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CARLOS ARCAY: «SIEMPRE SUPONE UN RETO CONTAR UNA HISTORIA SIN DECIR NI UNA PALABRA»

CARLOS ARCAY: «SIEMPRE SUPONE UN RETO CONTAR UNA HISTORIA SIN DECIR NI UNA PALABRA»
7 NOVEMBER 2022

Es guitarrista, compositor y productor. Carlos Arcay (Santiago de Compostela, 1981) lleva más de media vida pegado a una guitarra —primero como parte de diversas formaciones, después con su proyecto en solitario— dejando siempre patente su estilo y su forma de tocar: rápida y abrumadora, espontánea y enérgica. Riffs progresivos, solos cargados de clasicismo y emotividad, y una calidad técnica sobresaliente son algunos de los atributos que caracterizan sus composiciones.

Tras la publicación de sus dos EP, Genesis (2016) y They Live (2019), y un par de sencillos el año pasado, Carlos Arcay lanzaba Compilation (2022) en julio; un trabajo que «los junta todos en una recopilación, editados de manera permanente para que queden allí para siempre».

 

 

Llevas desde 1998 tocando la guitarra, más de 20 años con tus dedos volando sobre las cuerdas. ¿Fue siempre este tu instrumento de referencia? ¿Cómo recuerdas esos comienzos?

Carlos Arcay: «Exactamente hace ya 26 años ¡cómo pasa el tiempo! Desde la primera vez que una guitarra cayó en mis manos ya sabía que íbamos a ser inseparables. Los inicios fueron muy bonitos, sobre todo; al poco tiempo de empezar con la guitarra eléctrica ya formaba parte de bandas que ensayaban y actuaban con mucha regularidad, y esto retroalimentaba las ansias de progresar e ir a más, poniendo más esfuerzo y empeño. Paradójicamente, en mis comienzos es cuando más directos y ensayos hice de media al año, y eso me ayudó mucho a lograr una base consolidada.

Muy importante fue tener la suerte de compartir las primeras andanzas musicales con amigos que también sentían ese cosquilleo cada vez que aprendías algo nuevo, que componías algo nuevo en el ensayo o cuando salía un nuevo concierto. Y todo esto no sería posible sin el apoyo familiar, que siempre me ayudó en todo lo posible».

 

Pasaste por diversas formaciones (Rever, Yidorah, Ginkgo, Amarcord, Zelion), ¿qué te empujó a empezar con un proyecto en solitario?

Carlos: «Que no se olviden también las bandas como Cormorant, Forraje, Uxío y la Banda Fetichista o RockOLa. ¡En estas también estuve dando el callo!

El proyecto solitario era algo pendiente que tenía desde hacía tiempo, ya que yo siempre fui muy consumidor de la música instrumental y del progresivo. En todas esas bandas en las que participé siempre intenté dejar patente mis toques instrumentales guitarrísiticos; tenía algún tema instrumental, pero nunca terminaba por publicarlo. Cuando estaba en Yidorah me metí muy de lleno en el mundo de la producción e ingeniería musical, y ese fue el detonante. Creí que podía aprovechar mi música para experimentar y practicar lo que estaba aprendiendo. Me pareció una buena forma de poder compaginar mis dos pasiones sin dejar ninguna de lado; ¡y tanta fue la inmersión que acabé haciendo mi proyecto solitario!

La verdad es que es apasionante, porque siempre hay cabida a experimentar cosas nuevas y, como el público audiencia es reducido, puedes hacer lo que te pete sin dar explicaciones».

 

 

Entre otros, fuiste guitarrista de sesión de la Johnny Lokke Band (Kansas, EE.UU.), quien en anteriores trabajos había contado con colaboraciones de músicos de la talla de Al Atkins (ex Judas Priest). ¿Cómo llegaste hasta ellos y como recuerdas la experiencia?

Carlos: «Conocí a Johnny en un foro de producción musical del famoso ingeniero Andy Sneap (ahora miembro de Judas Priest). Yo frecuentaba muchísimo este foro buscando información sobre cómo sacar el mejor sonido posible en las producciones y recopilando los trucos que compartían los miembros experimentados, incluso el propio Andy.

Navegando me encontré con el anuncio de Jhonny, que tenía su proyecto terminado, pero le faltaba un guitarra solista y estaba haciendo una audición. Se presentaron muchos, la verdad, pero Jhonny se decantó por mí. Le grabé todos los solos de su nuevo proyecto, casi dos por tema y bastante largos. Fue súper divertido y un reto, porque no tenía mucho tiempo para hacerlo. El resultado fue brutal y quedamos todos encantados, por lo que repetimos más adelante en algún otro single».

 

¿Cómo describirías tu forma de tocar la guitarra?

Carlos: «Yo quiero pensar que a estas alturas, y sobre todo después de publicar los trabajos instrumentales, he conseguido una entidad propia, un sonido que es reconocible y que queda patente en los diferentes proyectos o temas en los que participo.

Quiero pensar que tengo un estilo propio, que sueno a mí, aunque cierto es que las influencias siempre están presentes, ya que soy un guitarrista completamente autodidacta y que funciona de oído. Soy enérgico, espontáneo y alocado a veces, aunque por momentos parezca que soy técnico, yo pienso que soy muy melódico; de hecho, yo siempre pienso en melodía».

 

 

¿Bajo qué estilo caería la música de Carlos Arcay?

Carlos: «Le llamaremos rock metal progresivo instrumental...por llamarle algo. ¡Vosotros diréis!».

 

Sabemos de tu admiración por el guitarrista estadounidense Joe Satriani, pero ¿hay alguien más que tuviese especial impacto en tu manera de entender la música? ¿Y a la hora de tocarla?

Carlos: «Muchísimos músicos y guitarristas; en cada momento de la vida fueron unos, después otros, todos importantes. Ejemplos a seguir que ayudaron a revivir la llama y la chispa musical cuando hizo falta.

En mis comienzos, aún antes de empezar casi a tocar la guitarra, estaba flipado con Juan Valdivia de Héroes del Silencio. Pero después, empecé a escuchar más variedad de música y, de casualidad, cayeron en mis manos varias cintas en las que estaban Joe Satriani, Gary Moore, Eric Johnson, Steve Vai; ellos me abrieron la mente y las puertas para empezar a devorar cantidades ingentes de música. Ya me valía todo lo que tuviese una buena guitarra, que sonase refrescante y nuevo para mí.

En los inicios también me pegó muy duro el impacto que causaron en mí Los Suaves. Los escuchaba en bucle día y noche... ¡Mira que me papé conciertos y horas tocando por encima de los discos! Siempre fui muy fan de Alberto Cereijo y Fernando Calvo. Después, me metí mucho de lleno en rock, fusión, progresivo y metal progresivo: Andy Timmons, Greg Howe, Michael Romeo, Kotzen, John Petrucci...».

 

 

¿Cuál fue tu primera guitarra? En la actualidad, ¿con cuántas sueles trabajar?

Carlos: «Eléctrica. Fue una Squier, que tenía modificada. Tuve muchas guitarras, pero actualmente solo tengo tres; la verdad es que no son megapremium, pero a mí me hacen el servicio. Tengo dos Ibanez AT (el modelo de Andy Timmons), una modificada AT200 y otra original, la AT100. Y luego la principal, que es una muy barata que compré en EBay de segunda mano y la modifiqué un poco también: LTD H500».

 

Si tuvieses que escoger una, ¿cuál sería? ¿Y por qué?

Carlos: «Esta última, la LTD, ya que tiene 24 trastes y las otras solo 22; dado que en el proyecto instrumental necesito esas notas superiores para resolver algunos de los fraseos que exigen las composiciones. Además, aunque no es la que mejor suena, tiene un mejor balance de comodidad/sonido».

 

 

Además de guitarrista y compositor, eres productor e ingeniero de sonido en Arcay Sound. ¿Cómo se ve el trabajo desde la otra cara de la moneda? En tu caso, ¿de qué manera se retroalimentan ambas facetas?

Carlos: «Se retroalimentan perfectamente, ya que creo que para ser un buen ingeniero de sonido y productor es imprescindible que puedas desenvolverte con un instrumento, que sepas hablar el mismo idioma que los músicos con los que vas a trabajar.

Es curioso, porque cierto es que cuando empiezas a componer un tema y ya estás concienciado, inspirado, con las manos en la masa.... zas, recibes una llamada de una banda que quiere producir contigo y, si te descuidas, zas, ¡otra más! Es la Ley de Murphy: cuando te pones con tu música es cuando empiezan a salir todos los trabajos al mismo tiempo. A veces es difícil compaginar, pero ambas facetas las hago con mucho gusto. Todo lo que sea música es bien recibido».

 

 

Desde tu experiencia, ¿cómo describirías tu relación como productor con los músicos con los que trabajas?

Carlos: «Excelente. La buena comunicación es totalmente imprescindible. Aunque yo soy músico y puedo intuir lo que el artista quiere y necesita, no siempre es exactamente lo que está pidiendo. Así que hay que mantener una comunicación fluida y sincera para conseguir el mejor resultado y producto posible».

 

Pero no solo trabajas en estudio, sino que también ofreces tutoriales in the box y das cursos de producción, mezcla y masterización, online y presencialmente. ¿De dónde salió esta vena docente?

Carlos: «Pues a mí me encanta ayudar a otros músicos como yo a conseguir plasmar sus ideas de la mejor manera posible. Hace bastantes años empecé a compartir tutoriales de audio en YouTube; algunos de ellos fueron muy vistos y eso me animó a crear más e incluso algunos productos para productores y músicos, que tengo disponibles en mi página web.

Además me encanta hacer clases presenciales, que también oferto; la verdad es que se me da bastante bien porque yo estoy en constante formación, me gusta aprender mucho de mis errores y creo que ya pasé por casi todos. En la época pandémica estuve casi un año haciendo directos de mezcla y mastering casi todos los días en mi canal de Youtube, creando contenido gratis y abierto a todos».

 

 

Para los amateurs, ¿podrías guiarnos por el proceso de producción de un tema?

Carlos: «Todo empieza con un buen tema; esto es lo más importante, porque es la materia prima con la que se va a trabajar. Después es totalmente imprescindible tener una visión mental muy concreta del producto finalizado que queremos conseguir, cuanto más detallado sea mejor. Luego seleccionamos los diferentes procesos que necesitamos para conseguir la visión: qué instrumentación necesita, qué tipo de grabación es la idónea, qué instrumentos virtuales necesitaremos, qué edición tenemos que hacer... Son muchos procesos encadenados que terminan en la mezcla y masterización, donde la visión genérica sigue siendo respetada, pero aquí ya tenemos que ir hilando más fino para lograr un producto que pueda competir en calidad con otros temas ya publicados del mismo género.

Y también es importantísimo saber cuándo terminar, porque si entramos en bucle quizás nunca lleguemos a finalizar la producción. Suena raro, pero pasa más de lo esperado, sobre todo cuando hay inexperiencia o no se tuvo en cuenta una visión mental previa del resultado que deseamos».

 

Siguiendo en el mundo amateur, ¿qué setup recomendarías para alguien que quisiese hacerse un estudio casero?

Carlos: «Actualmente puedes montar un setup para empezar por relativamente poco dinero. Es muy importante tener unos buenos monitores [de estudio] y que sean dimensionados a la habitación donde vas a trabajar. Yo recomiendo hacer aquí el mayor desembolso que puedas, porque si ya son algo buenos y te haces a ellos, tienes mucha ventaja. Necesitarás también una tarjeta de audio, las modernas actuales son casi todas suficientes; y un secuenciador de audio, yo recomiendo Reaper, que además tiene opción a usarlo gratuitamente. El resto puedes ir tirando de software y plugins gratuitos, que muchos ya van incluidos en los secuenciadores de audio como Reaper.

Como ves, no se necesita mucho para empezar a grabar y producir tus temas, lo que sí se necesita es mucho tiempo de práctica, paciencia y formación para conseguir resultados profesionales aunque tengas poco equipo».

 

 

En tu canal de YouTube, además de gran cantidad de material didáctico, encontramos guitar covers en clave metal de temas principales de series (Juego de Tronos, Ghostbusters, Dragon Ball Z). Algunos de ellos son los que más visualizaciones tienen... ¿volveremos a verte como guerrero saiyajin?

Carlos: «¡Quién sabe! Cierto es que no me gusta repetirme, pero la verdad es que es muy divertido y siempre quedan ganas de volver a hacer cosas así».

 

 

 

 

Genesis (2016) es tu debut discográfico en solitario, un EP conceptual que recoge cinco cortes instrumentales de composición propia. Después de casi veinte años de carrera, ¿cómo surgió la idea de este primer álbum?

Carlos: «Llegó un momento en el que necesitaba hacer algo que sonase 100% a mí y que reuniese todas las facetas que soy capaz de hacer, tanto musicalmente como de producción. Genesis era para mí la mejor manera de empezar una exploración por el universo musical».

 

¿Por qué la génesis como hilo conductor de las piezas?

Carlos: «Trata de la génesis, pero desde mi punto personal; donde a través de la mía les descubro a los oyentes los secretos de la creación del universo... el cual no es lo que parece, ya que es toda una simulación virtual generada por ordenador».

 

Todas tus composiciones son instrumentales. ¿Por qué renunciar a la voz y a las letras? ¿Crees que la música instrumental tiene más capacidad de transmitir emociones que la música cantada?

Carlos: «Yo lo hago así porque es cómo me siento más cómodo. A la hora de transmitir emociones depende de cómo se haga. No necesariamente un canal tiene que ser mejor que otro. Para mí es más fácil y más divertido con la guitarra. Además, siempre supone un reto contar una historia sin decir ni una palabra y, sobre todo, sin repetirme».

 

 

A la hora de componer, ¿dónde encuentras inspiración? ¿Esperas por ella o sales a buscarla?

Carlos: «Puede surgir de cualquier forma. Ocasionalmente son melodías que suenan espontáneamente en mi cabeza. Otras veces estoy tocando la guitarra y ocurre ese error que suena fresco, esa equivocación que abre nuevas puertas y pienso: “¿por qué no sigo por ahí a ver qué encuentro?” Y surgen nuevas ideas y melodías. Otras, se me queda pegada una canción que escuche en algún sitio, puede ser una banda sonora de película, serie o a saber dónde... Entonces, mi cabeza la procesa y se queda en bucle pensando cómo lo haría yo si compusiese esta canción. Lo que sí me pasa mucho es que, si la idea original no me suena fresca, no me sorprende o no me emociona, queda totalmente fuera de juego.

Me considero una cabeza creativa en constante movimiento y no siempre soy capaz de transmitir la inspiración en canciones propias; a veces lo hago cuando mezclo o produzco otros artistas y, si me dejan, intento incorporar algunos elementos de marca propia. En el caso de las composiciones propias suele suceder cuando estoy en el estudio practicando un poco con la guitarra: empieza con una pequeña idea o melodía, voy juntando ideas, riffs y más melodías, hago alguna orquestación y, casi sin darme de cuenta, ya tengo un tema de siete minutos.

En mi caso es un proceso de brainstorming con bola de nieve que va arrastrando por donde pasa. Es difícil de explicar, pero para que esto me suceda necesito cierta tranquilidad e incluso sentirme aburrido para que todo se canalice de forma natural y fluida».

 

 

¿Qué papel juega la improvisación en tu proceso creativo? ¡Porque aún recordamos con mucho cariño la impro que le habías dedicado la GalicianTunes!

Carlos: «En el proceso compositivo, cuando ya tengo el esqueleto de los temas y las secciones diferenciadas, lo que hago es crear como trozos del tema donde empiezo un proceso de improvisación en bucle. De este modo empiezo a probar ideas, melodías patrones, hasta generar la composición principal de la guitarra solista; así siempre suena fresco y personal.

En los directos siempre dejo un espacio en los temas para dar cabida a la improvisación, es algo que me encanta, es excitante».

 

 

 

 

A diferencia de la primera en la que contaste con varios colaboradores, en tu segunda referencia, They Live (2019), tú estás detrás de toda la instrumentación: guitarras, batería, bajo, sintes, teclados... ¿Qué hizo que cogieses tú, y solo tú, las riendas?

Carlos: «Necesitaba explorar todavía más el asunto de las composiciones con instrumentos virtuales, que ya fue algo que había hecho en Genesis, pero al final me decanté por sustituir los instrumentos virtuales por músicos experimentados.

Como ya había revelado en Genesis que todo lo que nos rodea es una simulación virtual pensé que, en la segunda entrega, tenía que seguir este mismo patrón y virtualizar mi música también. Además, los instrumentos virtuales que tenía en mi poder ya eran mejores, lo que hizo que tomase este camino».

 

El año pasado, y luego del parón provocado por la COVID-19, publicabas un par de sencillos sueltos: The Legend of the First Tree (2021) e Open Your Mind (2021). ¿Fueron compuestos y pensados con esa intención o la pandemia truncó el lanzamiento de un trabajo más largo?

Carlos: «Fueron pensados como piezas individuales. Están fuera del universo Genesis y They Live».

 

 

 

 

En julio sorprendías con Compilation (2022), un largo que recopila tus dos EP más los dos sencillos que comentábamos anteriormente... y con el que vuelves de lleno a las plataformas digitales. ¿Por qué reunir todas tus canciones en un mismo disco? ¿Y por qué ahora?

Carlos: «Por cosas de las plataformas digitales, los dos primeros EP desaparecieron de las plataformas porque me caducó el contrato. Pasé algún tiempo sin estar en ellas, pero cuando publiqué estos dos nuevos temas, creí que era el momento de juntar todo en una recopilación y volver a ponerlos disponibles para todo el planeta; esta vez los edité de manera permanente para que queden allí para siempre.

¡Ahora ya está todo junto para que cuando busques Carlos Arcay no te pierdas nada!».

 

¿Tienes alguna fecha prevista para volver a subirte al escenario? ¿Algún proyecto en un futuro próximo?

Carlos: «Pues de momento no tengo previsto conciertos, al ser un proyecto virtual y de música para minorías no es que tenga mucha salida. Sobre los nuevos proyectos... ¡en cuanto haya novedades seréis informados!».

 

 

En estas más de dos décadas con la guitarra a cuestas, ¿qué mejor momento destacarías?

Carlos: «Aquel concierto presentación de mi primer EP, Genesis. Fue mi mujer Marité quien me animó a hacerlo y me ayudó muchísimo en los preparativos, tantos logísticos como personales. Puso muchísimo empeño y salió genial; fue un éxito completo y muchas amistades, familiares y fans se acercaron hasta la presentación para escucharme en directo.

Quedó la sala completamente a rebosar y acabé todo el merchandising, ¡incluso hicimos la performance de Dragon Ball Z! Fue muy memorable, ya que salió todo mucho mejor de lo que hubiese podido imaginar».

 

¿Y peor?

Carlos: «Cuando no quedó más remedio que pasar por la pachanga y la verbena. Algo aprendí... sobre todo aprendí que eso no es para mí».

 

 

En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendarías? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Carlos: «APHONNIC, N.E.O, Visions of Tragedy y también bandas que pasaron por Arcay Sound, como Raze y Galyrion».

 

Si abriésemos tu cuenta personal de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% Sinceridad, 0% Vergüenza.

Carlos: «Escucharás buena música sin duda, fresca, de calidad; música hecha con sinceridad y que es fruto de mucho trabajo. No es para todos los públicos, desde luego, te gustará o la odiarás, pero no te dejará indiferente».

 

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