por qué escoger este animal como nombre del grupo? ¿Diríais que compartís características o es mucho suponer?
Juan: «El nombre surgió al hilo de la canción “Dúas Lontras”. Nos pareció un buen nombre por ser una palabra corta, directa, evocadora en cierta medida...».
Zalo Rodríguez: «Creo que lo importante en un nombre es que refiera a algo agradable o que la sonoridad de la palabra sea bonita y sencilla, fácil de recordar y pronunciar. Por otro lado, las nutrias parecen bastante sociables y rebuldeiras, diría que por lo menos en ese sentido encajan bastante bien con nosotros».

Foto © Miguel Méndez e Marta Ferrer
Indietrónica, canción ibérica, música clásica contemporánea, jazz y pop alternativo son algunos de los estilos en los que caerían las canciones de Lontras, pero, sin etiquetas, ¿cómo las definiríais vosotros? ¿A qué suena Lontras?
Sunil López: «Supongo que nuestra música tiene elementos de todos esos géneros... pero también tenemos algo único, que surge de la unión de los tres, cada uno con su bagaje concreto».
Juan: «Lontras son nuestros pensamientos musicales obsesivos puestos a hervir en la misma olla».
Vuestras composiciones desprenden ecos diversos que van desde Radiohead a Caetano Veloso, pasando por Pink Floyd, Devendra Banhart o Chico Buarque. Si tuvieseis que señalar algún referente (más) que tenga, o tuviese, particular impacto en vuestras composiciones, o en vuestra manera de entender la música, ¿quién sería?
Juan: «Citaría a Leo Brouwer, Wilco y Boards of Canada».
Zalo: «Yo no tengo muy presentes las referencias o influencias al crear música, pero por similitud con el proyecto y gusto personal diría Néboa, Mocho Gris o James Blake».

Estáis presentando Caras no lume (Raso Estudio, 2025), vuestro disco debut, después de meses de adelantos. ¿Cuál es la idea detrás de este trabajo? ¿Parte de un concepto central del que surgieron los temas, es una recopilación de temas «sueltos» ya escritos...?
Juan: «Son una recopilación de temas compuestos desde finales de 2020, de cuando data “O principio de incerteza”.
Aunque no están escritos en torno a un mismo concepto central, sí que se compusieron de una manera muy similar, a partir de la voz, la guitarra y la armonía, y comparten un carácter melancólico y también irónico».
Musicalmente, experimentación y tradición van de la mano en Caras no lume, ¿de qué modo exploráis ambos extremos para mantener ese equilibrio entre respetar elementos propios de nuestra música e incorporar innovaciones?
Zalo: «No creo que el equilibrio sea un objetivo como tal, diría que lo que hacemos es sumergirnos e interesarnos genuinamente por la música. Inevitablemente la música que proviene de la tradición tiene una huella importante a nivel emocional y colectivo, pero buscar y experimentar sonoridades nuevas también es un impulso natural y continuo para nosotros.
No son dos cosas que sea necesario “equilibrar”, están ahí y punto».
Metidos ya en este proceso creativo, ¿cómo trabajáis los temas? ¿Cómo crece la música alrededor de la letra... o es al revés?
Juan: «En las canciones de este disco, el germen casi siempre fue una progresión armónica en la guitarra sobre la cual cantaba un fragmento melódico que muchas veces llevaba ya palabras. A partir de ahí compongo el resto de la melodía y busco frases que encajen tanto con las frases iniciales como con la melodía».

Foto © Miguel Méndez e Marta Ferrer
Juan y Zalo, vosotros tenéis formación clásica, mientras que Sunil se orientó más hacia el jazz, de hecho lidera su propio trío. ¿Cómo influye vuestra formación y experiencia previa en estos estilos en Lontras?
Juan: «En mi caso, sobre todo en la pretensión de que las canciones tengan redondez formal y un arco dramático largo desde su propio génesis».
Zalo: «Para mí, que estoy especializado en la música académica del siglo XX, lo que más rescato de dicha formación es la reflexión sobre el sonido y lo que nos provoca. Te gusta un sonido, un acorde, una melodía, un ritmo... ¿Por qué? Profundizar en esa pregunta, cada vez más abajo, puede llegar a ser una cosa muy compleja e interesante. La formación clásica aporta algunas claves para ir ahondando en esa cuestión, aunque no todas obviamente».
Sunil: «Yo veo una continuidad en toda la música que hago, quiero decir, tampoco estoy tratando la música de Lontras como algo diferente a lo que hago con mi trío, por ejemplo. Sí que diría que el jazz me ayudó a crear mi propio lenguaje y preferencias a la hora de tocar el piano».
Al hilo, ¿qué papel juega la improvisación a la hora de darle forma a los temas?
Sunil: «A veces, aunque el arreglo de una canción ya esté cerrado, me obligo a intentar tocar de otra manera, a buscar alternativas que me parezca que puedan funcionar en cada momento. Así es realmente como más disfruto tocar y también creo que la espontaneidad y el riesgo crean una atmósfera diferente para quien escucha».

¿Qué hizo que, de entre los nueve cortes que componen el LP, fuese “Peixe no millo” el escogido como sencillo presentación?
Juan: «Fue un cúmulo de cosas. La idea de lanzar “Peixe no millo” como sencillo viene de la propia portada: la ilustración ya estaba hecha y la vi en el Instagram de su creadora, Marina (@petitdibuix). Me pareció que encajaba perfectamente con el título de la canción y de mi idea sobre la letra. Además tiene fondo amarillo, que es mi color favorito (aunque para la ilustradora es verde).
Por otro lado, el arreglo es de los primeros en los que empezamos a trabajar como trío y de los que son más fieles a lo que hacemos en el directo, por lo que nos pareció bastante a xeito que fuese nuestra carta de presentación».
Navegando entre géneros, y ofreciendo una sensación de fluidez al oyente, esta canción juega con lo absurdo y lo surrealista. ¿Cuál fue la inspiración detrás de esta pieza tan singular?
Juan: «Las primeras líneas de la canción me surgieron de golpe, junto con la melodía y los acordes. A partir de ahí fui escribiendo frases al tuntún en un papel, escogiendo las que mejor encajaban con el concepto que los primeros versos me sugerían.
De todas formas, siempre intento ser más sugestivo que concreto, tratando de crear una atmósfera. Hay letras que quedan más ambiguas que otras, pero de cualquier manera lo más interesante es lo que cada quien pueda imaginar a partir del que escribo».

Juan Arca. Foto © Miguel Méndez e Marta Ferrer
“Neve e luz” marcaba el segundo adelanto, un tema que explora la dualidad y los contrastes de manera evocadora, con melodías que crecen conforme avanzan los segundos. ¿Qué pretendíais transmitir con esa combinación de elementos fríos y luminosos tanto en la letra como en la música?
Juan: «Supongo que tiene que ver con el tono agridulce de la letra. Soy un tipo con tendencia a la melancolía, pero también disfruto de esto. Se me ocurre que este encontrar belleza en la melancolía, este sentimiento de nostalgia, tiene dos caras que conectan con esta idea de dualidad».
La canción tiene un ritmo hipnótico, casi como un mantra. ¿Fue una decisión consciente hacerla tan repetitiva o el «bucle» sonoro surgió de una manera más orgánica?
Juan: «Ese ritmo estuvo ahí desde el principio, junto con el inicio de la melodía. Es el motor de la canción».

Zalo Rodríguez. Foto © Miguel Méndez e Marta Ferrer
“Sangue no canal” tiene un tono más sombrío, melancólico, con un enfoque incluso visceral. ¿Cómo construisteis esa atmósfera tan densa? ¿Tuvo algo que ver el peso que tienen las cuerdas en esta pista en comparación con las demás?
Juan: «Es de las canciones para mí más pop, y las cuerdas tienen que ver con eso, tratando de alguna manera de emular el pop psicodélico de los 60 (The Zombies, Chrysalis, The Beach Boys) y las orquestaciones setenteras de la música de Chico Buarque o el “Mediterráneo” de Serrat, que diría que es la gran inspiración conceptual detrás de este tema.
El arreglo de la estrofa final es nuestro particular homenaje a Eleanor Rigby».
Estos tres primeros adelantos venían acompañados de su respectivo videoclip, lo que no es de extrañar, ya que Juan confirma: «intento darle a la música cierto carácter audiovisual, como una especie de espacio para imaginar». ¿Cómo decidís que elementos visuales o narrativos utilizar en los vídeos para que ayuden a construir ese «imaginario» del que Juan habla?
Juan: «El videoclip de “Neve e luz” fue algo absolutamente improvisado. Había comprado hacía poco una videocámara dosmilera y un par de semanas antes de sacar el sencillo pensé que era una pena que la canción no tuviese un soporte visual. La idea inicial era sencilla: simplemente planos largos de los instrumentos de parque infantil que aparecen al largo del vídeo conectando con la letra, narrada por un niño enamorado de una amiga. A medida que lo montaba, empecé a incluir material que había grabado en mis primeras excursiones con la cámara sin ninguna pretensión, hasta que se acabó convirtiendo en algo más ambicioso.
Para el de “Sangue no canal”, el concepto central era el de aventura, exploración, ya que para mí la canción narra una especie de road trip tipo Bonnie & Clyde. Nuestra amiga Marta quiso participar e imaginé una búsqueda de objetos mágicos. El montaje final se inspiró en Mulholland Drive, de David Lynch».

Sunil López. Foto © Miguel Méndez e Marta Ferrer
“A terrible historia de Afonso Amoedo” es una espantosa «nana» envuelta en niebla psicodélica. ¿Existió Afonso Amoedo? ¿Se basa en un personaje real? ¿Cómo se gestó este tema?
Juan: «Es absolutamente ficticio. La letra surgió de manera semialeatoria, como todas las que hago. A partir de un par de frases me metí en un ambiente al que iba añadiendo elementos afines y construyendo el universo a partir de ahí. Sí que puede verse como un homenaje a las personas represaliadas por el franquismo en toda Galicia.
El apellido Amoedo es una referencia a una página de memes viguesa, La Página Asquerosa».
Llegados a este punto podemos afirmar que las letras del disco tienen un tono poético con metáforas que, junto con las armonías sofisticadas, conforman paisajes sonoros en los que sumergirse desde la primera escucha. En las letras, ¿qué temas son los más recurrentes en el álbum y que os motivó a explorar esas ideas?
Juan: «Algunas de las canciones exploran relaciones en momentos de cambio, de incertidumbre, pero de personas que aún tienen todo por descubrir. Hay una cierta melancolía que recorre todo el álbum, y también un distanciamiento irónico de la realidad... trato de no ser de todo serio o solemne cuando escribo.
De todas formas, en casi ningún caso hubo una elección consciente de la temática, más bien me dejaba llevar por lo que escribía».

Foto © Miguel Méndez e Marta Ferrer
Todas las letras de Caras no lume son de composición propia excepto la de “Cinco Fiestras”, en la que Juan comparte composición con, nada menos que, Álvaro Cunqueiro. Parte de la letra son las estrofas iniciales de “Cinco fiestras colgadas”, poema de Cunqueiro incluido en Mar ao norde (1932). ¿Qué significado tiene para ti este poema y por qué utilizarlo como punto de partida en esta canción?
Juan: «La compuse para un concurso de canciones basadas en poemas. No soy un gran lector de poesía, pero adoro los relatos cortos de Cunqueiro y también leyera algo de Mar ao norde años atrás y me había cautivado por la elusividad de su escritura, su poder evocador... y porque el mar me atrae mucho, también».
Aunque Juan se encargó de la producción, de la mezcla de Caras no lume pálida se encargó el productor y compositor gallego Alberto Cernadas (crnds), reconocido por su diálogo entre la música tradicional gallega y la electrónica más experimental. ¿Cuánta «culpa» tiene crnds del sonido final de este disco?
Juan: «Tiene mucha culpa, partiendo de que la microfonía y cacharrada usada en el proceso de grabación fue una sugerencia de él. Nuestra idea inicial era trabajar con él también durante la producción, y aunque finalmente se encargó solo de la mezcla, se implicó creativamente en el diseño sonoro y en ciertos efectos en voces o guitarras».
Tanto las portadas de los singles como la del propio disco fueron firmadas por Marina Pascual Guasch, con ilustraciones que exploran la naturaleza, la poesía, la magia, lo enigmático... de manera artesanal. ¿Siguió algún criterio y, de ser así, cuál fue o tuvo total libertad creativa?
Juan: «La premisa era hacer referencia a las canciones, pero de un modo oblicuo y que aportase algo nuevo al discurso, y total libertad a partir de ahí. El trabajo con Marina fue un gustazo y estamos contentísimos y agradecidísimos de todo lo que salió».
En este disco trabajasteis con Raso Estudio, sello en el que encontramos a otros gallegos como Baiuca u ORTIGA, entre otros. ¿Cómo está siendo la experiencia junto a ellos?
Juan: «Fue una alegría tremenda que se interesaran por nosotros, compartir sello con ellos y otros artistazos gallegos es un honor.
También nos facilitan mucho la vida en cuestiones prácticas menos relacionadas con la propia música, y gracias a ellos y a través de las playlists estamos llegando a ciertas latitudes de otro modo impensables».

Foto © Miguel Méndez e Marta Ferrer
El panorama musical gallego está viviendo un momento de mucha efervescencia. ¿Qué opináis sobre la escena musical actual de Galicia y cómo os veis dentro de ella?
Zalo: «La escena es fantástica a nivel musical. Existen muchas bandas y mucha gente interesante e interesada en la música, un público atento y cariñoso, una atención por la tradición y también por las nuevas tendencias, etc. El único peligro es dejarnos llevar por el discurso de la industria musical que proviene de las lógicas capitalistas más depredadoras.
Por ejemplo, ponerse como objetivo llenar estadios, petarlo en la radio o en las listas, participar en macrofestivales con ética muy cuestionable... En resumen, emociona pensar en las personas que hacen música en nuestra tierra, en las técnicas de sonido, en los festivales hechos desde el cariño con la participación de los vecinos de las villas, del tejido asociativo... Creo que es eso por lo que debemos apostar, y no por los macrofestivales en los que solo veo volumen, alcohol, basura y mucho dinero para algunos».
Acabáis de presentar Caras no lume en Garaxeland (Santiago de Compostela) y en el Liceo Mutante de Pontevedra. ¿Cómo está siendo la acogida del disco en directo?
Juan: «Diría que bastante buena. Creo que lo más estimulante de nuestro directo es el enfoque casi camerístico, la interacción entre los tres y los riesgos que asumimos».
Zalo: «Es muy emocionante porque somos conscientes de lo distinta que resulta la propuesta en directo respecto del disco, y eso creo que es algo que mola y que siempre sorprende a quién asiste a los conciertos. Cada canción cambia un poco cada vez que la tocamos, no es una reproducción de lo que está grabado, y crep que está funcionando muy bien».
¡Terminamos echando la vista atrás! Cuando escuchábamos a Lontras por primera vez, hace un par de años, era con “Dúas Lontras”, una pieza a guitarra y voz en una versión del tema diferente a la del disco, que termina con un «¿qué hace feliz la una nutria?». Pues eso, ¿qué hace feliz a Lontras?
Juan: «Conectar a través de la música con nuestras amistades, que les guste lo que hacemos, si no ¿qué sentido tendría? Por otro lado, sería fantástico tener muchos bolos y que nos escuche cada vez más gente, ya que ayudaría a hacer viable este proyecto».
Zalo: «Concuerdo mucho con lo que dice Juan, hacer comunidad a través de la música es algo que aporta felicidad, que ayuda a salir de la rutina y a mantener el interés por el mundo, incluso en épocas tan oscuras como las actuales».
En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendaríais? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?
Juan: «Siento especial debilidad por la música de Xan Campos, con la que me sentí muy identificado desde el primer momento que la escuché. En un registro parecido al nuestro me gustan mucho Mocho Gris y Carabela, y en el tradi las amiguis de ABRIL y CALDO».
Zalo: «Juan se adelantó y mencionó ya a casi todas las que nos encantan. Yo añadiría el quinteto de Diego Alonso, que publicó el año pasado un vinilo muy chulo llamado Nihil, y a Fergi».
Si abriésemos vuestras cuentas personales de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% Sinceridad, 0% Vergüenza
Sunil: «Ten, de Jason Moran y Oh Snap, de Cécile McLorin Salvant».
Juan: «He de decir que ya no uso Spotify, pero diría Peasant de Richard Dawson, las Metamorfosis de Richard Strauss, y el Lost and Safe de The Books».
Zalo: «Hace años que no abro Spotify, pero en otras plataformas aparecería Doechii, el nuevo disco de Milo J y los últimos vídeos en el estudio de Brad Mehldau».

