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TRAJEDESALIVA: «EL DOLOR ES EL HILO CONDUCTOR NO SOLO DE NUESTRO TRABAJO, SINO DE LA EXPERIENCIA HUMANA»

TRAJEDESALIVA: «EL DOLOR ES EL HILO CONDUCTOR NO SOLO DE NUESTRO TRABAJO, SINO DE LA EXPERIENCIA HUMANA»
1 MARCH 2021

Por lo visto, no es música para todo el mundo. Es vanguardia, es underground... Pero lo cierto es que es muy fácil quedar atrapado en ella. La atmósfera es como una niebla que envuelve, a veces tan densa que se convierte en ruido, a veces tan ligera que se deja atravesar por una luz difusa. En esa niebla la voz va dibujando figuras evanescentes que se mueven perdidas, heridas, confusas en un mundo tan oscuro como fascinante.

Adentrarse en ese mundo es hipnótico. Arrastra a un trance entre la incertidumbre y la inquietud, esperando palabras y susurros que son escalofríos o un momento de sosiego que siempre llega para disiparse después. El de trajedesaliva es un mundo desasosegante, pero lleno de una enorme y turbadora belleza y, después de quince años de silencio discográfico, el dúo vuelve con un nuevo álbum Ultratumba (áMarxe/Ferror Records/GH Records, 2021), el quinto, ya, de su carrera.

 

 

¿Cómo surgió trajedesaliva?

Mon: «Pues nos conocimos en un foro de aquel proto-Internet que había en el 97. Se llamaba Grasa Zine y comentamos algo sobre el disco que había sacado Corcobado, Diminuto cielo (1997). Después de algunas cartas y más visitas al ciber, nos conocimos en persona a comienzos del 98 y el primer día de vernos ya montamos el grupo».

 

No nos podemos resistir a preguntar: ¿por qué ese nombre, «trajedesaliva»?

Una Vena: «Para nosotros siempre fue importante prestarle atención a los detallitos y a las pequeñas cosas que nos pasan por delante. El nombre surgió en algún momento de la conversación, ese mismo día que en que nos conocimos. Imagino que nos pareció un nombre lo suficientemente sugerente y no le dimos mucha más vuelta al tema».

 

Debutasteis con El cuerpo y la ciudad en 1999 y en él ya están muchos elementos que luego serán constantes de vuestra música. ¿Teníais tan claro ya desde el principio lo que queríais hacer?

Mon: «Cuando empiezas en un grupo y eres joven, lo mejor que hay en esa etapa es precisamente la frescura. Ni sabíamos lo que estábamos haciendo, no es que lo tuviésemos claro. Eran cosas que nos acompañaban porque las llevábamos dentro desde jovencitos e hicimos lo que salió, sin pensar nada más».

 

 

Al año siguiente, en 2000, lanzáis Mima, con el personaje que le da título como protagonista. ¿Quién es Mima, cómo la describiríais?

Una Vena: «Mima es una representación femenina, una manera de doblarme en otra persona, que es la que habla por mí. Ella se mueve en una dirección paralela a la mía y trata de deshacer poéticamente la inasimilabilidad de unas experiencias llenas de conflicto, tanto en este disco, sobre el deseo, como en el siguiente, Mima blanca, sobre la maternidad».

 

 

Tres años después (2003) aparece Mima blanca, un disco un poco diferente, con más instrumentos acústicos y en el que la voz solo aparece en una de las diez partes que componen el disco. ¿Queríais explorar esa dirección o fue concebido como un giro puntual?

Mon: «Llevábamos tiempo con la idea de hacer un disco reinterpretando otra obra ya existente, cogiendo y mezclando todo el material a nuestra manera para darle nuestra propia visión. Hubo varias candidatas, incluso llegué a grabar maquetas del Closer (1980) de Joy Division entero, y casi lo hacemos, pero al final nos decantamos por unir la obra de Diamanda Galás y Nico en un soy común, más orgánico y con más instrumentos.

Fue un proyecto muy ambicioso y un disco que se va redescubriendo con los años. Las voces se concentraron todas en el segundo corte, en lugar de ir salpicando poco a poco todo el álbum, porque fue lo que le quedaba mejor».

 

 

En Ciertos animales de costumbres discretas (2006), el split con Chaos Condensed, las voces vuelven con toda su fuerza descarnada... Es pasmoso la manera que tenéis de modular esas atmósferas llenas de claroscuros con el impacto que genera el recitado. ¿Cómo es vuestro sistema de trabajo?

Mon: «Se trata de buscar la emoción; no pensamos mucho en las formas o la ortodoxia. Cada capa de sonido que añadimos o el sitio donde va la voz y su intensidad acaban quedando donde sentimos ese pellizco. No tenemos mucho sistema, es más bien un ir intentando hasta que sale un poco ese duende».

 

 

¿Qué va primero, las letras o la música?¿O hay un diseño general que guía ambas cosas?

Mon: «Sí, la música y las letras van juntas desde el inicio. Tenemos un tema sobre el que va a ir el disco y una cosa no se entiende sin a otra. Durante el proceso, cuando hay cambios significativos en la letra, también se acaba modificando la música. ¡Nos pasa muchas veces!».

 

Hay quien compara vuestra música con los filmes de David Lynch y hay un vídeo no oficial de Agosto bajo tierra” que combina ambas cosas. ¿Cómo veis el resultado? ¿Hay algo de cinematográfico en vuestra música?

Mon: «Sí, algo de eso hay. No es buscado, porque yo no pienso en bandas sonoras sobre películas inexistentes como hacen otros compositores, pero supongo que comparto ese lenguaje y termina por colarse de alguna manera en el espíritu de la música. También es cierto que escucho muchas bandas sonoras y que toda la vida vi muchas películas, claro».

 

 

Después de Ciertos animales de costumbres discretas… tres lustros de silencio. ¿Sentisteis la necesidad de hacer una pausa, después mayor de lo que pensabais, o no fue algo planeado?

Mon: «Planeado no fue, es que tardamos mucho en perfeccionarlo y en dar con el sonido que buscábamos. Tuvimos varias etapas de avanzar y de parar completamente, tomando perspectiva e intentando muchas cosas. Hubo planteamientos con más instrumentos, con los cortes más unidos casi formando una sola pieza, dimos muchas vueltas hasta llegar a lo que queríamos.

Pero el esfuerzo mereció la pena y logramos algo que ha sido como cumplir un sueño. Para mí es algo más que perfecto. Ultratumba tiene algo a mayores difícil de explicar que es pura magia».

 

Hay un texto de Una Vena de 2012 en el que ya se vislumbra un germen de las letras de algunos de los temas de Ultratumba (2021) como “ Arenas calientes” o Queremos verte”... ¿Cuánto tiempo llevabais trabajando en este nuevo disco?

Una Vena: «¡Muchísimo! Ambos teníamos trocitos de música e incluso letras que fuimos descartando hasta dar con la forma final. Y fueron tantos años porque, como decía Mon, no estábamos conformes con el que estábamos discurriendo. Creo que hay que ir siempre de la mano del tiempo, sintiendo en la piel cuando llega el momento idóneo.

Lobueno que tenemos es que no sentimos la necesidad de publicar, así que disfrutamos de la libertad de poder madurar bien los trabajos, también porque los planteamientos musicales son complejos y muy diferentes entre sí. Simplemente es un proceso que lleva su tiempo».

 

 

¿Qué inspira ese mundo inquietante de muertos «con ganas frescas de vivir», y vivos que creen o sospechan que ya llevan tiempo muertos?

Una Vena: «Hace referencia a la melancolía como soterramiento. Me inspira mucho la aldea en la que viví de niña y la línea femenina de la familia, mi madre, tías y abuela, como buscaba yo entender su ambivalencia, algo que, evidentemente, fue dándole oxígeno a mis fantasmas y monstruos interiores.

Esas ganas frescas de vivir, y a pesar del sol nuevo, son los buenos rescatadores, los que remueven la tierra y vienen tirarte de la pierna y sacarte del agujerito...».

 

No es algo muy gallego hacer difusa la línea entre la vida y la muerte, y entre ellas y la memoria, que tiene algo de ambas. ¿Cómo describiríais vosotros el universo de Ultratumba?

Una Vena: «Pues sí, es ese oscurantismo gallego, el transcurrir de la vida y la muerte en la precariedad del rural, incluso la religión y esa íntima sociedad que se da entre fantasía y miedo. Es un mundo crudo, de tristeza verde mojada que se refleja bien, creo yo, en Ultratumba que, por cierto, tiene que ver con una realidad bastante normal de personas que vienen de sufrir y convivir con la alguna emoción traumática. Vivos por fuera, aunque muertos por dentro y, lo que es peor, pasando esa triste leche de generación en generación».

 

¿Los personajes femeninos son otra de las constantes de vuestros trabajos?

Una Vena: «Sí, siempre la mirada de las personas en nuestras canciones reposa en el cuerpo y en la experiencia femenina en un contexto doméstico y cotidiano La crianza de los niños, la maternidad o las relaciones personales y familiares son el eje de buena parte de nuestras reflexiones».

 

 

El disco fue grabado únicamente con sintes analógicos creando los sonidos desde cero y sin emplear secuenciadores, pista por pista... Tal vez haya gente a la que le sorprenda hablar de artesanía cuando se habla de sintetizadores, pero la labor debió ser agotador, ¿no? ¿Cómo fue el proceso?

Mon: «Sí, mucha gente que no vio de cerca cómo se trabaja con equipo 100% analógico no imagina que los sintes se desafinan, que tardan media hora en coger calor antes de poder tocarse en condiciones, o que creas sonidos únicos que no quedan grabados en ninguna parte. No puedes volver al día siguiente y darle la un botón para continuar trabajando con el sonido de ayer, es todo muy físico y real. Muy incómodo trabajar renunciando a las comodidades de hoy en día, pero con la recompensa de que todos esos sonidos juntos son irreplicables y emocionan tanto y con tanta fuerza que el resultado es infinitamente más cálido, oscuro, gordo, y físico que cualquier cosa que se haga con un ordenador o sonidos virtuales.

Resumiendo, porque si me pongo a hablar no paro, al tocar todo a mano hay pequeñas imperfecciones que producen momentos mágicos, basados únicamente en el feeling; lo que se viene llamando duende”, vamos. Porque tocaba mientras con la otra mano modificaba los sonidos en tiempo real en directo y, aunque estaba todo muy bien compuesto y planificado, siempre tenía la puerta abierta a improvisar si era capaz de encontrar más emoción en ese momento. Y luego ya vino el tema de mezclar, que fue complicadísimo porque con todos esos sonidos tan potentes explotaba el máster y no teníamos manera de meter todo en vereda.

Este sería un pequeño resumen de la pesadilla que es grabar usando equipo analógico. Lo pasamos mal, pero el resultado fue que no puede sonar mejor y las emociones llegan muy adentro».

 

 

Vuestros últimos vídeos vienen de la mano de Marcos DH de Sinestèsies Audiovisuals, ¿le dais absoluta libertad para poner en imágenes vuestros temas o es algo que trabajáis juntos?

Una Vena: «A pesar de que Ultratumba tiene una naturaleza que es, forzosamente, indescifrable, le di a Marcos algunas referencias de la historia, con las que hizo su propia interpretación, metiendo ahí cosillas de su propia experiencia y del lenguaje simbólico en la relación con su niña.

Teníamos total confianza en su sensibilidad, y no venimos por el camino nada del vídeo aparte de  los trocitos que él mismo iba mostrando en sus redes. Cuando ya lo pudimos ver finalizado nos encantó, es perfecto».

 

 

La portada de Ultratumba es obra de una nueva artista francesa, Emilie Lagarde. El mundo que muestra en vuestras pinturas tiene mucho en común con vuestro imaginario, ¿no? Hasta esas pinceladas matéricas de su expresionismo tendrían su contraparte en los sonidos «gorditos» de los sintes de Mon Ninguén. ¿Cómo llegasteis a ella?

Una Vena: «¡Fue cosa de suerte! Me gusta investigar artistas nuevos y, en una de esas, di con ella. Me llamaron mucho la atención los colores mate que usa, los trazos gorditos, como los sintes de Mon, las escenas en las que mezcla el manchurrón de la memoria, los sueños y la familia... Sus pinturas son tan evocadoras, y están tan cerca de nuestro mundo, que no pude más que escribirle para contárselo. Ella fue muy riquiña y quiso colaborar en el disco aportando sus pinturas; al final resultó ser una pieza importante para transmitir el sentimiento del disco, y la portada es perfecta para ilustrar ese diálogo brutal entre los tres de la familia».

 

En El cuerpo y la ciudad era una instantánea del fotógrafo soviétivo Boris Ignatovich, en la de Mima una fotografía del siempre inquietante artista austríaco Gottfried Helnwein, y en Mima Blanca una ilustración de la propia Una Vena. ¿Cuál es la importancia de la gráfica en vuestros discos? ¿Cómo la escogéis?

Una Vena: «La parte gráfica tiene su importancia, por supuesto. Aun así, recelo bastante de los diseños superespeciales (o las ediciones limitadísimas, aunque ese ya es otro cuento...), y prefiero que el arte en los discos sea frugal, sencillo y, puestos a pedir, fruto de un encuentro, de un estado de alerta y sensibilidad especial, del mismo universo que te pone delante de los ojos a pieza que te faltaba. Pero ya digo, es importante que no quede nunca por  encima de lo fundamental, que es la música.

Hace poco encontraba en casa una cajita con las primeras letras que hice para traje, y allí estaba también una postal que le mandé a Mon un verano: la postal tenía los versos de Él cuerpo y lana ciudad en un lado, el otro era esa imagen de Boris Ignatovich. La de Mima vino por un libro de Helwein que compramos en un viaje, y la de Mima Blanca fue un dibujito que yo misma había hecho».

 

 

Precisamente Gottfried Helnwein decía: «El arte es para mi un arma con la que puedo defenderme». ¿Hacer esta música es solo una elección estética o tiene para vosotros algo de catártico?

Una Vena: «Tiene algo de defensa frente a oscuridad, sí. Con cada disco entras en un proceso transformador donde estás buscando un sonido y una verdad. Los momentos duros que pasamos con Ultratumba merecieron bastante la pena, gracias a ellos andamos más calmaditos, tenemos más luz de la que teníamos al comienzo. ¡Está siendo un salto importante en lo creativo también!».

 

¿Diríais que las heridas psicológicas o físicas, el dolor, son los hilos conductores de vuestro trabajo?

Una Vena: «Creo que son los hilos conductores no solo de nuestro trabajo, sino, en general, de la experiencia humana. Hablar de ellos, aunque sea de manera defectuosa, a trocitos, me produce muchísimo sosiego».

 

Toda vuestra música está producida por Santiago Alcalá, ¿cuál es su papel en el sonido de trajedesaliva?

Mon: «Uf, somos casi como hermanos. Nos conocimos desde el primero curso del instituto y hemos pasado por muchas. Grabó todos nuestros discos y también maquetas de algún grupo mío anterior a trajedesaliva. Estamos hablando de 1995 o así, ¡qué te puedo contar!

Todos nuestros discos tienen un sonido y una producción muy diferentes y tengo la suerte de que él se sabe adaptar y da soluciones a todas mis locuras. Aparte de lo bien que lo hace y la calidad que tienen las grabaciones. ¿Qué más puedo pedir? ¿Que no estuviese tan loco y que tuviese algo de orden y constancia? Pero es que si fuésemos robots tampoco haríamos esta música tan evocadora, claro. Y yo mejor callo la boca, ¡que también ando fatal de lo mío!».

 

 

Echando un ojo a todos esos sintes modulares que hay en vuestro estudio y sabiendo cómo se grabó... ¿Cómo habéis pensado llevar el disco a los directos (cuando la pandemia lo permita)? En abstracto parece algo complejo.

Mon: «Sí, muy difícil. La mayoría de los sintes no tienen presets ni memorias, no tengo nada secuenciado. Son muchas cosas... hay días que imagino como sería un concierto de Ultratumba; veo cómo organizarlo, sampleando algunos sonidos, echando secuencias o loopeando, y tocando en directo encima de eso, tirando mucho de delays, y tal. Pero otros días es como que siento que sería traicionar un poco el espíritu del disco, y no lo doy visto claro. Como tenemos tiempo de sobra con esto de la pandemia, ya lo pensaré mejor».

 

¿Qué artistas o grupos gallegos nos recomendaríais? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Una Vena: «Pues yo os recomendaría, por una parte, a Miguel Souto y, por la otra, el proyecto dark ambient de Iago Alvite, - OIDE».

Mon: «Casi me da vergüenza decirlo, pero con esto de Ultratumba llevo casi tres años sin escuchar nueva música por aquello de no contaminarme. ¡Aún ahora me estoy poniendo al día poco a poco! Lo que me gustaba de lo último que escuché por Vigo, cuando era persona y salía algo de casa, eran Cró! y Es un Árbol. Y, de los discos que estoy escuchando ahora, el Azougue de Pedro Lamas me gusta mucho».

 

Si abriésemos vuestras cuentas personales de Spotify, ¿qué encontraríamos? 100% sinceridad, 0% vergüenza.

Una Vena: «Yo voy guardando los temas que me gustan en una playlist que llamo Niños mirando estrellas, en ella están Anna von Hausswolff, Meredith Monk, Lole y Manuel, Wovenhand, los Eyeless in Gaza... Apunto también debercitos para escuchar que me va pasando Mon: cosillas de dub, flamenco, kosmische Musik, techno... Estamos siempre buscando artistas que trabajen la emoción sin que nos importe mucho el género».

Mon: «Así, sin trampas, lo que tengo hoy en escuchados recientemente: Huren, Triana, Goblin, Miles Davis, Prince Far I, Cluster, Lab Report, Reeko, Arca, Kate Bush, Therapy?, Marvin Gaye, e Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota».

 

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