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XOSÉ MIGUÉLEZ 4TET: «QUERÍA HACER UN DISCO MÁS CLÁSICO EN LA COMPOSICIÓN, PERO MÁS LIBRE EN LA IMPROVISACIÓN»

XOSÉ MIGUÉLEZ 4TET: «QUERÍA HACER UN DISCO MÁS CLÁSICO EN LA COMPOSICIÓN, PERO MÁS LIBRE EN LA IMPROVISACIÓN»
19 SEPTEMBER 2022

De niño, sus dedos volaban sobre el puntero de la gaita hasta que pasó de un instrumento de viento madera a otro: el saxo. Ahora, décadas después, Xosé Miguélez es uno de los saxofonistas más destacados del panorama jazzístico gallego, como parte de agrupaciones o como líder de su propio proyecto.

Tras un exitoso debut, Ontology (Origin Records, 2019), en el que transmite una amplia gama de sentimientos y emociones a través de los nueve cortes que lo componen, Miguélez vuelve con Contradictio (Origin Records, 2022), su segundo trabajo como frontman. En formación de cuarteto junto a Jean-Michel Pilc (piano), Marcos Cavaleiro (batería) y Carlos Barretto (contrabajo), el músico presenta un cuidado repertorio que combina composiciones originales con estándares revisitados del cancionero americano.

 

 

 

Aunque ahora solemos verte con un saxofón colgado del cuello, tu primer instrumento fue... ¡una gaita! ¿Cómo recuerdas tus inicios en la música? ¿Y el paso de la gaita al saxo?

Xosé Miguélez: «Pues empecé de muy pequeño a tocar la gaita en la Escola de Gaitas da Deputación de Ourense de la mano de Manolo Brañas. Los primeros recuerdos que tengo son del Festival de Lorient, al que fui con 11 o 12 años, y fue una experiencia alucinante.

Con el saxo empecé a finales de los noventa, cuando tocaba en la banda del pianista Alberto Conde; ver a músicos de jazz desde dentro me pareció increíble y me animó a empezar con un instrumento y un género nuevo».

 

Tu saxo suena también en varias formaciones —Xacobe Martínez Antelo Trío, Joaquím Rodrigues 7tet, Flavio Livigni 4tet, por nombrar algunas—. ¿Influye formar parte de diversas agrupaciones a la hora de construir tu proyecto personal paralelo? Por cierto, de logística, vamos bien, ¿no?

Xosé: «Aprendes mucho de la gente con la que trabajas; Xacobe, por ejemplo, siempre fue un referente para mí, tanto dentro como fuera de los escenarios. Cuando te toca hacer de líder es cuando de verdad aprecias el que otros hicieron para ti.

Para mí es difícil lo de la logística... Es una de las peores partes».

 

Después de tantos años siendo «parte de», ¿qué te empuja a liderar tu propio cuarteto?

Xosé: «Cuando encontré, de casualidad, una cantiga recogida a mi tía abuela por Dorothé Schubarth fue una señal que me hizo dar el paso».

 

El jazz es un estilo que abarca un grande abanico sonoro de subgéneros, géneros fusión, regionales... Sin etiquetas, ¿cómo definirías el jazz de Xosé Miguélez?

Xosé: «Pues depende mucho del proyecto donde toque y la etapa; no sabría definirlo».

 

 

Ontology (Origin Records, 2019) es el debut discográfico de este proyecto, un álbum que nace, casi por casualidad, sobre dos nombres propios: tu tía abuela Amparo y la etnomusicóloga Dorothé Schubarth. ¿Cómo fue este descubrimiento?

Xosé: «Fue en la biblioteca del Conservatorio de Vigo. Me di cuenta de que había estado en el pueblo de mi madre, Cerdedelo (Laza), y cuando vi el nombre de los informantes aparecía mi tía abuela, que cantaba dos romances. Me puse en contacto con Dorothé y fue tan amable de cederme los audios; a partir de un motivo de cuatro notas de la segunda cantiga compuse las melodías de Ontology».

 

 

¿De qué manera esa chispa de música tradicional acaba por convertirse en un largo de jazz? ¿Cómo fue el desarrollo de este trabajo?

Xosé: «Pues para mí, ese motivo es como el ADN de la música; es difícil de escuchar, pero está ahí, dando un nexo de unión entre las músicas».

 

Matt Otto, tu amigo y mentor, además de ser el productor del disco también podemos escucharlo como uno de los músicos invitados (saxo tenor, Ewi). ¿Qué significó para ti contar con él en este proyecto?

Xosé: «La verdad es que un porcentaje muy grande del resultado de Ontology es gracias a Matt. Yo no me sentía capacitado para producir un disco, así que pensé en él, ya que es la persona que mejor me conoce musicalmente.

En principio la idea era traerlo a Galicia pero, como no podía, acabé yendo a Kansas City (Kansas), donde reside, y aprovechar todos esos recursos que él ya tiene allí. Poder trabajar con él fue un lujo y siempre le estaré muy agradecido por su generosidad y saber. Es uno de los músicos que más admiro.

Otra persona muy importante en los dos discos es José Trincado, ese gran gurú del sonido que tenemos la suerte de tener en Galicia. Todos los músicos se sorprendieron con cómo trabaja este hombre y el nivel que tienen, y estamos hablando de gente con muchas horas de estudio a sus espaldas. A veces no valoramos lo nuestro».

 

 

El término que da nombre a este álbum, y título de la pieza que lo abre, designa la parte de la metafísica que trata del ser en general y de sus propiedades trascendentales. Teniendo temas como ese primer corte, “Ontology”, o “Chasing Myself”, ¿trabajaste a partir de este concepto?

Xosé: «Sí, para mí la música es creación colectiva que va pasando de generación en generación y que define la esencia de la sociedad en la que fue creada; es como una huella digital de la mente humana. No somos nada sin lo que viene de atrás y, al mismo tiempo, estamos obligados a crear algo para continuar el proceso».

 

Al mes siguiente de su publicación, Ontology consiguió el Premio Martín Códax da Música en la categoría Jazz/Músicas Improvisadas. ¿Qué significó para ti este reconocimiento?

Xosé: «Soy un gran defensor del asociacionismo, pienso que Músicas Ao Vivo está haciendo un trabajo buenísimo y por fin tenemos un colectivo que nos represente. Los premios están siendo un revulsivo para dar a conocer a proyectos muy interesantes y un punto de referencia para la música en Galicia.

Para mí fue un orgullo conseguir el premio y sirvió para que el disco tuviese mucho más recorrido. Los premios están siendo un escaparate importante para todo el sector musical gallego».

 

Foto © Andrea Mariño

 

En esta edición vuelves a ser finalista pero por partida triple: con tu propio proyecto, y como parte de la Orquestra Galega de Liberación y el cuarteto de Valentín Caamaño, así que de una forma o de otra, ganar, vas a ganar seguro. ¿Cómo lo estás viviendo en esta ocasión? En tu opinión, ¿qué papel crees que tienen este tipo de galardones a la hora de impulsar la música del país?

Xosé: «Estoy muy agradecido al jurado y a Valentín y Xacobe por darme la oportunidad de tocar en esos dos proyectos tan hermosos. Este año seré el finalista menos nervioso de todos [risas].

Estamos necesitados de plataformas, como la vuestra o como los premios, para dar a conocer lo que se hace musicalmente en el país. Animo a todos los colegas a que presenten sus nuevos proyectos, independientemente de que ya consiguiesen el premio en ediciones anteriores. Ganar o ser finalista es lo de menos, tenemos que mimar y apoyar esta oportunidad que nos brinda Músicas Ao Vivo y que da tanto trabajo de organizar año tras año».

 

 

 

Estás presentando Contradictio (2022), tu segundo trabajo que, por fin, veía a luz a mediados de marzo, después de ser retrasado por la COVID-19. ¿Afectó de otro modo la pandemia al desarrollo del álbum?

Xosé: «¡Creo que me dio más tiempo para practicar [risas]! La primera vez que tocamos con este cuarteto, en los festivales de jazz de Viseu y Nigrán 2019, me sentía bastante intimidado, y la diferencia de mi nivel con el del resto era muy evidente.

Cuando hicimos el concierto del ciclo Butaca de Jazz de AFundación en 2021, me sentía mucho mejor tocando con ellos y, aunque la diferencia de nivel seguía estando, era capaz de encontrar mi manera de tocar y hacerla funcionar con ellos».

 

 

¿Cómo surgió esta contradicción sonora compuesta de diez piezas?

Xosé: «En este caso intenté usar músicas conocidas para los miembros del cuarteto y, a partir de ellas, crear composiciones nuevas; lo que pretendía era que los materiales fuesen conocidos para poder profundizar más en las improvisaciones. Creo que el carácter de este cuarteto invita a esa exploración más intensa».

 

Formación quinteto de "Ontology". Foto © Nate Espy

 

En el primer álbum, el quinteto lo completaban Storm Nilson (guitarra), Bien Leifer (bajo acústico, eléctrico) Peter Schlamb (vibráfono) y John Kizilarmut (batería, cajón). En esta ocasión, te rodeas de otros tres grandes músicos: Jean-Michel Pilc (piano), Marcos Cavaleiro (batería) y Carlos Barretto (contrabajo). Además de los componentes, también cambia la instrumentación; ¿qué buscabas con ese cambio?

Xosé: «En Ontology las composiciones son más “modernas” y el sonido de guitarra de Storm Nilson era perfecto para lo que queríamos; él fue el único miembro del grupo que no vivía en Kansas City, pero sabíamos que era el músico ideal para la grabación y lo trajimos desde Portland (Oregon).

En Contradictio las músicas son estándares o composiciones basadas en el cancionero americano, y la sonoridad del piano es insuperable, sobre todo si tienes a uno de los mejores pianistas del planeta en el grupo :)».

 

Formación cuarteto de "Contradictio". Foto © Alexandra Corte-Real

 

¿Por qué «contradictio»? ¿Pasamos de la metafísica a la dialéctica, tal vez?

Xosé: «Sí, bien visto [risas]. Quería un título que expresase el momento actual, y la palabra que mejor lo definía era esa. También puede entenderse como con-tradición, ya que la música tradicional aparece a veces y es una palabra del latín que funciona en las diferentes lenguas que hablamos en el grupo».

 

A diferencia de tu anterior trabajo, donde las nueve piezas eran de composición propia, en Contradictio revisitas varios estándares norteamericanos de jazz, originales de Frank Churchill o Arthur Schwartz entre otros. ¿Cómo fue el proceso de selección de este repertorio?

Xosé: «Pues pensé en músicas que ya hubieran sido tocadas durante años por todos, y a algunas de ellas cambiarle la melodía o la estructura. Quería hacer un disco más clásico en cuanto a las composiciones, pero más libre en la parte de la improvisación».

 

 

Una de ellas es “Someday My Monk Will Come”, versión del estándar “Someday My Prince Will Come” de la BSO de Blancanieves, que firmaba Churchill en 1937. ¿Por qué la variación en el título? ¿Un guiño al gran Thelonious Monk quizás?

Xosé: «Sí, exactamente. Pensé en hacer un arreglo à la Monk de la melodía menos Monkiana del repertorio del jazz; ¡otra contradicción más!».

 

Es curioso escuchar cómo suena una cantiga de música raíz gallega en clave jazz. ¿Cómo fue arreglar “Meniña”, una pieza que nació para, en principio, ser interpretada en otro estilo, de otro modo, pero que, curiosamente, encaja en un clásico de los estándares de jazz?

Xosé: «Es una pieza de cancionero que normalmente se conoce como “Non te namores meniña”; siempre me encantó la melodía y un día probando vi que encajaba en la estructura armónica de “Caravan”, la composición de Juan Tizol que popularizó a big band de Duke [Ellington]. Pilc hizo un solo tan descomunal que no me quedó más remedio que abrir el CD con ella».

 

¿Qué dirías que hay de la música tradicional de tus inicios en tus composiciones actuales? ¿Se retroalimentan ambos estilos?

Xosé: «Como músico eres el resultado del que escuchas y de lo que tocas, así que en mí tiene que haber mucho de la música tradicional. La improvisación es un elemento común en el jazz y en las músicas de raíz, y el jazz fue una música tradicional en sus orígenes. Creo que hay una conexión muy evidente».

 

 

En cuanto a la composición, ¿qué o quién inspira tus temas?

Xosé: «No tengo mucha experiencia componiendo y no te sabría decir... A veces en los momentos y lugares más inesperados salta una idea o se te ocurre una melodía. No sé si es inspiración, casualidad o causalidad».

 

Foto © Andrea Mariño

 

Recuperas “Ontology” en dos versiones: una en cuarteto y otra a dúo con piano. Dejando de lado la obvia diferencia en instrumentos, ¿cómo evolucionó esta pieza a partir de la primera versión y original?

Xosé: «“Ontology” fue la única composición del primer disco que realmente le gustó a Pilc, fue idea suya hacer otra versión y probarla también a dúo. Es el tema donde se escucha mejor el motivo de cuatro notas de la cantiga, parece simple, pero la estructura y la armonía no lo son.

De cada versión me gusta una cosa: en la primera versión el solo de Matt Otto y el acompañamiento de Storm Nilson son maravillosos; en la versión de cuarteto me gusta mucho el espacio que crea la sección rítmica; y en el dúo la interacción entre los dos».

 

Pilc, reconocido pianista de jazz, firma “Galicia” como homenaje sonoro a nuestra tierra. ¿Qué crees que le encandiló para componerla? ¿Cómo describirías tú Galicia musicalmente?

Xosé: «Jean-Michel compuso “Galicia” el día anterior a la grabación, antes de un concierto a piano solo que dio en Nigrán; después le dio forma en el propio estudio y la tocamos por primera vez allí. Para mí, tener una composición suya en el disco es un privilegio; el grado de admiración que siento por él, y por Carlos y Marcos es difícil de explicar. Creo que está enamorado del Val Miñor y esa fue su fuente de inspiración.

Para mí Galicia es un diamante en bruto, tanto en el patrimonio musical como en las agrupaciones que tenemos. Ese potencial está explotando y ya es imparable. Necesitamos encontrar la dirección, crear un colectivo fuerte y tirar para adelante con o sin ayuda de las administraciones. Animo a todos a asociarse a Músicas Ao Vivo».

 

 

En una entrevista reciente afirmabas que «hacer un segundo buen disco siempre es más complicado que el primero». ¿Por qué? ¿Dirías que Contradictio pasa este «corte»?

Xosé: «Digamos que en el primero todo suma y la gente es más “comprensiva”; en el segundo, tus exigencias y las del público son mayores y la responsabilidad es otra. No sé si pasa el corte [risas]... ¡espero que sí!».

 

Para este segundo trabajo volviste a contar con Origin Records, reconocido sello discográfico estadounidense especializado en jazz y música clásica. ¿Cómo llegaste hasta ellos y cómo está siendo la experiencia transoceánica?

Xosé: «Eso fue una lotería, ya que para un músico gallego editar con una discográfica americana reconocida es un sueño.

Las cosas casi siempre se consiguen por contactos; en este caso, Matt Otto tenía ya varios discos publicados con ellos y cuando terminamos la grabación de Ontology les mandó una premezcla por si estuviesen interesados en publicarlo. A John Bishop, que es un gran batería de jazz y el director de la discográfica, le gustó y firmé con ellos. La verdad es que hacen un trabajo muy bueno de promoción y sería imposible llegar a determinados sitios sin su ayuda. Cuando envías el disco y la gente ve que está publicado por Origin Records ya tienes captada mucha de su atención. Es una gran suerte formar parte de su catálogo».

 

Eres profesor de gaita en el Conservatorio Profesional de Música de Ourense¿crees que los conservatorios necesitan cierta «actualización» o tienen vitalidad de sobra para seguir atrayendo y formando nuevos talentos? ¿Cómo vienen las nuevas generaciones?

Xosé: «Creo que todos deberíamos tocar un instrumento musical de pequeños. No hay nada como la música para despertar destrezas, aumentar la atención, aprender a lidiar con la frustración, gestionarse emocionalmente, pensamiento crítico, etc. En ese aspecto creo que los conservatorios están haciendo un mejor trabajo que hace décadas. Es una lástima que no se apueste más por la música en la enseñanza. En mi opinión es un error enorme.

En cuanto a ser un músico profesional, pues hay muchas vías y el conservatorio es una de ellas. Tienes que saber qué músico quieres ser y si esa vía es la mejor. Tocar un instrumento bien es una de las cosas más difíciles que un ser humano puede hacer y requiere de mucho trabajo de calidad durante años; en la sociedad en la que vivimos eso no es muy popular. Los conservatorios tienen que modernizarse y ofertar nuevas especialidades por su propio bien, pero ser un buen músico seguirá siendo difícil».

 

 

Con la gran cantidad de actuaciones que llevas a tus espaldas, ¿qué experiencia o momento destacarías encima del escenario? ¿Y en tu larga trayectoria como músico?

Xosé: «Los momentos donde más aprendes son los malos. Si eres capaz de no ser autodestructivo y verlos como algo necesario, son los que te hacen mejorar más rápidamente. Por suerte, yo tuve muchos [risas]. Creo que lo mejor de la música es que te ayuda a conocerte; lo malo es que a veces descubres cosas de ti que no te gustan.

Para mí la grabación del último disco supuso un punto de inflexión en cuanto a confianza. Creo que ese día en el estudio de grabación crecí un montón. Cuando tocas con músicos mejores que tú, o tocas mucho peor del normal, o vas a lugares donde no estuviste antes... Ahora quiero volver a esos sitios».

 

En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendarías? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Xosé: «Hay muchísima gente que está haciendo cosas muy interesantes; es muy difícil quedarse solo con uno... Siendo un poco egoísta, ya que formo parte del proyecto, invitaría a la gente a asistir a algún concierto de la Orquestra Galega de Liberación. Creo que es totalmente diferente y que atrapa de una manera sonora y visual».

 

Si abriésemos tu cuenta personal de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% Sinceridad, 0% Vergüenza

Xosé: «100% de sinceridad es que no uso Spotify :). La verdad es que soy más de escuchar discos o comprarlos en digital, sorprende que en el jazz la gente siga comprando CDs y vinilos. Soy un poco obsesivo en las escuchas; en 2018 solo oí la discografía de Sonny Rollins entre el 53 y el 66, que son como unos 27 discos, y eso fue todo lo que escuchaba. Me interesa investigar a fondo a los músicos que admiro».

 

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