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AMOEBO: «‘CADA VEZ MELLOR’ ES UN ÁLBUM DEDICADO AL AMOR MODERNO»

AMOEBO: «‘CADA VEZ MELLOR’ ES UN ÁLBUM DEDICADO AL AMOR MODERNO»
8 JANUARY 2024

Como tantos otros, Amoebo es un proyecto que surgió durante el confinamiento y que, durante estos casi cuatro años, ha ido no solo consolidándose, sino definiéndose musicalmente. Detrás de él está Aaron Valle junto a Daiv en la producción, mix y master, conformando la «síntesis perfecta» para reformular la verbena gallega a golpe de ritmos latinos, disco de los 80, synth pop actual y letras desenfadadas y divertidas.

Publicado el pasado mes de noviembre, su primer largo,Cada vez mellor (2023), recoge ocho cortes de música urbana donde el pop ochentero y el autotuneganan terreno, donde hay fiesta y diversión sin tapujos, bailes desmedidos, mucho humor... y todavía más amor. Además, Amoebo es uno de los 12 proyectos seleccionados en la segunda edición de Sonemerxente, la aceleradora de la Xunta de Galicia, que arranca esta misma semana.

 

 

Foto © Gloria Campelo

 

Detrás de Amoebo descubrimos a Aaron Valle. ¿Cómo, y cuándo, empiezas a dar vida a Amoebo?

Amoebo: «Amoebo nace en pleno confinamiento. La distancia con mis compañeros de bandas anteriores (residentes en Ourense) hizo que empezase a maquinar un proyecto en solitario, con un giro total a los estilos que venía tocando desde niño.

Si bien es cierto que el seudónimo de Amoebo surgió en 2018 con el tema “Estou fodido”, esto no era más que una prueba en tono de humor de abarcar estilos como el trap y música más urbana. Fue en 2020 cuando realmente consideré reutilizar este nombre para comenzar a hacer música en serio por mi cuenta.

Encerrado en casa y ya con nociones de cómo producir, me enfrasqué en una aventura por dejar de lado a guitarra, el rock y el metal, e intentar hacer música divertida, bailable, y que potenciase ese carisma y desparpajo que tanto destacan de mí mis allegados.

Las ganas reprimidas de verbena que a todos nos entraron al estar cerrados en casa, y el sentirme lejos de mi pueblo creo que, indirectamente, formaron parte de la identidad del proyecto y me llevaron a componer esos primeros singles, como “A chave do teu corazón" y “Zapatilla”».

 

Ameba en inglés es «amoeba», así que podemos suponer que lo de «amoebo» (¿una amoeba en masculino?) viene por ahí... pero, ¿por qué escogerlo para nombrar el proyecto?

Amoebo: «El término Amoebo efectivamente viene de amoeba, en latín, o ameba, y es tan sencillo como que tuve una experiencia bastante traumática con un bicho de esos.

Cuando tenía 18 años, y recuerdo que cuadró con la selectividad, se me metió un bicho de esos en un ojo; igual por abrir los ojos bajo el agua del río o sabe Dios. El tema es que eché más de un año con gafas de sol, ya que no me podía entrar la luz, y echando pus por el ojo todo el día, con unos dolores terribles, no sabía que podían doler tanto los ojos. Es un fenómeno bastante extraño y me medicaron mucho tiempo para lo que parecía una conjuntivitis bien gorda, pero era bastante peor. Prácticamente no abría el ojo y llegué a perder el 80% de la visión; los médicos hasta contaban que no la recuperase.

Durante varios meses me echaba unas gotas muy específicas cada 15 minutos, 24 horas; es decir, me despertaba cada 15 minutos todas las noches sin poder dormir. Duró más menos un año, después me trataba con las gotas ya solo por el día, e iba que bolsa refrigerante todo el día a cuestas para echármelas. Al final, los daños colaterales fueron un 20% menos de visión en el ojo derecho, por las cicatrices que me quedaron en la córnea, pero la verdad es que veo perfectamente y no me impide más que se tuviese un poquito más de miopía.

Mis colegas sacaron el nombre... y ahí se quedó. Hasta hice una canción contando toda la historia, “Adenoameba”, que es el nombre concreto del bicho ese del carajo; quedó bien divertida y da para bastantes risas».

 

 

¿Cuál fue, y cómo recuerdas, tu primer contacto con la música?

Amoebo: «Recuerdo tres momentos esenciales que hicieron que la música sea uno de los pilares de mi vida. Mi madre sacando un álbum de Greatest Hits de Queen diciéndome: “mira, esto es lo que le gustaba mucho a tu padre, seguro que te gusta” y yo con 10 añitos escuchando en un discman “Another One Bites the Dust” a puro fuego.

La primera vez que fui a un concierto. Era de Los Suaves, en la explanada de la universidad en Ourense, uno de los tantos “último show” que dieron (igual los vi como 15 veces después de esa). Con 12 años, mi prima mayor era muy fan y yo me había comprometido a ir con ella. Fui a disgusto, diciéndole a mi madre que no me apetecía, y menos mal que fui; esa noche descubrí el rock y se encendió algo dentro de mí que no se apagaría nunca. Por Navidad de ese año pedí una guitarra eléctrica y no la solté nunca más.

La primera vez que subí a un escenario. Íbamos a una escuela para aprender a tocar en grupo, unos cuantos chavales, unos guitarras, otros baterías, bajistas... y organizaron un bolo en una sala muy pequeñita que se llamaba Swass, en Ourense. Esa noche, en cuanto subí a tocar temas de Rage Against the Machine, System of a Down, Los Suaves... descubrí que yo estaba hecho para el escenario; que no era solo la música, era a adrenalina, la euforia, esa forma de plantar cara al público y de dar espectáculo. Ahí, con 16 años me di cuenta, y se dieron cuenta todos los que estaban en esa sala, que tenía algo como frontman que merecía la pena y que venía innato en mí. Cantaba fatal, y tocaba la guitarra regulinchi, pero había algo que hacía vibrar a la peña, y yo lo disfrutaba como un niño».

 

Foto © Gloria Campelo

 

No podemos hablar de Amoebo sin nombrar a Daiv... ¿cuál es «la parte que le toca» la Daiv en el proyecto? ¿Cómo es trabajar mano a mano con él?

Amoebo: «Daiv es, sin duda, una parte esencial en el proyecto. Pese a que yo sea la identidad visual del proyecto, y donde normalmente caen las miradas, David no es solo a figura habitual de productor que suele verse en otros proyectos.

David es productor, cocompositor de los beats (algunos hasta son enteramente de él), instrumentista en estudio y directo, experto en el cacharreo todo que llevamos, y tanto me graba las voces como hace el mix y el master de todos nuestros temas.

Lo que empezó siendo un proyecto en solitario, no lo es. David está tan dentro de Amoebo como yo y es uno de los pilares base del proyecto. David lleva un perfil más bajo en redes, imágenes promocionales, vídeos, etc., porque como buen productor que es prefiere trabajar en la sombra, aunque cada vez está cogiendo más presencia, sobre todo en los directos.

La verdad es que a nivel personal no tengo más que buenas palabras para él. Es mi amigo desde que nos conocimos estudiando Sonido para Audiovisuales, y cuando le presenté la maqueta para que me hiciese mix y master no dudó ni un segundo en meterse de lleno en el proyecto.

David y yo, desde mi visión, hacemos la síntesis perfecta. Me deja volar un poquito pero me mantiene con los pies en el suelo todo el tiempo, me da una visión más objetiva del que está bien o mal hecho, mejora mis composiciones, y aporta un grado de profesionalidad muy esencial para que yo pueda seguir siendo tan dicharachero, payaso y desvergonzado, y que el proyecto siga siendo serio y viable.

Ambos caminamos muy en paralelo hasta juntarnos. Venimos del metal y renovamos nuestros oídos sin perder nuestro pasado. Eso nos hace trabajar en muchísima sintonía y querer caminar por los mismos sitios; por eso mismo entiende muy bien mi visión del proyecto (cosa que no es fácil), y a dónde queremos ir con él».

 

 

El concepto actual de música urbana es bastante amplio; dentro de esa amalgama de sonidos, ¿dónde caería el estilo de Amoebo?

Amoebo: «Pues supongo que en la esquina más alejada de lo que se conoce como pura música urbana. Muchas veces asociamos el urban o trap, reguetón, rap, drill... porque son los estilos más sobresalientes; nosotros bebemos de eso, pero a tragos pequeños. Llevamos autotune, producimos beats y hay ritmos que encajan, pero lo que buscamos no es precisamente eso.

Amoebo hace música para bailar, desenfadada y divertida, esa es la premisa inamovible. La etiqueta urban viene dada, y puesta por nosotros mismos, por la forma de producir y gestionar nuestras canciones, pero creo que es solo un matiz dentro de lo estamos haciendo.

Se puede bailar con merengues y cumbias, con reguetón, con disco de los 80, con synth pop de hoy en día... En nuestra discografía sí que se nota una evolución hacia dónde vamos, y nosotros lo tenemos claro, pero nunca ponemos límites a la hora de hacer que la peña menee las cachas, salte y coree estribillos».

 

Foto © Gloria Campelo

 

Pasando de géneros a influencias, ¿quién dirías tú que tuvo particular impacto en tu manera de tocar, y entender, la música?

Amoebo: «Pues supongo que en mayor o menor medida todas las bandas que mamé desde pequeño me influyeron a la hora de tocar, componer y entender la música, aunque hoy en día no se vean tan reflejadas.

Biffy Clyro, Alice in Chains, Rage Against the Machine, Pink Floyd, APHONNIC, While She Sleeps... Son todo bandas que formaron parte imprescindible en mi vida y a las que aún en Amoebo referenciamos de forma sutil en algunos toques en la producción, alguna línea melódica, y punteos y solos de guitarra.

Actualmente la artista que más me influencia es sin duda alguna Dua Lipa. Me fascina el concepto diva pop y cómo mezcla el pop actual con el estilo de los ochenta, referencias como Rick Astley, ELO, Michael Jackson... Ese funk pop más comercial del que yo también bebí mucho en su día.

Tanto David como yo estamos siempre escuchando música nueva y refrescando los oídos. Me mola la movida que están haciendo en España el “Monsters” con Fran Laoren, El Virtual... Y también sigo muy de cerca a Lali, con esa forma de mezclar el reguetón con el concepto diva pop de los noventa como Britney Spears».

 

 

 

Primeiro Pase (2022) es, como indica el título mismo, tu primer trabajo discográfico. ¿Por qué replantear la verbena gallega a ritmo de cumbia, bachata o merengue, mezclados con sonidos de estilos más contemporáneos?

Amoebo: «Porque como buen gallego paso el verano de aldea en aldea recorriendo verbenas. Es algo que me fascina. La intensidad de las orquestas es insuperable por ningún otro formato: Baile, cubata, grito, baile, cubata, grito; y así cuatro horas. No hay nada mejor. La gente bebe y disfruta como niños. Es un desmadre que deja atónito a cualquiera. Nosotros estamos muy acostumbrados, pero de verdad que es un fenómeno muy complicado de replicar fuera de Galicia.

Amoebo quiere replantear ese concepto, queremos que nuestros directos sean así. Por eso en Primeiro Pase hay tanto ritmo latino, renovado con sonidos más actuales, fue la manera que encontramos de acercarnos a eso. Hoy en día la música ya no es tan similar, pero el concepto sigue ahí».

 

 

 

Foto © Gloria Campelo

 

En 2022, Amoebo fue uno de los cuatro proyectos emergentes (¡de las casi 300 que se presentaron!) que ganó el #SonidosMans de Estudios Mans, actuando así en la edición del Festival de la Luz de ese mismo verano. ¿Qué supuso esta oportunidad para ti? En tu opinión, ¿qué papel crees que juegan este tipo de iniciativas a la hora de dar a conocer nuevos proyectos?

Amoebo: «Fue una pasada. Tocar en un escenario como ese, con un proyecto que llevaba apenas seis meses en activo nos explotó la cabeza. Fue una experiencia única y, a mayores de la enorme visibilidad que nos dio, aportó una grande autoconfianza en el proyecto.

Estar en ese escenario delante de tanta gente y ver cómo lo que veníamos preparando funcionaba y la gente disfrutaba nos dio una motivación muy grande para saber que nuestro proyecto era válido como cualquier otro, y que debíamos seguir currando y mejorando para lograr nuestros objetivos. Bajó todos esos sueños que tienes en cabeza cuando montas un proyecto a la realidad. Bajamos exhaustos y entusiasmados del escenario, con ganas de seguir, y creyendo por fin en lo que hacíamos.

A nivel personal, las primeras fotos con fans, el feedback de la gente... todo eso me llena muchísimo. Algunos de los fans más acérrimos de Amoebo nacieron ese día.

El Festival de la Luz es un festival para nosotros muy especial y estaremos eternamente agradecidos, tanto a Sonidos Mans como a ellos, por escogernos. Estas iniciativas son, a mi parecer, tan necesarias como dignas de agradecimiento. En un mercado tan grande como el que hay hoy en día es muy difícil tener mediación y llegar a la gente. La odisea de las bandas emergentes es una aventura en la que muchas bandas se quedan en el camino y solo unas pocas llegan a destacar (nosotros todavía no sabemos en qué lado estamos). Y aunque sin curro detrás, ganas de profesionalizar el proyecto, y horas y horas, nunca conseguirás los objetivos; toda mano que se nos eche es bienvenida.

Para nosotros, tanto personalmente como profesionalmente, Sonidos Mans fue un antes y un después, de hacer música para “ver que tal” a decir “¡vamos con todo!”».

 

 

 

Lanzabas tu primer LP, Cada vez mellor (2023), el último día del noviembre pasado. Ya habíamos escuchado algunos de los temas, que fuiste compartiendo a lo largo del año como pequeñas píldoras explosivas... pero prometías que «la verdadera bomba está escondida por ahí». ¿Cuál consideras tú el pepinazo del largo?

Amoebo: «En mi opinión, a pesar de no ser mi favorita (mi favorita es “Os nosos corpos”), el hit del disco es “SQ”.

“SQ” fue un reto autoimpuesto. Queríamos hacer algo estilo reguetón o dembow con una producción muy metalera e industrial, con guitarras de metalcore de fondo, cortes abruptos y un build-up que pusiese a la peña a saltar como si de una rave techno se tratase. Una mezcla de tres géneros totalmente separados en la que creo que conseguimos un buen resultado.

Es un tema oscuro pero que te pone a perrear, con una letra de lo más guarra y “vulgar” (bebiendo de las reinas del reguetón como Bad Gyal), cómica y con ironía y atrevimiento. En el estribillo hay una armonización de las voces muy dark, las guitarras (a pesar de estar un poco en segundo plano) llevan una cantidad de distorsión abismal, y hay un par de punteos que son prácticamente referencias a bandas como Parkway Drive.

Fue un tema que, a mayores, ya estaba pensado desde un principio para hacerle coreografía en directo con nuestro cuerpo de baile; coreografía que es una auténtica pasada. Cuando la tocamos la peña flipa, supongo que porque también es un choque bastante abrupto dentro del propio directo.

Puede que sea algo muy personal, por haber conseguido resolver esta encrucijada en la que en los metimos cuando decidimos meter todo esto en la batidora, pero para mí, “SQ” es un auténtico pepino».

 

 

En este disco escuchamos a un Amoebo mucho más popero que en el anterior donde, en líneas generales, el autotune gana terreno a los ritmos latinos. ¿Cómo se dio esta evolución en tu sonido? ¿Vino para quedarse o seguirás experimentando?

Amoebo: «Cuando empezamos a trabajar en Cada vez mellor teníamos claro que los ritmos latinos, el merengue, la bachata, no eran exactamente lo que queríamos tomar de las verbenas y las orquestas. Queríamos tomar prestado el concepto: el show, el baile, la intensidad... no exactamente la música.

Aunque soy un apasionado del merengue, quería hacer un álbum con una sonoridad más uniforme y, al presentarle mis ideas a David, decidimos enfocarlo más por el estilo del funk pop de los ochenta y el synth pop actual. Por supuesto que hay tintes de muchas cosas, pero en esta etapa queríamos hacer producciones más complejas, implementar más guitarra y bajos funky en directo y seguir manteniendo las letras distendidas e irónicas, pero con una temática más enfocada a lo largo del álbum.

Esta es nuestra etapa actual, y confiamos mucho en ella, tenemos ganas de seguir produciendo cosas similares, aunque ya tenemos algunas ideas que sumar a la ecuación. La experimentación nunca va a cesar —somos muy inquietos musicalmente— y siempre probaremos cosas nuevas, pero estamos muy cómodos con este álbum y este estilo. En un futuro próximo tenemos muchas ganas de mejorar e indagar en mi técnica vocal para darle un enfoque más limpio y sin tanto procesamiento.

Por otra parte, el latineo no se fue, solo queda en la orilla. En octubre sacamos “Adenoameba”, una salsa-trap, y acabamos de sacar un merengazo con nuestros compis Los Jinetes del Trópico, ¡un merengue siempre se le bailó!».

 

 

¿Cómo fue el proceso creativo? ¿De qué forma fuiste construyendo los temas? ¿Eres más de comenzar por la letra, por la melodía o, como buen gallego, depende?

Amoebo: «Pues efectivamente, depende. Lo más habitual es que empiece con la música; me pongo con el PC, cojo la guitarra, el piano, o el drumpad, y con una ligera idea de lo que quiero hacer voy probando ideas.

Otros temas, como “Zapatilla”, salieron de la premisa de la letra; estos normalmente son los más fáciles. Vas un día en el coche y dices: “buah, cuando me daba mi madre con la zapatilla, y sobrevolaba todo el pasillo, “¡ZAPATILLA BOOMERANG!” y tiene que ser un merengazo a puro fuego.

Pero en el caso del álbum fue distinto; queríamos un sonido más uniforme y lo primero que hicimos fue juntarnos para ver qué queríamos hacer realmente. Tras un par de semanas de reposo, David me envió el beat de “Pa toda la vida” prácticamente acabado y ahí sabíamos que era dónde queríamos estar.

Lo demás fue saliendo en base a eso, en su casa o en la mía, siempre pasando por unos feedbacks eternos y reuniones para cambiar movidas, mil y una pruebas hasta el resultado escogido... Lo que teníamos claro es que tenía que ser un álbum que cuando lo mirásemos con perspectiva, a uno o dos años vista, dijéramos: “No lo pudimos hacer mejor en ese momento”.

Buscábamos un álbum que sonase completo, con subidas y bajadas, con un sonido acorde pero con un par de temas que desentonaran para no hacerlo monótono. Decidimos meter una balada en medio para mejorar el ritmo, apuesta arriesgada, pero estamos encantados con el resultado».

 

 

En “Pa toda la vida” cantas a la parte más carnal del amor, mientras que en “Bicos de amorodo” a la más romántica. ¿Es el amor en todas sus versiones el tema central del disco?

Amoebo: «Sin duda. Es un álbum dedicado al amor moderno. Un álbum que vino dado de mi momento personal.

La mayor parte de los temas hablan sin disimulo de sexo, y dicen porquerías, pero siempre de una forma cariñosa y próxima. Traté de expresar cómo es el amor hoy en día, que igual un día es un poco de folleteo y cuando te das cuenta quieres pasar toda la vida con esa persona.

De principio a fin el álbum habla de amor, con excepción de “Escollín ser artista”, como un viaje por varias fases por las que todos pasamos. Las primeras noches de pasión (“Os nosos corpos”); los miedos cuando ves que se transforma en algo grande (“Megara”); el sexo desenfrenado (“SQ”); cuando te das cuenta de que esa es la persona con la que quieres estar toda la vida (“Pa toda la vida”); el amor más romántico y ñoño (“Bicos de amorodo”); una epopeya digna de una comedia romántica (“Erasmus”); e incluso los clichés que solemos tener respeto al sexo o a las relaciones interpersonales (“Nintendogs”).

Es un álbum que tampoco quiere sonar pretensioso. Todas las letras son muy irónicas, con tintes de humor, con un lenguaje muy coloquial y próximo; incluso los temas más serios presentan párrafos enteros muy graciosos. Me gusta cantar desde la cercanía y sin rodeos, de las realidades como son, sin tabúes y sin eufemismos».

 

“Megara” es un ejemplo de que, dentro de tu música festiva y letras irónicas, también hay espacio para cantar a sentimientos más profundos, dudas internas y dolores de cabeza. ¿Tomas, pues, la música como vía de escape? ¿Como una especie de papel en blanco sobre el que desahogarte?

Amoebo: «Diría que sí, pero no exclusivamente. Hay temas que sí que salen más de dentro y suenan algo más serios, o temas que salen de dentro pero hablan de forma más distendida sobre lo que estoy viviendo.

La mayoría de las cosas que escribo es porque las siento o, en este caso “Megara”, porque las sienten a mi alrededor. Pero soy una persona muy abierta en mi círculo y no es que las utilice como vía de escape, es solo que me gusta cantarle al punto en el que estoy y a cómo lo siento.

“Escollín ser artista” sí que puede ser el papel que llené con más porquería de dentro, pero como siempre, desde el humor y de “jajas”».

 

 

Esta canción está inspirada en el personaje homónimo de la película Hércules (Walt Disney Pictures, 1997), que no en Megara, figura mitológica. ¿Y las demás? ¿Qué, o quién, las inspiró?

Amoebo: «Exacto, el personaje de la película dista mucho de la Megara de la mitología. Todo este disco fue inspirado en mi etapa actual y en mi mujer Cristina. Ella misma hizo el símil de Megara consigo misma; es una persona muy intensa, que saca los sentimientos a cañón, y me inspira muchísimo a la hora sentir y de escribir. Muchas de las cosas que están escritas hablan de mí mismo, no de ella, pero fue ella quien hizo que viviese todo de esa forma tan intensa para que pudieran quedar reflejadas en una canción.

Siempre le digo que cuando me di cuenta ya le había dedicado medio disco. Creo que le gusta el resultado».

 

Foto © Gloria Campelo

 

El último sencillo adelanto del disco fue “Os nosos corpos” y, en su lanzamiento, se leía un «enterramos esta etapa porque nacen otras». ¿Con qué te quedas de esta etapa? ¿Qué puede esperar el público de la que viene?

Amoebo: «Enterramos al Amoebo de gorra de Biona y pantacas de obra. Me quedo con todo, todo sigue ahí; el merengue sigue ahí, el vino, la aldea, la casa... todo sigue ahí, y no somos una banda tan avanzada como para dejar todo eso morir de repente.

Todo esto es una simple metáfora de que ahora vamos más en serio, de que quiero ver hasta dónde podemos llegar con trabajo duro y con estas ganas que nos inundan.

Ahora Amoebo es malva y rosa, es un show con un cuerpo de baile, una mejora en el [cuerpo] técnico, una apuesta más profesional sin perder la esencia. Yo siempre seré igual de dicharachero y de payaso, y se nota en las letras, pero aspiro a cantar sobre cosillas con más maña (sin despreciar lo que hice, que me encanta), a bailar mejor, a crear un espectáculo digno de ver y disfrutar y a que nuestro equipo siga creciendo y evolucionando.

Enterramos al Amoebo de la gorra de Biona porque daba la sensación de que hacía todo un poco por los memes. Ya no queremos que se nos vea, o se nos escuche, cutre, ahora vamos en serio, queremos mejorar y hacer las cosas de una forma más profesional.

La esencia seguirá igual, pero todo lo demás será muy distinto».

 

No videoclip de “Os nosos corpos” vemos a alguna que otra cara conocida, como la de hydn; lo curioso es que tú también haces un cameo en su último vídeo, “Augurio”. ¿Cómo va esto, «hoy por ti, mañana por mí»?

Amoebo: «Todo esto va de hacer piña. Encontré a gente maravillosa en el mundo de la música, y creo que las veces nos olvidamos que esto también va de eso; de crear relaciones interpersonales, de apoyarse unos en otros y ayudarse en lo que se pueda.

En “Os nosos corpos” queríamos referenciar todo lo que abarcaba Amoebo, tanto nuestros videoclips anteriores como las compañeras que llevamos a nuestro lado: Filloas, Rio, Hydn, Eris Mackenzie, Naitinain, Abril, De Ninghures...y muchos más. Hay muchísimos artistas emergentes con los que tengo muy buena relación y me encanta empaparme de todo lo que rodea este mundillo.

Si algo destaca en el mundo de la música por encima de lo demás es que vas a muchos conciertos y te relacionas con mucha gente genial con proyectos chulísimos, y de todos se aprende».

 

 

Gran parte de tus sencillos vienen acompañados por vídeos muy cuidados, tanto en la producción como en la fotografía. ¿Qué importancia le de las al trabajo audiovisual? ¿Qué piensas que aporta a tu música?

Amoebo: «Creo que cada vez menos, pero lo visual muchas veces es en el último que pensamos a la hora de hacer un proyecto musical y es un pilar tan importante a día de hoy como los demás.

Si antes dije que Amoebo no era yo solo, tampoco es un dúo de Aaron y David. Cuando empezamos el proyecto teníamos claro que necesitábamos a alguien que controlase de vídeo, foto, etc., y ahí apareció Gloria Campello. Gloria tiene ese rol tan olvidado de que intentemos llevar una imagen en sintonía con nuestro proyecto, tanto en foto como en vídeo. Es una apasionada de su trabajo y siempre tiene ideas para vídeos, fotos...

Para nosotros, a mayores de divertido, es fundamental seguir haciendo videoclips, y fotografías, para que todos nos sintamos parte del proyecto y sigamos aportando para seguir mejorando. Es algo que no podríamos hacer David y yo solos y Gloria siempre está ahí al pie del cañón para que hagamos contenido en redes, para sacar un nuevo vídeo con una idea tan chula como imponente, e intentar llegar a más gente que le pueda gustar lo que hacemos».

 

Foto © Gloria Campelo 

 

Cierra el largo “Nintendogs”, el único corte en el que escuchamos colaboraciones: Filloasy Paula Ferraz. ¿Fue esta canción compuesta con las colabos en mente o fue algo que surgió espontáneamente? ¿Y por qué ellos? ¿Qué buscabas que aportasen a la pista?

Amoebo: «Era una colaboración necesaria. Filloas y Paula son como nuestros hermanos en la música, son dos personas maravillosas con las que nos encanta hacer música o encontrarnos por ahí para desvariar sobre la escena gallega.

“Nintendogs” es la contestación al tema que sacamos en su álbum O mobil está a soar; teníamos claro que queríamos que Filloas apareciese en nuestro álbum.

Es un tema en el que no solo queríamos que participasen, sino que tratamos (y creo que lo conseguimos) que todos pusiésemos nuestra esencia propia de artistas en el tema. El tema es un batiburrillo de ideas, los típicos parrafeos con letras exquisitas de Filloas, mezcladas con la musicalidad de mi autotune y mis porquerías y, como guinda, el vozarrón de Paula en el estribillo.

Es un tema en el que él se acerca a mis letras y yo a las suyas. Frescura. El tema es una locura, pero una locura muy divertida».

 

 

Cada vez mellor viene envuelto en una portada en 3D obra de suo.rec, ¿le diste algunas pautas o tuvo total libertad creativa?

Amoebo: «Descubrí el trabajo de suo.rec por un cartel que le hizo a Cés para un DJ set y me encantó cómo trabajaba los fluidos en 3D.

Yo ya había cavilado en que quería una revisión del logo que ya teníamos pero en 3D, esa fue toda la indicación que le di. Nos mandó un par de bocetos y ya había pillado justo lo que queríamos y hasta le añadió el patito sin que nosotros le dijéramos nada.

Leyó muy bien lo que queríamos e hizo un trabajo chulísimo, ¡estamos encantados!».

 

Foto © Gloria Campelo

 

Además del contraste de colores, llama la atención el patito de goma con gafas de sol con el que muchos de nosotros asociamos la Amoebo. ¿Por qué tanto aprecio al patito? ¿Cuál es su historia?

Amoebo: «Pues como muchas historias, todo viene de una noche en la terraza de un bar.

Andábamos a vueltas a ver cómo le llamábamos al primer single del disco (“Pa toda la vida”) y cuando salió el nombre, Gloria, corrigiéndome, dijo que tenía que ser “Pra toda la vida”. Pero yo, que ni hablo ni canto en normativo, le hice la coña de “No, no ‘Pato dá a vida’, y la portada que sea un pato”... Pues ahí empezó la movida del pato.

A partir de ahí sacamos el patito de goma, hicimos las fotos con el pato gigante en la piscina, compramos la careta del pato, 300 patitos diminutos para lanzar en los conciertos, calcetines de patos, todo patos, patos, patos...  Hasta la portada y los colores identificativos ahora son las del pato.

Sin darnos cuenta, con la coña de una noche, hicimos toda la identidad de lo que aún no era ni un álbum. Al final la gente ya asocia el pato de ducha con gafas de sol con Amoebo ¡y la verdad es que nos representa mucho!».

 

Dices que siempre has visto los directos de Amoebo como un espectáculo, ¿cómo los describirías si tuvieses que convencer a alguien para ir a un concierto tuyo?

Amoebo: «Hay un tío semidesnudo que no para de saltar y bailar ni un segundo; canta y levanta a la peña, reparte vino de la casa y baja al público 500 veces por bolo. Atrás otro tocando la guitarra, el bajo, el piano... lo que cuadre. Y cuatro bailarinas que hacen unas coreografías espectaculares.

Ahora en serio, Amoebo es hecho por y para el directo. Nuestros conciertos son pura adrenalina, son muy intensos y dejan poco espacio para las vergüenzas. Los más tímidos acaban bailando y disfruta el concierto público de todas las edades. Las risas están aseguradas. Si os gusta bailar, con un cubata o una birra en la mano, y ver música bien hecha, con una puesta en escena cuidada y divertida, lo vais a pasar muy bien. La peña siempre repite».

 

Foto © Gloria Campelo

 

Ya metidos en el directo, y después de estrenar el álbum en vivo, ¿cuándo podremos verte de nuevo encima de los escenarios? ¿Alguna fecha más que podas compartir?

Amoebo: «Ahora mismo estamos girando por salas presentando el disco por Galicia. Os animo a que os acerquéis, ya que es un ambiente más cercano del que disfrutamos muchísimo.

Respecto al formato grande, parece que pinta muy guay el verano y seguramente nos dejemos caer por algunos ayuntamientos o festivales, pero todavía no podemos desvelar nada. Estamos preparando el show por todo lo alto, así que creo que podemos aprovecharlo bien ya que es una auténtica bomba».

 

Amoebo es un proyecto que está despegando; siendo el primer Artista de la Semana del año, te cae topicazo de pregunta: ¿qué esperas de Amoebo en este 2024?

Amoebo: «Queremos seguir mejorando y creciendo. Queremos llegar a más gente para poder seguir disfrutando y haciendo disfrutar. Parece que todo va para arriba, así que tenemos grandes esperanzas en este año.

Pero lo más importante es seguir pasándolo bien en cada concierto, en cada tema que saquemos, cada vídeo... aprovechar el momento en el que estamos lo mejor posible».

 

Foto © Gloria Campelo

 

En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendarías? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Amoebo: «Son tópicos pero mis favoritos son C Mirazo, The Rapants y Mondra Y mis recomendaciones: El álbum de Capital Voskov es una pasada, tiene muchísimo potencial.

Filloas, hace algo que no vas a encontrar a no ser que mires muy lejos. Naitinain, son una banda chulísima y muy fresca. APHONNIC, siempre será para mí la mejor banda gallega; tengo muchas ganas de escuchar lo nuevo que van a sacar».

 

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Amoebo: «Un caos, un batiburrillo de géneros. Ahora mismo en la página principal tengo: Gojira, Capital Voskov, Fran Laoren, While She Sleeps, Mondra, Bad Gyal, Ben Yart y C Mirazo».

 

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