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TWO FACES: «SI ALGO TIENEN EN COMÚN NUESTRAS CANCIONES ES QUE SON COMO VIAJES»

TWO FACES: «SI ALGO TIENEN EN COMÚN NUESTRAS CANCIONES ES QUE SON COMO VIAJES»
11 JULY 2022

Dos músicos, dos instrumentos, un duelo. Bruno Couceiro a la batería e Ismael Berdei al piano y los teclados son Two Faces, dúo basado en la interacción y la capacidad de composición de ambos, reforzadas con sonidos electrónicos de sintetizadores, módulos y percusión electrónica. Cara a cara, pianista y baterista llevan desde 2014 «enfrentándose» en directo, haciendo del escenario su área de combate mientras experimentan con composiciones propias, dinámicas e intensas, capaces de transportar a los oyentes a diferentes paisajes y evocar múltiples sensaciones.

Tras debutar con Landscapes (2016), Two Faces está de vuelta con su segundo larga duración, Small Universe (2022); una colección de 11 cortes que giran en torno a la naturaleza, «incidiendo en Galicia, pero como metáfora del mundo entero».

 

 

 

Desde 2014, Ismael Berdei (piano, teclados) y Bruno Couceiro (batería) conformáis Two Faces. ¿Cómo surge este duelo entre piano y batería?

Bruno Couceiro: «Pues nos conocimos en un proyecto musical en el que hacíamos un repertorio de boleros, latin y algunos standards llamado A Comparsita.

Conectamos muy bien musicalmente, entonces surgió la idea de hacer algo juntos; así que cuadramos un ensayo y todo fue sobre ruedas, las ideas fluyeron solas y así hasta hoy».

Ismael Berdei: «La verdad es que no solamente conectamos a nivel musical. Desde el primer momento nos entendimos y nos llevábamos bien, algo que también es muy importante para cualquier agrupación musical y máxime si está formada por dos personas. Respecto a cómo surge pues, ya veis, como la mayoría de proyectos... de manera improvisada».

 

Dos personas, dos instrumentos... dos caras de la misma moneda, pero, más allá de lo obvio, ¿hay alguna referencia especial que se esconda tras ese nombre de Two Faces?

Bruno: «Realmente es un significado muy directo y sencillo que representa tanto la formación como nuestra disposición en el escenario; siempre estamos cara a cara para tener una buena comunicación visual y nos gusta también cómo esta colocación se ve cara al público».

Ismael: «¡Totalmente de acuerdo!».

 

Ambos veníais ya con tablas: Ismael, tú como pianista acompañante de danza y compositor, y Bruno como parte de multitud de proyectos (Silvia Penide, Paul Álvarez Project, EL BÚHØ, Fredi Leis...). ¿Qué aportan estas experiencias previas, y paralelas, a Two Faces?

Ismael: «Creo que nos aporta una perspectiva musical muy amplia y, sobre todo y aunque suene mal decirlo, estar al margen de las modas y los convencionalismos propios de la industria musical. Pero eso también es algo que nos da total libertad a la hora de decidir lo que queremos y lo que no queremos hacer».

Bruno: «Creo que justamente nuestras experiencias musicales individuales tan diversas y diferentes son las que hacen que el proyecto sea como es; y que nuestra música, además de ser diversa, mantenga un sello propio».

 

Bruno Couceiro. Foto © María Simón 

 

Jazz, electrónica... ¿cómo definiríais vuestra música?

Bruno: «Ecléctica sería la mejor de las definiciones, pero la realidad es que siempre estamos con la batalla de los géneros musicales. La verdad es que no podemos ajustarnos a ningún estilo concreto y esto es un problema la mayoría de las veces, porque existe la necesidad de encajar todo; si sales de eso ya no se sabe dónde ni cómo situarnos.

Para nosotros, lo que hacemos es más bien una fusión de estilos; del jazz tenemos las partes de improvisación, de la electrónica la sonoridad en algunos pasajes o bases, pero también hay mucha melodía, drum&bass, ambient, o momentos donde generamos mucha atmósfera.

Nuestra finalidad es que sea un viaje, no pensamos en un estilo, más bien en que todo fluya y tenga un sentido de principio a fin».

Ismael: «Creo que Bruno lo ha definido perfectamente. Tenemos la costumbre de tener que clasificarlo todo, de etiquetarlo, pero es normal tener que hacerlo con la gran oferta musical que hay. Ecléctica, fusión, sería la más exitosa quizás dentro de la locura de etiquetas y terminología que existe en la actualidad. No hay más que intentar subir una canción a Spotify y ver la cantidad de géneros y subgéneros musicales que hay.

En todo caso, una constante en casi todos nuestros temas es la de la “música programática”; una música que pretende evocar ideas e imágenes en la mente del oyente, representando musicalmente una escena, imagen o estado de ánimo. Este concepto fue para los profanos un boom en el romanticismo y creo que nos define bastante bien».

 

 

¿Qué papel juega la improvisación al componer y al interpretar vuestras piezas?

Bruno: «Las partes de improvisación entran en juego cuando el tema lo pide. Si vemos que hay un espacio que se presta a que hagamos un solo, o nos dejamos llevar por lo que surge porque va a aportar algo al tema, pues lo hacemos; si no, pues no lo hacemos. Lo más importante siempre es que el tema funcione y sea coherente».

Ismael: «Respecto a lo que preguntas sobre la improvisación, lo centraría más en el hecho del propio proceso creativo. Realmente, la improvisación como tal es una parte muy importante de mi trabajo como piano acompañante de danza, donde es fundamental construir una pieza musical a partir del movimiento.

Esto se traslada a la sala de ensayo, donde a veces ocurre que surge un motivo, una estructura o, simplemente, un determinado sonido y, a partir de ahí, vamos creando a medida que avanzamos. Otras veces es algo que traes en la cabeza desde casa, pero creo que la improvisación, o la capacidad de ejecutarla, es parte importante de este proyecto, por lo menos en lo que se refiere a su proceso creativo».

 

Y, si preguntamos por vuestras influencias, ¿a quién señalaríais? ¿Qué artista o grupo diríais que tuvo un particular impacto a la hora de crear, y entender, la música?

Bruno: «Una referencia importante para mí fue Mehliana, sobre todo por el concepto de la unión piano y batería. No sé Ismael qué opina...».

Ismael: «Hay bastantes referencias, sí, pero quizás en nuestros inicios Mehliana fue determinante».

 

 

 

Un par de años después de vuestra creación debutáis con Landscapes (2016), largo compuesto por nueve piezas instrumentales propias. ¿Qué os empujó a publicar este primer disco? ¿Cómo recordáis la experiencia?

Bruno: «Pues fue una propuesta que nos hicieron en su momento después de un concierto en el emblemático club Jazz Filloa (A Coruña).

La experiencia fue muy buena, sobre todo cuando empezamos a escuchar los primeros temas y vimos que funcionábamos, la sonoridad era buena y los temas sonaban completos. Una de nuestras dudas era que echásemos en falta más instrumentos, pero fue una grata sorpresa para nosotros ver que nos gustaba el resultado.

Ismael: «Totalmente de acuerdo con Bruno... ¡ya llovió!».

 

Es un álbum ecléctico que varía en dinamismo e intensidad gracias a la fusión de estilos diversos. ¿Con qué intención?

Bruno: «Creo que no hay una intención concreta; según la idea musical que se plantea decidimos llevarlo a un estilo u otro en función de lo que nos pida en ese momento, y luego vamos concretando hasta que nos convenza la idea final».

Ismael: «La intencionalidad no tiene cabida en los Landscapes; simplemente fuimos fieles a la filosofía, a nuestro proceso creativo».

 

Escuchamos “Bicicleta”, una canción que viene acompañada de un videoclip que recorre algunos de los parajes naturales más espectaculares de Galicia a vista de pájaro. ¿Era esta una predicción de la temática de la naturaleza que abordaríais en el siguiente álbum?

Bruno: «“Bicicleta” es como el single del primer disco, es el tema que más recordaba la gente y el que más pedían (y siguen haciéndolo [risas]). El videoclip que lo acompaña va muy acorde con la idea del tema.

Respecto a la temática de la naturaleza, más que precedida por un tema es por nuestra música en general. Creemos que si algo tienen en común las canciones entre sí es que son como viajes, cierras los ojos y dejas que te lleven donde tu imaginación quiera; la mayoría de las personas dicen que imaginan paisajes, lugares, viajes, etc. Por todo esto creemos que hay una conexión entre nuestra música y la naturaleza».

Ismael: «Es como mencioné antes, otro ejemplo de música programática tal y como Bruno definió a la perfección.

La historia original de “Bicicleta” proviene de una aplicación libro-disco que hice en 2012. Fue algo bastante innovador para la época, ya que mientras leías una serie de historias, estas iban acompañadas de música sincronizada que hacía de banda sonora, como si fuese una película. Este tipo de música (programática) se repite en una gran mayoría de nuestras composiciones».

 

 

La ilustradora María Maquieira es vuestra «colaboradora por excelencia» encima del escenario; sus magnéticas y sugerentes composiciones conforman un intenso espectáculo multidisciplinar. ¿Cómo es trabajar junto a ella? ¿Qué buscáis despertar en el público con esta confluencia simultánea de música e ilustración?

Bruno: «Totalmente, María es una pieza muy importante del proyecto.

Trabajar con ella es muy fácil, traslada su visión personal de nuestra música al dibujo. Creo que completa el círculo dándole un aspecto visual a las canciones; así, ofrecemos al público una propuesta poco habitual en la que se puede ver una artista dibujando en directo, creando un cuadro único lleno de la energía del momento, de la música y del público presente.

Me gusta pensar que es una forma diferente de acercar el arte a la gente».

Ismael: «Actualmente vivimos en una sociedad que requiere una estimulación constante y directa para no perder la atención. De hecho, existe una clara sobreestimulación en los centros educativos y en el entorno de los niños y adolescentes; una recompensa inmediata que deja poco espacio a la creatividad provocada por la imaginación que surge de la incertidumbre.

Somos partidarios de provocar ese viaje interior en el espectador-oyente, pero no por sobreestimulación, sino por darle al espectador las herramientas para construir la película en su propia imaginación. Y por eso nuestros conciertos con María son tan especiales».

 

 

Estáis presentando vuestro último trabajo discográfico, Small Universe (2022), que definís como «el más personal». ¿Por qué? ¿Cómo fue su proceso creativo?

Bruno: «Así es, pues íbamos a entrar en el estudio a grabar en abril de 2020, con fecha previa incluida para hacer un concierto crowdfunding y juntar parte del presupuesto para llevar a cabo a grabación, pero todos y todas sabemos lo que sucedió en marzo de 2020.

Una vez pasado el confinamiento y el verano, decidimos retomar la idea de grabar, pero haciéndolo con nuestros recursos, ya que resultaba inviable para nosotros en ese momento afrontar la inversión de meterse en un estudio. Así que lo hicimos en nuestro local, con nuestras herramientas de sonido y tomándonos el tiempo necesario para definir cada tema hasta quedar contentos con el resultado; modificamos arreglos de algunos temas una vez que empezamos a grabar e íbamos produciendo según grabábamos.

Fue una experiencia muy bonita y, sobre todo, lo sentíamos muy nuestro, muy personal, ya que estábamos haciéndolo todo nosotros y en nuestro entorno habitual; por eso decimos que este álbum es más personal.

Casi un año después pudimos llevar los temas al estudio (DisQueSi) de Rubén Montes para hacer la mezcla y el mastering».

Ismael: «A lo que comenta Bruno, solo puedo añadir que, en esta ocasión, creo que salió un disco mucho más maduro y con una continuación muy definida de lo que supuso nuestro primer disco. Ahora lo que esperamos es que esta continuidad dé sus frutos».

 

Lo adelantabais con “Earth”, un grito desesperado al efecto que provoca el ser humano en el planeta y sus consecuencias, compuesto y producido durante el confinamiento provocado por la COVID-19. ¿De qué otro modo afectó la pandemia al desarrollo del álbum?

Bruno: «Cierto, no se podría definir mejor el significado de “Earth”. La pandemia, además de modificarnos los planes de grabación que comentábamos anteriormente, nos hizo darle más valor al proyecto y nos metió más ganas de sacar el álbum adelante».

Ismael: «“Earth” se hizo en su primera fase en el trastero de mi casa, ya que, de aquella y a causa del confinamiento, era el único lugar tranquilo para hacer música. No pude ir al estudio ni al local de ensayo, por lo que creo que de algún modo y en lo que respecta al tema, es algo muy representativo».

 

 

Al hilo, ¿qué papel pensáis que juega la música como disciplina artística a la hora de sensibilizar al público sobre temas de actualidad?

Bruno: «Creo que la música, como cualquiera de las disciplinas artísticas, juega un papel muy importante para acercar mensajes importantes al público, hacer crítica social, enriquecer culturalmente y acercar emociones y sensaciones.

Pero yo particularmente siento que la música en este país, especialmente, se siente más como entretenimiento que como una disciplina artística y, aunque a tenor del estilo y el contexto cumple las dos funciones, la diferencia que hay a la hora de promover un tipo de eventos y otros es abismal; es una pena».

Ismael: «Estoy con Bruno. Por desgracia, en este país vivimos en una sociedad que, en su mayor parte, busca la gratificación inmediata por cuestiones artísticas. No hay cultura de ir a un local (cada vez hay menos) a ver un grupo musical a ver si me sorprende; al público en general solo le conmueven las apuestas seguras que son las que dan todo hecho, el cartel de un festival, grandes artistas que dominan el circuito comercial, o éxitos que son puramente productos de comercialización. Pero bueno... tendremos que seguir luchando».

 

Ismael Berdel. Foto © María Simón 

 

Se podría decir que “Breathe” es una pieza de contrastes; en la parte contemporánea está la potente mezcla de piano, batería y sintes, y en la otra, la letra y la voz, más próximas a la música tradicional. Las sensaciones que intenta transmitir también parten caminos: la melancolía, la rabia... sin embargo, se escucha una pieza redonda en todos los sentidos. ¿Cómo conseguís este equilibrio?

Bruno: «La verdad es que nosotros mismos nos sorprendimos con el resultado de “Breathe”. El tema era instrumental, pero cuando Icía lo escuchó en el estudio le empezaron a venir ideas a la cabeza, así que entre todos fuimos aportando otras hasta llegar al resultado final. Así fue que salió como el primer single de Small Universe».

Ismael: «Se podría decir que este tema originalmente no tenía nada que ver con el resultado final; y eso fue posible por el gran trabajo conjunto en el estudio, tenemos la gran suerte de contar con gente muy agradable y profesional. Personalmente, todavía recuerdo la emoción de escucharlo por vez primera en el sofá del estudio».

 

 

Aunque ya escuchábamos esa «cara» electrónica en vuestro debut, en este nuevo disco cobra un mayor protagonismo. A día de hoy, ¿creéis que esta definición más electrónica de vuestro sonido viene para quedarse?

Bruno: «Nos gusta mantener un equilibrio en la mezcla del sonido acústico con la electrónica. Ismael tiene muchas opciones a nivel instrumentación (sintes, teclados, plug-ins, etc.) que generan una paleta de colores muy amplia y, en función de cómo surjan las primeras ideas compositivas, pues vamos más hacia un sonido u otro. Por lo tanto, siempre dependerá de las ideas que vayan surgiendo».

Ismael: «Aunque soy pianista acompañante de baile, soy un gran consumidor de música electrónica y siempre que puedo acudo al festival LEV de Gijón para ver las últimas novedades, no solo en música electrónica, sino también en su relación con lo visual. Me apasiona la tecnología musical y siempre que puedo intento incluirla en nuestras canciones».

 

Este Small Universe nos descubre varios temas con letra, a diferencia del anterior, íntegramente instrumental. ¿A qué se debe este cambio? ¿Qué hace que una canción necesite letra o no?

Bruno: «En la respuesta a siguiente pregunta resolvemos esta cuestión... [risas]».

 

Para esta parte vocal contasteis con la cantante y pandereteira Icía Varela, quien también es protagonista de vuestro single clip más reciente, “101 razones”. ¿Cómo surgió esta colaboración y que buscabais al incluir esta voz nueva femenina?

Bruno: «Hablando con Rubén Montes (DisQueSi) mientras escuchábamos algunas canciones en el estudio, nos comentó que podría funcionar muy bien meter una voz de estilo tradi a modo de instrumento, para reforzar alguna melodía y crear diferentes texturas. Así que nos habló de Icía Varela, contactamos con ella... y lo demás fue rodado».

Ismael: «¡Y tan rodado...!».

 

 

Además de la voz de Icía, escuchamos también el saxo de Miguel González, la guitarra clásica de Paul Álvarez y la eléctrica de José Luis Couceiro. ¿Cómo fue a abrir el abanico de instrumentos, más allá de teclados y batería, en vuestras composiciones? ¿Fue un trabajo creativo conjunto desde el principio, o compusisteis primero y luego escogisteis los demás instrumentos (o instrumentistas)?

Bruno: «Más bien la segunda opción que comentas; cuando teníamos los temas más o menos cerrados, vimos que podrían ganar en sonoridad añadiendo diferentes instrumentaciones, creando así un carácter más definido en esos temas.

Además, siempre es enriquecedor colaborar con más músicos y músicas y, en este caso, un verdadero placer. Estamos muy contentos con el resultado; aprovechamos para darles las gracias a Miguel, Paul, José Luis, Cris e Icía por toda su aportación».

Ismael: «¡Totalmente de acuerdo con Bruno!».

 

 

 

El trabajo viene envuelto en una ilustración de María Maquieira, quien también diseñó el interior del disco físico. Vemos un perro, una abeja, un par de medusas, una luna con cuerpo de mujer... ¿Qué representan estas imágenes, esconden algún simbolismo?

Bruno: «¡Fue un trabajo maravilloso lo que hizo María! El dibujo interior plasma su visión personal, cada elemento que lo conforma va relacionado a una canción del álbum; una auténtica obra de arte en pequeño».

Ismael: «Para nosotros no hay nadie mejor que María para traducir nuestro concepto en algo visual».

 

Ya que nombramos la edición física, en un tiempo en el que el consumo digital de música está en alza, ¿por qué apostar por publicar el disco en formato físico?

Bruno: «Es una pregunta que nosotros mismos nos hicimos en su momento, y decidimos editarlo en formato físico por dos razones principalmente: la primera, porque queríamos hacer presentaciones del nuevo álbum y no lo veíamos viable sin tenerlo en formato físico; la segunda, porque nos gustaba la idea de que María Maquieira estuviese presente en este álbum y que, a su vez, el público se llevase a casa, aparte de la música, una pequeña obra de arte.

Decir que el formato del álbum es en USB, ya que es una realidad que la gente apenas tiene dónde reproducir un CD».

Ismael: «Creemos que el formato que ofrecemos es un plus en los tiempos que corren... y también, como dice Bruno, con una pequeña gran obra de arte. ¡Qué más quieres!».

 

Más de cinco años separan ambos discos, ¿cuáles diríais que son las diferencias, o similitudes, que hay entre ellos?

Bruno: «Con respecto a Landscape, en este disco creemos que los temas son más directos y definidos. La similitud que tiene es que seguimos manteniendo nuestra esencia en la sonoridad y en el estilo ecléctico de las canciones».

Ismael: «Creo que es un disco más maduro, más redondeado, donde se consolidan conceptos iniciados en el primero y se abren nuevas puertas sin perder nuestra identidad. Personalmente, estoy muy contento con el resultado».

 

Acabáis de presentar el álbum «en el local de moda y más cultural de la ciudad», el Casablanca Cultural (Santiago de Compostela). ¿Cómo está siendo su acogida en directo? ¿Algunas otras fechas cerradas que podáis adelantar?

Bruno: «La respuesta en general está siendo muy buena. La mayor parte de las opiniones dicen que es un directo dinámico y enérgico.

En cuanto a fechas cerradas, estamos tratando de presentarlo en el mayor número de ciudades posibles. De momento, la fecha más próxima será el 2 de septiembre en A Arca da Noe (Vilar de Santos, Ourense). ¡Esperamos ir sumando más en los próximos meses!».

Ismael: «Sin duda, todo el trabajo realizado no tiene sentido si no se desvela en los directos. De hecho, esperamos tener nuevas fechas disponibles para este verano, ya que nuestro proyecto es muy atractivo no solo para locales, sino también al aire libre y en muchos lugares diferentes».

 

En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendaríais? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Bruno: «La verdad es que creemos que en Galicia, afortunadamente, hay muchos proyectos y artistas muy interesantes y de estilos muy diversos. Por ejemplo, en la onda neosoul tenemos a Nastasia Zürcher; en el panorama jazzístico coruñés al saxofonista Lois Rivera con su cuarteto; en un estilo más soul funk tenemos a Udra; y otra propuesta muy interesante es Antía Muíño, haciendo un folk con tintes jazz».

Ismael: «Además de los propuestos por Bruno, también recomendaría a Astrogirl y a Leticia Rey; dos propuestas diferentes pero muy interesantes, la primera más casual y la segunda más íntimo. Hay un nivel en Galicia... rascas un poco y salen agrupaciones interesantes».

 

Si abriésemos vuestras cuentas personales de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% Sinceridad, 0% Vergüenza.

Bruno: «Ahora mismo, un 80% de mi playlist es neosoul y el otro 20% se conforma de jazz fusión».

Ismael: «Afortunadamente tengo muy buenos amigos que me recomiendan escuchar algunos grupos, como Petit Noir, Benjamin Clementine (que, si recordáis, dio un gran concierto en A Coruña), ya que mis gustos son muy eclécticos... Aunque la verdad es que el 60% oscila entre la música electrónica y el trip hop, y el otro 40% la música clásica de BSO, jazz y fusión».

 

 

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