GREY CITY FUNK: «LA IMPROVISACIÓN ESTÁ EN NUESTRO ADN»
Desde Ferrol, Grey City Funk reúne a Marcos Sánchez (batería), Beni Bouza (bajo), Manuel “Johnny Fingers” Quintas (teclados) y Antonio “Endorfino” López (guitarra) en un cuarteto para crear un sonido instrumental en el que confluyen el funk, el soul, el jazz, la fusión y el prog. Su primer álbum, Welcome to Grey City Funk (2025), presenta ocho composiciones propias en las que melodías cálidas y grooves elaborados conviven con estructuras elegantes y energía funk, ofreciendo una cuidada propuesta para todo tipo de aficionados a la música.

Grey City Funk
¿Cómo llegan Marcos Sánchez (batería), Beni Bouza (bajo), Manuel Quintas aka Johnny Fingers (teclados) y Antonio «Endorfino» López (guitarra) a «construir» Grey City Funk?
Johnny Fingers: «Pues Beni, Antonio y yo ya nos conocíamos y llevamos haciendo música juntos desde hay un cuarto de siglo con diversas formaciones, como por ejemplo FU.FU. (Fucking Funky), un sexteto con voz femenina que exploraba con composiciones propias melodías de carácter funky, pero con muchas influencias.Grabamos una maqueta, pero la verdad es que teníamos material para hacer un disco doble o triple, por lo que muchas composiciones quedaron sin registrar. En esa época íbamos a los ensayos como fervientes creyentes y lo de grabar no lo contemplábamos mucho.
Al deshacerse el grupo, Beni, Antonio y yo queríamos seguir explorando y avanzando en el universo funk/prog/soul pero de manera instrumental, creando Grey City Funk, proyecto en el que al principio participó el baterista José Ares (Garufa Blue Devils Big Band) y que por motivos profesionales tuvo que dejarnos y se incorporó Marcos Sánchez que es uno de los músicos que más influenció y colaboró en la música ferrolana con grupos como Amadeus, Labyrintus, Trece, Chris Masuak & Los Eternos, The Hellbuckers, McKuin, Madame Bird… y ahora tiene un proyecto en solitario con composiciones propias donde toca todos los instrumentos, Wintering Grounds».
Berlín es la «grey city» por excelencia, llamada así por los factores históricos, culturales y geográficos que dan forma a la ciudad. El nombre de la banda transmite una cierta atmósfera melancólica e industrial —más o menos como la de vuestro Ferrol natal—, aunque con el «funk» detrás parece que no renuncia a la diversión. ¿Por qué llamar así a la banda?
Fingers: «Pues “grey” (gris) es la primera impresión que da la ciudad y “funk” es su carácter. Aquí la palabra “funk” la utilizamos cómo sinónimo de divertido, alegre, diverso; una paradoja, un contraste tremendo entre “grey” y “funk”, como el yin y el yang. Ferrol es la ciudad más peculiar que conozco; detrás de ese marco gris hay una vida e inquietud cultural muy fuerte y sorprendente para lo reducido tamaño de la ciudad. No hay otra ciudad en el mundo en la que haya una proporción más grande de artistas por habitante.
Ferrol es la Los Ángeles (California) de Europa, una ciudad que incita a soñar. Incluso conozco gente de los Ángeles que vino de visita a Ferrol y le encuentra el parecido».

El grupo se podría considerar como proyecto de reciente creación, pero vosotros sois ya unos veteranos encima de las tablas (Martins Aneiros Band, Sandford Music Factory, Bang74…), ¿no? ¿Qué diríais que acerca esta experiencia previa o paralela a la hora de conformar esta formación?
Marcos Sánchez: «No estoy seguro. Lógicamente llevas contigo el bagaje de lo que tocaste y escuchaste, pero unas veces recurres a cosas que funcionaron en situaciones similares y otras buscas precisamente lo contrario: abrir el abanico y explorar caminos por los que no habías transitado. Para mí este grupo se presta la una mezcla de ambas cosas».
Beni Bouza: «La experiencia al final se podría considerar como un “atajo”, nos permite llegar a ciertos lugares a los que queremos ir sin dar demasiadas vueltas».
Aunque el funk de vuestro nombre ya da alguna pista, en vuestras composiciones también escuchamos soul, rock progresivo y psicodelia. Dejando los géneros a un lado, ¿cómo describiríais vosotros vuestra música? ¿A qué suena Grey City Funk?
Antonio López: «En todos nuestros temas la melodía siempre ocupa un lugar central, aun tratándose de piezas instrumentales. Los temas tienen melodías pegadizas, incluso tarareables, siempre buscando dar la máxima expresión emocional. También intentamos evitar las armonías cliché y las progresiones manidas con el objetivo de añadir color a la base armónica.
Y siempre, aunque no somos, estrictamente hablando, una banda de funk, exploramos muchos estilos diferentes. Siempre hay un ritmo distintivo y una sección rítmica bien elaborada que obliga al movimiento; la música fluye ritmicamente».
¿A quién señalaríais como vuestra principal influencia? ¿Qué grupos o artistas consideráis como inspiración clave en el desarrollo de vuestro sonido?
Antonio: «Los cuatro somos verdaderos amantes de la música desde la infancia y cada uno de nosotros tiene sus propias influencias, aunque hay bandas en las que todos coincidimos.
La banda que marcó profundamente mi existencia a los once años, y que me motivó a tocar la guitarra y a querer ser músico, son los Beatles, mi banda con B mayúscula. Pero durante décadas probablemente fui el mayor fan en este país de la banda californiana Toto, y adoro profundamente a Jeff Lynne y la Electric Light Orchestra. Adoro intensamente el jazz, adoro a Quincy Jones, y también soy devoto de los grandes compositores de bandas sonoras de cine como John Williams, Hans Zimmer y James Newton Howard, a los que encuentro increíblemente inspiradores. Y, francamente, adoro todas las grandes bandas de rock clásico (y progresivo).
Podría seguir enumerando nombres durante días... ¡de verdad!».
Fingers: «Yo llevo unos años pillado con Reuben Wilson y con Jimmy McGriff, ambos organistas de Hammond (funk/soul) que desarrollaron su carrera en los 60 y 70 principalmente. Llevo años intentado aprender su estilo, cómo funciona su seso para poder fluir con el groove que tienen ellos haciendo el bajo con la mano izquierda. Pero escucho más cosas [risas]. Ahora mismo en el cargador de CD del coche tengo la YES, Samurai, Chris Isaak, Gentle Giant, Barclay James Harvest y a Ronnie Earl».

Manuel “Johnny Fingers” Quintas (teclados)
En mayo de 2024 lanzabais “Keep on Moving”, un tema que, de aquella, marcaba el primer adelanto del que sería vuestro primer disco… que llegaría casi un año después. ¿Fue esta canción la primera compuesta o ya teníais un puñado de ellas y tuvisteis que elegir? De ser este último el caso, ¿por qué “Keep on Moving” como primer single?
Antonio: «“Keep on Moving” representa a la perfección nuestra esencia como banda. Es potente, melódica, tiene una intensidad creciente y un ritmo entrañable que te hace querer moverte. Sentimos que tenía una cierta “magia” desde el primer momento (que no siempre es así). Todas las diferentes partes fluyen de manera natural... ¡Nos enamoramos de ella desde el principio y Gabriel Cronauer lo remató creando un vídeo musical divertido y colorido que nos encanta!».
Con aquel adelanto prometíais «una montaña rusa de emoción, colores, melodía y mucho groove». ¿Cómo hicisteis para encapsular estos conceptos en este tema en concreto? ¿Diríais que cumplisteis esa promesa?
Antonio: «Creemos que sí; es una canción que tiene un poco de todo: melodías distintivas, un ritmo pegadiza… Empieza con mucha potencia con un ritmo entrañable, luego cambia a una sección más dulce y suave que fluye hacia una nueva melodía muy emotiva, que se va construyendo gradualmente... ganando intensidad hasta llegar al crescendo final. Es una canción con un toque personal y creemos que es diferente, una de la que estamos realmente muy orgullosos».

Como comentábamos tuvimos que esperar casi un año para escuchar vuestro Welcome to Grey City Funk (2025) al completo. ¿Cómo fue su proceso creativo? Es decir, ¿cómo pasaron los bocetos o ideas a conformar las canciones que escuchamos ahora?
Antonio: «Para ser sincero, es un proceso lento y, a menudo, las obligaciones laborales y familiares lo dificultan todavía más. Estas no son el tipo de canciones que se pueden escribir en 15 minutos. Aunque hay un “generador creativo” que aporta las ideas originales; una vez que llegan al espacio de ensayo, pasan por un proceso de arreglos con colaboraciones de los cuatro miembros, de manera que, al final, cada uno de nosotros aporta algo de su personalidad y de sus “genes” al producto final. Pero, normalmente, hay un largo proceso de “arreglos” antes de que estemos satisfechos».
Fingers: «Sí. El generador creativo suele ser Antonio, que trae un diamante en bruto y luego en el local de ensayo vamos dándole forma».
¿Hubo algún momento en el proceso de composición (o grabación) de especial dificultad? ¿Algún acorde rebelde, un arreglo que no daba sonado como debería…?
Fingers: «Sí, muchos [risas]. Normalmente le damos muchas vueltas a las melodías para llegar el resultado final. Como decía Antonio, es un proceso muy lento y a la vez maravilloso en el que disfrutamos mucho del proceso creativo de composición. Así que no nos agobiamos si algún tema no suena al principio tan bien como nos gustaría, porque lo dejamos respirar y en el siguiente ensayo le damos una vuelta… y así los ensayos que necesite».
Al hilo, ¿qué papel juega la improvisación a la hora de componer? ¿Hay sitio para la improvisación también en los directos?
Antonio: «La improvisación está en nuestro ADN. Nos encanta “lanzarnos por las escaleras” intentando aterrizar “de pie”, sobre todo en directo. Siempre hay momentos en los que nos dejamos llevar. Sin embargo, la mayoría de las canciones del álbum tienen un formato más cerrado y estructurado que intentamos respetar... pero en directo siempre hay momentos en los que la “emoción” se desata».

Antonio “Endorfino” López (guitarra)
El título da la bienvenida al oyente a vuestro sonido, algo coherente con el hecho de ser vuestro primer álbum. ¿Viene siendo una invitación a sumergirse en vuestro universo sonoro?
Beni: «En efecto, es una invitación cordial a la exploración del contenido del disco. Nada nos haría más ilusión que poder transmitir una sensación positiva a quién escuche».
El segundo sencillo fue “Soul Out”, tema que vosotros mismos definíais como «muy cuadrado», que no seguía la dinámica del resto de pistas. ¿Cómo surgió este tema en particular?
Antonio: «Es una canción con un cierto aire vintage. La idea original fue mía, para las melodías y la armonía estaba muy bien definida desde el principio, aunque la parte central con la melodía del teclado de Jonhy fue desarrollada más tarde, al igual que la estructura y la conclusión final. Y la última definición de la sección rítmica por parte de José Ares y Beni fue crucial para el resultado definitivo.
Como anécdota, Johnny comentó que la canción tenía un cierto sonido soul de la vieja escuela, y entonces José Ares, nuestro antiguo batería que grabó el álbum, soltó a modo de broma: “soul out” (en lugar de “sold out”) [risas]… Y así fue como se bautizó. Es otro de nuestros temas estrella; lo disfrutamos cada vez que lo tocamos ¡nos encantan tanto sus melodías como su sección rítmica!».
Las ocho piezas que recoge el álbum destilan buenas vibras, aun siendo puramente instrumentales. ¿Cómo utilizasteis elementos como armonizaciones o la estructura de las canciones para transmitir esas sensaciones sin la necesidad de palabras?
Beni: «En determinadas ocasiones, las armonizaciones las utilizamos para hechizar ciertas partes, abrir el plano sónico, crear ciertas tensiones. Del mismo modo, las estructuras se van creando en función de las sensaciones que queremos conseguir, que, en este caso, excepto “Jet Stream”, que tiene un transfondo más oscuro, todos los temas fueron hechos bajo un sol radiante [risas]».
Suele decirse que, en general, es más fácil componer música triste que alegre, sin embargo, el disco destila felicidad. ¿De dónde sale tanto optimismo?
Fingers: «Pues gracias por el cumplido [risas]. Supongo que estamos aún en un momento en que nos hace mucha ilusión quedar para ensayar y hacer música y, como comentaba antes, Ferrol es una ciudad para soñar. Es el funk de la Grey City que se te mete en el cuerpo».

Beni Bouza (baixo)
“Amazing Time” envuelve al oyente en nostalgia, pero sin dejar que caiga en la tristeza con buenas dosis de energía positiva. ¿Hay algún tiempo asombroso que echéis de menos especialmente detrás de este corte?
Beni: «Ningún tiempo en especial, quizás la era analógica [risas]».
Fingers: «Cuando el compuximos, a mí me recordaba a la serie Corrupción en Miami [risas] no sé por qué…».
En “Feel the Vibe”, hacia el final en plena apoteosis rítmica, suena una cita a “El manisero” de Antonio Machín. ¿Fue algún tipo de homenaje? ¿Por qué incluirlo en el tema?
Fingers: «Pues sí. La melodía salió sin pensarla en un ensayo, que me la estaba pidiendo el cuerpo tocarla en un momento de improvisación en el que estábamos preparando esa parte final del tema, que es un solo de órgano, y a todo el mundo le pareció bien hacer ese pequeño homenaje, así que se quedó en la grabación».
Ser comida de tiburones no parece divertido, pero “The Shark Dinner” es un tema desenfadado en el que os atrevéis con el reggae. Llegados a este punto no podemos dejar de preguntarlo: ¿lo pasáis tan bien como parece haciendo música juntos?
Fingers: «La verdad es que sí. Para mí los ensayos son como un recreo del instituto, un relax total donde descanso de lo hecho el resto del día. No solo tocando con mis compañeros de grupo, sino que también adoro hablar de música con ellos, de bandas que nos gustan, de discos… Es algo a lo que realmente, el progreso y la edad no me afectaron, ya que conservo la misma actitud e ilusión que hace treinta años».
Beni: Sí; para nosotros, poder quedar en el local para hacer música es el equivalente a la peregrinación a un lugar sagrado. De hecho, tan bien lo pasamos, que fue el motivo por lo que estuvimos años sin ni siquiera proponernos el hecho de grabar un disco».
El sonido de los sintetizadores se mueve entre dos décadas, la de los 70 (en, por ejemplo, “Jet Stream”) y la de los 80 (“Deep Blue”), pero muchas veces ambas décadas conviven en momentos de un mismo tema. En cuanto a los teclados, ¿son esas dos décadas doradas de la síntesis analógica vuestra fuente de inspiración?
Fingers: «Gracias por la pregunta. Diste en el clavo totalmente. Adoro los teclados analógicos de la década de los 70 y principio de los 80; tengo una docena de ellos y disfruto mucho tocándolos e investigando en nuevas sonoridades. Desde el piano Fender Rhodes hasta el órgano Vox Continental y variedad de sintetizadores monofónicos y polifónicos de la época.
Por cierto, que en este campo las marcas italianas de la época eran una maravilla. Había una auténtica industria de teclados en los 70 en Italia, marcas como Crumar, Siel, Jen, Farfisa, Elka… son auténticas joyas con un sonido cálido y personal que marcaron una época y aún hoy se siguen utilizando, ya que aunque hay emuladores digitales de ciertos modelos de estas marcas, no suenan igual que los originales.
Empecé hace años con la primera versión del Nord Electro —el típico teclado digital rojo que ahora lleva todo el mundo porque es muy versátil— que hacía de todo, pero cuando explotó y empecé a comprar teclados analógicos me di cuenta que el teclado digital nunca había satisfecho mi gusto como los teclados analógicos que me llenan por dentro.
Los teclados analógicos tienen alma, están vivos, son inspiradores y además son bonitos [risas], ¿qué más se puede pedir? Bueno sí, que pesen menos [risas]».

Marcos Sánchez (batería)
A nosotros “Jet Stream” nos parecen el tema más progresivo del álbum. ¿Lo veis así ¿Qué nos podéis contar de este tema, que además de cerrar el disco es también el más largo?
Antonio: «“Jet Stream” surgió como una idea de nuestro antiguo guitarrista Ramón Barbosa en 2019. Cuando empezamos a grabar el álbum, decidimos revisitarlo y refinarlo. La sección final, que sola increíblemente progresiva y evoca bandas clásicas del género, surgió espontáneamente en el espacio de ensayo. Comenzó con una fantástica línea de bajo creada por Beni, a la que José Ares añadió un gran groove. Yo contribuí entonces con la cadencia armónica y una melodía de guitarra y Johnny la terminó con el brutal órgano Hammond y la extravagancia final del sintetizador.
¡Se convirtió en otra de nuestras canciones emblemáticas y a la gente suele encantarle en directo! También debemos mencionar que las nuevas canciones que estamos a punto de grabar tienen algo de esa sensación poderosa y progresiva que tanto nos gusta».
El LP fue grabado en los RRStudios (Ferrol) junto a Danny Abeledo y Melo, de los que destacáis su «pasión, profesionalidad, trabajo duro, implicación y amabilidad». ¿Cómo fue a trabajar con ellos? ¿Repetiríais?
Fingers: «Pues Melo y Danny como se suele decir son de la familia. Estamos en su estudio como en casa y todos los adjetivos que comentas los cumplen con creces.
La verdad es que conocer a gente tan apasionada por la música es un placer y una honra. Danny participó en la producción artística del disco aportando su talento en la fase de grabación y ayudando en arreglos. Y, además, como es teclista y también un pirao como yo por los teclados vintage, pues pasamos muchas horas probando teclados, efectos, arreglos… Vaya, que Danny estaba tan emocionado como yo por grabar [risas]. Y yo como un niño en una tienda de juguetes. Maravilloso, repetiremos en breve para grabar cuatro temas nuevos, esta vez con Marcos Sánchez la batería».
Firmado por Laura Bouza, el diseño del disco es bastante retro, ochentero, de colores vivos, con un coche que toca el piano y una lanzadera espacial que le da a la guitarra; y todo con el puente de las Pías de fondo. ¿Le disteis alguna pauta a seguir o tuvo total libertad?
Fingers: «Laura es una fuera de serie, desborda con su pasión por el arte que hace. Escuchó el disco y pilló el concepto muy bien, las ideas son las suyas, que lo hizo con total libertad. Su arte es un complemento a nuestra música. De hecho, planteamos incluirla en algún concierto para que, a la vez que nosotros tocamos, ella haga en directo su arte de manera audiovisual».

Ferrol es conocida por su variada y prolífica escena musical, que va del underground al country pasando por la electrónica, el funk, el grunge o el folk instrumental. ¿Cómo veis vosotros la ciudad, musicalmente hablando?
Beni: «Actualmente quizás estamos en un momento complicado en el que hay pocos lugares para el disfrute de música en directo».
Fingers: «Pues sí, como comentaba antes, hay mucho músico y mucho talento en esta ciudad, y mucho melómano para lo pequeña que es. Necesitamos un Hollywood Bowl aquí. Más actividades para músicos locales, iniciativas que apoyen el desarrollo del talento local, concursos, apoyo institucional...».
El disco lleva ya una temporada fuera, ¿cómo está siendo su acogida?
Fingers: «Pues la familia muy bien [risas]. La gente que lo escucha le gusta mucho y hasta tenemos algún oyente que está enganchado, pero por desgracia, no hay mucha salida para este tipo de música a no ser que seas un fuera serie y nosotros estamos en proceso [risas].
Tenemos el disco en plataformas (Spotify, Bandcamp, iTunes...) en formato físico (CD) y en YouTube cada tema con un vídeo».

¿Cómo son los conciertos de Grey City Funk? ¿Cuándo, y dónde, podremos disfrutar de vuestra música en directo?
Fingers: «Digamos que en directo hacemos un viaje interestelar a otra dimensión donde no existe el tiempo y el espacio se deforma. Arrastramos al público con nosotros, viajamos juntos… y cuando acabamos los devolvemos la tierra sanos y salvos.
En breve haremos la presentación en Ferrol del disco, pero no quiero adelantar acontecimientos».
En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendaríais? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?
Marcos: «Sumrrá, Demo Rumudo, Wintering Grounds ;)
Fingers: «Bang74, también toco yo [risas]. En Ferrol hay grandes músicos y artistas que hace cousas muy interesantes y con mucho talento».
Beni: «Sandford Music Factory, Moon Cresta, The Soul Jacket».
Se abriésemos vuestras cuentas personales de Spotify, que escucharíamos? 100% Sinceridad, 0% Vergüenza
Marcos: «No escucho música en Spotify, pero en la estantería de vinilos los últimos que se movieron fueron algunos de Devin Townsend, Yes, Genesis, Opeth, Tangerine Dream, Primus, Steve Reich, St. Vincent y King Crimson».
Fingers: «Yo tengo cuenta, pero no escucho música en Spotify, que aún no me adapté. En casa ahora mismo tengo puesto un vinilo de los Doobie Brothers y en el MP3 para correr pongo el Southern Harmony and Musical Companion de los Black Crowes o el Amorica, que aunque no me apetezca correr me dan un subidón de la hostia».
Beni: «No tengo cuenta en Spotify ni nada que se le parezca. Sigo utilizando formatos clásicos de escucha. Llevo unha campaña a tope conSteely Dan e The Crusaders».
Antonio: «Toto».

