ERIS MACKENZIE: «ME LIMITO A HACER LO QUE HAGO CON RESPETO POR LA MÚSICA, POR LA FORMA Y POR EL FONDO»
Eris MacKenzie —nombre artístico de Carlos Eirís— es un productor, compositor y cantante coruñés que hace de la fusión entre la electrónica y la tradición gallega el eje central de su obra. Su música combina estilos como el minimal, el techno u otras corrientes electrónicas con ritmos tradicionales, alalás y melodías populares, construyendo así un lenguaje sonoro propio con el que expresar vivencias personales desde la honestidad y la sensibilidad.
Su primer disco, Meu Ceu: Cantigas industriais e brutalismo emocional (AAldea Music Group, 2025), profundiza en ese diálogo entre la modernidad y la raíz, reinterpretando los fundamentos de la música tradicional gallega y llevándolos a un terreno emocional y contemporáneo.
Foto © Elisa Goro
Los hilos de Eris MacKenzie los mueve Carlos Eirís, productor, compositor y cantante coruñés. Carlos, ¿cómo, y con qué objetivo, surge Eris MacKenzie?
Eris MacKenzie: «Pues surge como la reacción a cómo me sentía en la última etapa de mi antiguo grupo, y con el único objetivo de sentirme realizado en la música».
En la mitología griega, «Eris» es la diosa de la discordia, mientras que «MacKenzie» —en todas sus variantes— es un apellido de origen escocés. ¿Por qué escoger este seudónimo para denominar el proyecto?
Eris: «Tiene significantes mucho más contemporáneos. Eris es un cuerpo celeste que con su descubrimiento a principios de este siglo redefinió el concepto de planeta, quitándole la categoría de planeta a Plutón. Esto trascendió en la historia como un golpe a la propaganda estadounidense que luchaban por considerar la Plutón un planeta por ser al único descubierto por ellos, en lugar de un planeta enano que era lo que en realidad es.
Lo de MacKenzie es por la mascota de la bebida Slurm de Futurama, que era un personaje condenado a aparentar actitud y diversión en cámara de por vida, y cuando tenía la oportunidad de estar en un ángulo muerto de las cámaras, le pedía a la gente que por favor lo matasen».
La primera vez que escuchábamos a Carlos Eirís —ya hace unos añitos— fue como parte de LORA, un dúo junto a Alejandro «Chupi» Gesto, conocido por su pop luminoso construido sobre bases del rap. ¿Que dirías tú que aporta esta experiencia previa a la hora de conformar tu proyecto en solitario?
Eris: «Los conocimientos técnicos adquiridos en producción musical, sobre todo, y la experiencia encima de un escenario.
En LORA yo me encargaba de todo el proceso de composición de la parte instrumental, la grabación y edición de las canciones hasta su distribución en plataformas. Ese proceso me enseñó a ser autosuficiente para que en la actualidad, que tengo la suerte de contar con gente que me acompaña, todo el trabajo sea más ágil y fácil de llevar a cabo».
La música de Eris MacKenzie es fruto de una fusión de músicas urbanas y música tradicional gallega. Pero sin utilizar etiqueta ninguna, ¿cómo la definirías tú? ¿A qué suena Eris MacKenzie?
Eris: «En la música tradicional encontré un lenguaje y unos recursos que me ayudaron a expresarme a nivel emocional con la música, y encontré un ambiente que te acoge y que te enseña sin pedir nada a cambio. Intento devolverle esto con respeto y buen hacer.
La electrónica me lleva de vuelta al sitio donde la experimenté por primera vez de verdad —que no me gustó lo más mínimo— en un viaje con amigos a Berlín, en una nave industrial perdida de la mano de Cristo. No lo pasé nada bien esa noche (también estaba pasando un momento personal bastante regular) y me quedó la imagen grabada. Con el paso de los años conseguí volver a ese recuerdo y aprendí a disfrutarlo y a revivirlo cambiándole el significado en mi cabeza».
Al principio de tu carrera no explorabas tanto la tradición gallega como ahora. ¿Qué momento o qué experiencia concreta te llevó a sumergirte en la pandereta, en el canto tradicional y en las métricas del folclore, para darle forma a lo que ahora llamas «cantigas industriales»?
Eris: «La canción de “Meu Ceu la compuse en 2020, cuando aún estaba con LORA, pero sentía que no era el momento ni en lo personal ni en lo musical para sacarla, porque no era quién de darle la profundidad necesaria por falta de conocimientos.
Cuando dejé LORA (y pensaba que también había dejado la música) y me encontraba mentalmente en un bucle de aislamiento social del que no sabía cómo salir, coincidió que me mudé con mi pareja a Monte Alto, en A Coruña, y me obligué a hacer alguna actividad en la que estar con gente. Fue clases de pandereta como pudo ser un curso de costura u otra cosa. Ahí el reto de empezar con un instrumento nuevo, en una clase en la que todos éramos novatos y en la que podía fallar sin sentirme señalado, me hizo disfrutar mucho el proceso y como persona con TOC diagnosticado que soy, fue el germen de una fijación que me acompaña hasta el día de hoy por la música tradicional».
Decías que «intentar hacer lo mismo que Baiuca es pegarse un tiro en el pie». ¿Cómo afrontas tú tu propio camino sonoro? ¿Qué diferencia tu proyecto de otros que fusionan tradi y eletrónica?
Eris: «Lo de qué me diferencia es algo que le corresponde más decir a la gente que me escucha que a mí, supongo, pero yo diría que el hecho de ser neófito en ambos géneros me hace enfocar las composiciones sin ciertos corsés que vienen con las educaciones regladas o con las costumbres de toda la vida.
Yo escucho un poco y luego hago e intento que me guste a mí. No intento hacer algo fiel a la tradición porque carezco de los rudimentos y conocimientos para que esto sea así, y sería bastante presuntuoso por mi parte intentar abarcarlo de momento, por lo que me limito a hacer lo que hago con respeto por la música, por la forma y por el fondo».
Al hilo, actualmente hay un montón proyectos musicales, ya no solo gallegos, que recuperan el folclore de su tierra para fusionarlo con estilos contemporáneos (pop, electrónica, etc.). ¿A qué crees que se debe esta tendencia en alza?
Eris: «Imagino que, por una parte, viene por el sentimiento y querencia de autodeterminación de las personas y de los pueblos; por demostrar que hay algo más que el mismo refrito de siempre, en todos aspectos, y en este caso en la música, por muy bien ejecutado que esté.
Pola otra, también son corrientes que atraen la gente de la misma manera que lo puede hacer el pop o el reguetón, son movimientos nuevos con figuras y estrellas propias que llaman la atención de un público de la misma manera que lo hacen los géneros clásicamente mainstream».
¡De géneros pasamos a influencias! ¿A quién señalarías tú cómo principal referente? ¿Quién tiene, o tuvo, particular impacto en tu música?
Eris: «Hay tres y en los últimos años apareció un cuarto: Chet Faker, XXXTentacion, AnnenMayKantereit y Brakence».

Foto © Elisa Goro
Viviste en Alemania, Irlanda y Canadá, y has hablado de la «morriña de la aldea». ¿Influye esa experiencia migratoria a la hora de componer? De ser así, ¿de qué manera?
Eris: «Fueron experiencias estudiando y no estaba muy centrado en la música en esos momentos. Quizás la última de Dortmund algo más, porque fue donde empecé a tocar el ukelele y la armónica, así como a intentar cantar algo, para poder hacer música con una pareja que conocí en aquel momento y con un amigo mexicano, con el que iba a tocar por las calles. Fue una experiencia muy bonita y que sí que alimentó la lapa que tenía por hacer música en directo».
Además de las versiones en gallego de “Corazón Partío” o “Un beso y una flor” lo primero que escuchábamos de Eris MacKenzie eran “Mambo Nº2”, “Cora Mollado” ft. hydn... sencillos sueltos que tiraban más hacia los ritmos latinos y que no fueron incluidos en el disco, del que hablaremos ahora. ¿Por qué? ¿Consideras su lanzamiento una especie de puente entre este proyecto en solitario y LORA?
Eris: «Sí, totalmente. Venía de LORA, de componer primordialmente músicas con sonoridades latinas y esto me acompañó en el proceso de conocerme a mí mismo, dónde me encontraba más cómodo y hacia donde quería ir».

Tu primer disco en solitario, Meu Ceu: Cantigas industriais e brutalismo emocional (AAldea Music Group, 2025) data de principios de este año, pero su «concepción» empezó un par de años antes. ¿Con qué intención empezaste a idear este trabajo?
Eris: «El germen empezó con la canción “Meu Ceu”, pero aun no sabía en qué iba a derivar. Empecé trabajar en él con el impulso que me dio el introducirme en la música tradicional y el universo musical nuevo que se abrió ante mi».
Nos causa curiosidad las dos contraposiciones (por lo menos aparentes) del subtítulo: por un lado «cantigas industriales» y por otro, «brutalismo emocional». ¿Qué significado tienen para ti esos dos conceptos?
Eris: «Esa “cola” fue añadida por la gente del sello en el que estaba en aquel momento, y me pareció tan descriptiva y acertada que la incorporé el título final. Por lo que supongo que, más que significado para mí, lo tiene para la gente que me conoció en este proceso... y se lo evocó. Pero lo banco totalmente».

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Las letras de Meu Ceu hablan de vivencias íntimas y personales de una manera bastante cruda. Teniendo cuenta que escribes «de lo que viví yo» ¿son, pues, tus experiencias la principal fuente de inspiración del álbum?
Eris: «Hay letras que son coplas tradicionales, otras que son adaptaciones de estas coplas a mi historia y otras que son propias 100%, pero sí, todo lo que escojo, adapto o escribo tiene su raíz y motivo en mi modo de entender mis experiencias».
“El año 2000 y pico” aparece en dos versiones, la primera como “intro” y la segunda como “minimal edit”. En ambas suena un poema o copla de tono profético en la voz de un hombre. ¿Qué nos puedes contar de ese sample y cómo llegó a convertirse en protagonista de dos canciones del álbum?
Eris: «Es la voz de mi padre unos días antes de fallecer. Eran unas frases que él siempre repetía y que tanto mi hermana como yo le llevábamos escuchando toda la vida, pero siempre las recitaba sin melodía alguna. No fue hasta después de su muerte que descubrimos que era una canción de los años 50, o sea que fue parte de su adolescencia. Estuve con esa grabación guardada en el ordenador sin querer abrirla porque me traía emociones que no me gustaban, hasta que finalmente me vi preparado para afrontarla y reasimilarla como parte de mí y de este proyecto.
El eje central de este primer disco fue mi relación con él —estas dos canciones en las que aparece su voz, “O Cordel”, “Creo”, “O Ar”, “Laiño”, etc.— y era el momento y el lugar para incorporar esto».
Para “O lavadoiro” trabajaste sobre una adaptación de una jota de Viñales, de la parte de Ourense. ¿Qué te llamó la atención de esta jota en particular y cómo, a partir de ella, fue creciendo la canción?
Eris: «Fue el primer tema que me enseñó Serxio Castro, amigo mío y parte imprescindible de los directos de Eris MacKenzie, enviándome unas actuaciones de Pan Sen Fron en el Luar y quedé novio.
Ese tipo de estímulos son de los que más me motivan a sentarme a hacer música, experimentar con la tonalidad y la intención de las canciones, y simplemente salió así, y me pareció perfecta como estaba. Me vino algún pensamiento a posteriori de si debería repetir el estribillo o hacerla más mainstream, pero fueron simplemente pensamientos intrusivos de esa parte que no disfruto nada de la industria musical, así que no les hice más caso y se quedó así».
Sabemos que, de algún modo, esta pieza fue el «punto de partida» del resto de los temas que componen el álbum. ¿De qué forma moldeó la composición de esta canción el proceso creativo del álbum?
Eris: «De que me gustó mucho, de que disfruté haciéndola y me salió de manera natural. Sentí que sonaba a lo que quería que sonase, sin saber demasiado cómo explicarlo, y la usé como plantilla mental para siguientes temas».
“Xa Sei” es un tema más abiertamente urbano, sin elementos de la música tradicional, con lo que se aleja un poco del resto del álbum, como si fuese concebida con aquellos singles sueltos de los que hablábamos antes. ¿Es así? ¿Cómo nació esta canción en concreto?
Eris: «Esta canción es previa la que existiese Eris MacKenzie como proyecto. De hecho, de la letra, solo el estribillo es composición propia, y hacía referencia a la relación que tenía con mi padre. Luego, los versos los compuso Chupi, mi compañero en LORA, y llevó la canción en una dirección totalmente distinta, pero de alguna manera, me gustaba tener una participación de él en el disco y así quedó.
También me daba mucha perezca a posteriori reenfocar la canción y ya quedó así. Definitivamente suena distinta. De hecho, yo canto de muchas cosas, pero en ellas no se encuentra el desamor romántico, ya que por suerte tengo una vida muy feliz desde hace años en ese aspecto».
Escuchamos una versión adaptada de “Vivir na Coruña”, que hizo célebre Ana Kiro, a quién, además, incluyes como sample en el cierre de la canción. Eres de A Coruña, pero… ¿qué te hizo escoger este tema en particular?
Eris: «De nuevo, fue un tema que hice antes de que existiese como tal Eris MacKenzie pero, en este caso, sí que me encajaba de primeras el meterlo en el disco. Ana Kiro es una personalidad que lleva de siempre presente en mi vida porque era muy escuchada en casa. También me pareció un reto cómo podría ser adaptar una ranchera a algo que pudiese entrar en mi universo musical.
Fue divertido llevarlo a cabo y, obviamente, una aproximación a un icono gallego y coruñés».
«Grabando en una habitación, metiendo el micro en el armario, tienes un sonido concreto, y me encanta» decías. ¿Fue así como conseguiste que las canciones de Meu Ceu suenen como suenan? ¿Cómo fue ese proceso doméstico de grabación?
Eris: «Sí, y de hecho, esto es algo que quiero mantener inamovible en el resto de trabajos que haga. Yo no soy una persona con una técnica de canto depurada, por lo que, si a esto le sumamos tener que grabarlo delante de gente, el precio de las horas de estudio y toda la presión (mayormente autoimposta) que viene con estos procesos, hace que todo se vuelva una pesadilla.
Yo conseguí transformar mis carencias en un estilo propio por cómo grabo, trato y mezclo las voces, por las cosas que se me ocurre hacer y probar con ellas cuando lo estoy haciendo solo en mi habitación y que, por inseguridades personales, no haría delante de gente».

Foto © Elisa Goro
Tras Meu Ceu hay un complejo trabajo de producción, que hace convivir melodías tradicionales gallegas, bases electrónicas, momentos íntimos con otros más abiertos o experimentales... ¿Cómo construyes estas tensiones sonoras para que no choquen, sino que se complementen?
Eris: «No lo sé. Supongo que esa es la clave. No hay una planificación ni un conocimiento musical profundizo asentado previamente. Yo hago cosas y me suenan bien. Después se las enseño a mi novia y muchas le gustan. Y luego creo en que no somos especiales y que solo somos dos primates más como los otros miles de millones que hay en la tierra, y que sí nos gusta a nosotros los dos, muy probablemente vaya a haber más gente como nosotros a la que también les guste».
Para la canción que le da nombre al disco, “Mi Ceu”, contaste con la colaboración de DeNinghures, grupo del nuevo folk gallego que, desde que despegaron, parecen no tener techo. ¿Por qué ellos? ¿Qué dirías que aportaron al tema?
Eris: «Sentía que a esa canción, para desarrollarse como la había concebido, le hacía falta algo que técnicamente yo no podía conseguir, y justo hacía poco me había encontrado por Instagram con esta gente y se sentía como “lo necesario”.
Afortunadamente contacté con ellos y se subieron al tema e hicieron cosas aún mejores de las que yo era capaz de imaginar. El tema sigue siendo uno de mis favoritos de toda la música de Eris MacKenzie y eso es en gran medida gracias a ellos».
El disco tiene intro, interludio y outro. ¿Lo concebiste entonces para ser escuchado de principio a fin conservando la orden de los temas?
Eris: «Sí, por favor. O sea, que cada uno escuche lo que le pete y como le pete, que lo único que tenemos en la vida realmente es tiempo y yo no soy nadie para disponer el de los demás, pero si alguien que ya está dispuesto a invertir su tiempo en escuchar esta música, le diría que se hiciese una infusión o algo caliente que le guste, que se sentase y que escuchase el álbum con cascos y con los ojos cerrados.
Otoño e invierno me parecen las estaciones en las que mejor encaja a nivel de atmósfera. Yo es como más lo disfruto».

Foto © Elisa Goro
A nivel visual, Eris MacKenzie destaca por su coherencia estética, desde el vestuario a la escenografía, sin olvidarse de los videoclips. ¿Qué importancia tiene esa parte visual en el proyecto?
Eris: «Soy una persona que experimenta mucho a sinestesia. Eb mi caso es sobre todo con colores. A cada cosa, acontecimiento, número, etc. mi cabeza le asigna un color instantáneamente, y esto hace que cuando tengo que hacer algún arte para escenografía o algún contenido audiovisual para redes, me preocupe de que eso cumpla ciertas características de disposición, color, forma, etc. Es algo que también disfruto haciendo, por lo que le dedico mucho tiempo y recursos».
Considerando que Meu Ceu refleja una especie de proceso interior, ¿cómo trasladas esa intensidad emocional al directo? ¿Cómo son los conciertos de Eris MacKenzie?
Eris: «Los directos son quizás mi momento favorito de todo lo que implica el proyecto. Me emociona cada concierto, me tiene feliz desde días antes, me reúne con Serxio y Paula...
Todo lo que me trae es bueno; me permite sentirme como pocas cosas en mi vida me hacen sentir, y mientras dura el concierto puedo ser todo lo que quiero ser. Y eso es muy bonito».
Unas de tus últimas actuaciones fue en el ciclo Atardecer en el Gaiás... ¿Cuándo, y dónde, podremos disfrutar de tu música en directo?
Eris: «Estamos preparando el nuevo álbum y el nuevo directo, pero entremedias seguramente haya alguna novedad tanto en forma de música como de directos. En mis redes aviso de todo».
En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendarías? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?
Eris: «Hace poco descubrí en IG una artista que se encuentra en mis antípodas musicales en muchos aspectos, pero que no puedo dejar de pensar que hace genialidades. La artista se llama CANDi y es de Vigo creo, y en concreto el tema que me voló la cabeza es el de “Funk Mentiroso”. En serio, joya».
Si abriésemos tu cuenta personal de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% Sinceridad, 0% Vergüenza
Eris: «Acabo de abrir mi cuenta de Spotify para poder ser sincero de verdad: escuché 8 canciones en el último mes. Una de Brakence, una de Silvana Estrada y otra de Daniel Me Estás Matando que enseñó una compañera, y cinco canciones random que debieron entrar en aleatorio. No escucho música».

