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LUIS MORO: «PARA “NORTEAMERICANA AQUÍ” ELEGÍ DIEZ CANCIONES QUE SENTÍA COMO SI FUESEN MÍAS, QUE DE ALGÚN MODO SONASEN A LUIS MORO»

LUIS MORO: «PARA “NORTEAMERICANA AQUÍ” ELEGÍ DIEZ CANCIONES QUE SENTÍA COMO SI FUESEN MÍAS, QUE DE ALGÚN MODO SONASEN A LUIS MORO»
7 DECEMBER 2020

Con un doblete de rock directo y contundente, Luis Moro da comienzo a su carrera en solitario, una trayectoria que suma unos 20 años y más de media docena de discos en el mercado. Con una mezcla de rock, folk americano, música francesa y hasta algún que otro guiño al jazz, las melodías de este coruñés tiñen unas letras influenciadas, en su mayoría, por el cine y la literatura, historias que llevan el intimismo poético a su máximo exponente.

Tras tres años de silencio discográfico, Luis Moro presenta ahora Norteamericana Aquí (2020), un largo en el que el cantautor revisa, adapta y castellaniza diez canciones de artistas norteamericanos contemporáneos que, especialmente, marcaron su carrera, tanto personal como profesionalmente.

 

 

Luis, aunque llevas ya dos décadas encima de los escenarios, ¿recuerdas tu primer contacto con la música? ¿Y con un instrumento?

Luis Moro: «Mi primer contacto con la música fue a través de mi hermano mayor, cuando tenía unos 8 o 9 años. Él traía discos a casa y yo prestaba atención al escucharlos, para mí era algo a imitar, aunque no había entendido mucho de aquello. Recuerdo discos de U2, The Cure, Transvision Vamp, Inmaculate Fools o The Doors, y comenzó a atraparme. También recuerdo que en esa fase de imitación pedí a mi madre mi primer disco, el cual elegí por el nombre y la portada: La canción de Juan Perro de Radio Futura, lo cual me encantó.

Mi primer instrumento fue una guitarra eléctrica Ibanez, metalera, con 12 o 13 años; y así empecé… ¡quería formar parte de un grupo como U2!».

 

Echando la vista atrás, hace ya más de diez años de aquel Defectografía (2006), con el que «dabas un giro en tu universo musical». Musicalmente hablando, ¿qué te empujó a girar, a pasar, en líneas generales, de ser un rockero en crudo a un cantautor en acústico?

Luis: «Supongo que el hecho de componer la mayor parte del tiempo en soledad, en la intimidad, acabó por hacer que quisiese escuchar que las canciones finalizadas mantuviesen la misma esencia. También empezó una etapa en la que me atraía más un arte que mostrase aspectos más personales de los autores: tristezas, reflexiones vitales o sensaciones, y encontré el mejor espacio en una música más íntima».

 

Años después, pasas a formar parte de Cincoparedes, un experimento que nació como proyecto efímero junto a otros cinco cantautores coruñeses (Silvia Penide, Félix Arias, César de Centi y Nando Deibe), y con el que sacaste un álbum homónimo. ¿Cómo surgió el encuentro? ¿Qué tal la experiencia, cabe la posibilidad de volver a veros compartiendo escenario?

Luis: «La idea surgió de César; nos juntó para un concierto especial en el Teatro Rosalía de A Coruña con la idea original de arreglar canciones nuestras entre los cinco. La conexión fue tan buena que giramos y grabamos disco. Destaco la alegría de esos días, la amistad que surgió —y que aún permanece—, la falta de pretensiones… tan solo hacer lo que más nos gusta. Y me gustó la sensación de ser uno más y no tener que llevar solo las riendas, siento que así fue para todos, y que el proyecto duró lo que duró porque tuvo que ser así. No hablamos de retomarlo, pero nunca se sabe».

 

 

Acabas de lanzar Norteamericana Aquí (2020), una colección de diez canciones de artistas norteamericanos que, segundo leemos, te marcaron de alguna manera especial. Cuál fue lo broto de esta idea?

Luis: «Sentí un agotamiento creativo después de El pacto, como que me repetía. El cuerpo no me pedía componer. Escuché una canción de Eilen Jewell, “Here With Me”, que me encantó, sentí que reflejaba lo que sentía en la distancia por mi novia, que entonces vivía en Londres; la adapté para ella y se la regalé, sin más. Un par de meses después sentí algo parecido con “Girl In The Forest” de Calexico, hice lo mismo y ahí surgió la idea: “¿y si hago un ejercicio de adaptaciones?”, elegí artistas que me marcaron y empecé a probar con canciones.

Y sí, también empecé ahí a pensar en un disco; era la primera vez que lo hacía, y durante el proceso noté esa luz que necesitaba para combatir mi agotamiento, la fuerza de la necesidad de descubrir nuevas formas de creación».

 

Wilco, Calexico, Devendra Banhart… durante el proceso de selección, ¿qué dirías que pesaban más el artista en general o esa pieza en particular?

Luis: «Empecé por los artistas. Busqué referentes actuales, contemporáneos, llegaran a mí hace años o fueran nuevos descubrimientos, pero que significasen muchísimo para mí ahora. Probé con unos 25 artistas, vi que la mayoría eran estadounidenses y canadienses y decidí concretarlo en ellos, seleccioné las canciones que más me gustaban, sin importarme si eran más o menos conocidas, y probé. Mi novia me echó una mano con los textos y finalmente elegí diez que sentía como si fuesen mías; esa era la idea, que de algún modo sonasen a Luis Moro».

 

 

Respecto al repertorio, ¿tienes alguna favorita? ¿Alguna historia o significado que esconda alguna en especial?

Luis: «Me gustan aquellas con las que experimentamos nuevos registros y producciones: Nunca había visto tantas cosas buenas”, Río Harlem” o Puedes romperme”, por ejemplo, siento frescura en ellas. Algunas son traducciones fieles y otras cambian bastante; son plenas transformaciones. En estas últimas traté de introducir sensaciones y reflexiones propias que conectan con lo que cada canción cuenta. En este sentido me encantan La chica del bosque”, Billie Holiday” o Aquí conmigo”, que reflejan estados vitales completamente personales».

 

 

¿Es la música norteamericana tu principal influencia o buscas inspiración también en otros estilos?

Luis: «Muchos de mis referentes son americanos, y sí, influenciaron bastante mi música, pero en algunos trabajos busqué alejarme de ese sonido. Me gusta la americana, pero también el jazz, la chanson francesa o el folclore de otras regiones y países. En este disco intenté que la esencia americana estuviese ahí, las canciones, el sonido y hay arreglos que también, pero en todo momento intenté que sonasen cómo las interpretarían músicos de aquí, de Galicia y de Andalucía».

 

 

Revisas, adaptas y castellanizas los temas; ¿por qué la decisión de traducir las letras del inglés al castellano?

Luis: «Aunque soy bilingüe y hablo castellano y gallego indistintamente, mi lengua madre es la primera. Con ella crecí en mi entorno y en el colegio, es con la que pienso y también con la que compongo; supongo que por eso me vi haciéndolo en castellano sin pensarlo».

 

El álbum fue grabado entre tus dos «aquís», entre el Norte (A Coruña) y el Sur (Jerez de la Frontera). Durante lo proceso de grabación, ¿aplicaste eso de uno poco de Sur para no perder el Norte?

Luis: «¡Supongo que sí! Llevo mucho tiempo arropado por Jose García en la batería, que fue quien produjo el disco, y por Andrés Saavedra en el bajo; me conocen, son mi timón norteño. Grabar por primera vez con músicos y amigos andaluces fue como sumergirse en terrenos desconocidos, es la manera de dar rienda suelta a aquella necesidad de adentrarme en un proceso creativo novedoso, tal y como decía antes. Pero la idea me vino a la cabeza de manera natural: llevo años viviendo entre Galicia y Andalucía, y estoy adaptando canciones norteamericanas desde aquí… y, en estos momentos, estos son mis dos aquís”».

 

 

Además, en dos meses y en dos situaciones diferentes, el febrero de la pre-COVID y el marzo de la COVID-de-lleno. ¿De qué manera afectó este cambio de situación en el estudio y en la grabación del disco?

Luis: «¡En realidad fueron dos meses pre-COVID! A comienzos de febrero grabamos la parte norte, por Jose García en el estudio O Cortello de A Coruña, cuando la COVID aún era algo lejano… y en marzo conseguimos finalizar la grabación en el sur, por Rafa Camisón en el estudio setentaynueve, pero tan solo dos días antes del confinamiento, el día 11.

Durante las restricciones, se mezcló y se diseñó, y sí es cierto que su publicación se vio retrasada unos meses (la idea inicial era mayo), pero fue un disco compuesto y grabado antes de todo esto, en libertad, cuando iba a conciertos y abrazaba a la gente… ¡cuánto lo echo de menos!».

 

Este último trabajo viene con cara B, Norteamericana Solo (2020), ocho piezas a modo de «cierre» del Aquí. ¿Qué te llevó a «cerrar» el disco… con otro disco, fue tan duro dejarlas fuera de la cara A?

Luis: «Me dio pena que parte del trabajo que hice adaptando canciones se perdiese. No tuve duda alguna acerca de las diez canciones elegidas, algunas porque era artistas fetiches y tenían que estar sí o sí, y otras porque encontré mi voz y esencia en ellas. Pero tenía ocho canciones más finalizadas, de las que no estaba tan convencido. Qué hago con ellas?” Qué pena que se perdiesen en el olvido, aunque solo fuera mi olvido. Decidí grabarlas yo solo, en acústico, en tomas en directo, y agruparlas en este Norteamericana Solo pero a modo de mera curiosidad o complemento; tan solo está disponible para escuchar en mi Bandcamp».

 

 

En tu trabajo anterior, El Pacto (2017), simbolizabas un pacto contigo mismo, uno de renovación vital; en este afirmas que te abres, pruebas, hacia un nuevo horizonte. Pacto cumplido, ¿no?

Luis: «Creo que son dos pactos distintos, aunque entrelazados. En el disco El Pacto traté de reflejar un pacto vital, mi pacto con diferentes facetas de mi vida, en el momento en que cumplía 40 años; cómo tomarme la soledad, la noche, las amistades o los deseos. Si en Norteamericana Aquí se puede hablar de algún pacto, este sería con la música, con mis referentes, a los que homenajeo, con mis raíces inspiradoras y con mis posibilidades como músico».

 

 

La vuelta a los escenarios está siendo compleja, aun con restricciones de aforo, mascarilla, protocolos… ¿Como lo estás llevando? Cuando vuelva la normalidad, ¿pensaste en algo especial, qué podremos esperar de un directo de Luis Moro?

Luis: «Llevo sin tocar desde febrero y la sensación es triste. Soy músico y toco en directo sin necesidad de saber por qué, pues precisamente es una necesidad emocional. Por eso es doloroso, aunque por eso también sé que la música en directo volverá de una u otra forma.

Con la normalidad tan sólo pienso en disfrutar del escenario, en hacerlo con alegría; la necesitamos. Y he pensado en tocar solo en acústico, con la banda del norte o con la gente del sur».

 

En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendarías? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Luis: «Siempre que me hacen esta pregunta el primero que me viene a la mente es Pablo Seijas. Sigo su carrera con atención, me siento muy cercano a la su manera de componer y de expresarse con la música. También me encantan Sumrrá, especialmente sus directos, que son una maravilla. Pero muchos más: Zapa, Xoel López, Felix Arias, MadMartin Trío, Los Eternos, PARDO… ¡necesitaría muchas más líneas para todos ellos!».

 

Si abriésemos tu cuenta de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% Sinceridad – 0% Vergüenza.

Luis: «Pues música con compromiso, creo que elegante. En una crítica leí que la llamaban música de atardecer y de refugios sentimentales”; me encantó esa descripción y quiero creer que es acertada».

 

 

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