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HEREDEIROS DA CRUS: TOCANDO COMO SIEMPRE ¡JOSANDO COMO NUNCA!

HEREDEIROS DA CRUS: TOCANDO COMO SIEMPRE ¡JOSANDO COMO NUNCA!
18 NOVEMBER 2019

Si mencionamos a Antón Axeitos, Antonio Novo, Francisco Javier Vázquez Maneiro, Francisco Javier Velo Cambeiro y Manuel Rey pues... nos quedamos como estamos. ¿Y si decimos que son Tonhito de Poi (sachadora rítmica), Tuchiño (guitarra solista), Javieriño (voz), O Jran Fran Velo (bajo) y Manu Rey (batería)? Así mejor ¿no? Heredeiros da Crus nace en Ribeira (A Coruña) en 1992 y, tras los primeros ensayos en un ghaliñeiro, debutaron en la mítica Festa da Dorna. Rockeros por fuera, punkarras por dentro, Heredeiros empezó cantando a la realidad social de la tierra que los vio nacer, Ribeira, a través de jrandes composiciones costumbristas con una actitud irreverente, alborotadora y enérgica. Con motivo de la publicación de su último trabajo discográfico, Derretidos (dotbeat!; 2019), hablamos con Antonio «Tucho» Novo, guitarrista y compositor del grupo.

 

Bravú [sust.]: «movimiento musical surgido en Galicia a principio de los años 90 a través de grupos que tenían en común un orgullo por la cultura popular gallega»; este adjetivo definió el rock rural, de la Galicia profunda, que surgió «cuando las guitarras llegaron a las aldeas», según afirman algunos defensores del movimiento. Tucho recuerda el primer contacto de Heredeiros con este género: «allá por el año 1994, pero tras saber de qué iba el bravú, nos dimos cuenta que ese no era ni nuestro estilo ni nuestro camino, por lo tanto, nos desvinculamos totalmente de él». Y, aunque son muchos los que llevan desde el principio encuadrándolos dentro del bravú, insisten: «hacemos hard rock setentero y tanto nosotros como los grupos del bravú no teníamos musicalmente nada en común, solo el gallego. Con mis máximos respetos hacia ese género, siempre nos molestó y nos pone de mal humor que digan que somos bravús y veo que vosotros pensáis que también lo somos [risas]. Muchos de los grupos que forman parte de esa movida son colegas nuestros y nos respetamos mutuamente».

 

Sobre la evolución de este rock rural en sus casi tres décadas de existencia, el guitarrista y compositor de Heredeiros confiesa que: «nunca lo seguí. Siempre escuché rock británico y americano de los 70 y 80. Mi grupo preferido siempre fueron los Rolling Stones y lo seguirán siendo para el resto de mi vida ¡¡¡¡No me imagino un mundo sin ellos!!!! Mi adolescencia fue en los 80, en esa época tan estupenda donde el heavy metal dominaba el planeta; del bravú solo te puedo hablar de los Diplomáticos de Monte Alto, porque además de ser precursores de la movida siempre me gustaron sus directos dinámicos y sus discos, con esas letras tan frescas y descaradas. La primera vez que los vi en directo, si mal no recuerdo, fue en la Festa da Dorna en Ribeira, allá por el año 93 (después de Cristo) y me dejaron acojonado».

 

Tras una primera gira por Galicia, Heredeiros da Crus debuta en el mercado discográfico con A Cuadrilla da Pepa Loba (1994), un largo que marcó un antes y un después en la historia del rock gallego gracias a himnos como ‘Quero josar’ o ‘O fillo de José’, de letras gamberras y divertidas, con esa gheada y seseo tan característicos del gallego de A Barbanza, a ritmo de guitarras poderosas empieza a forjarse la leyenda... para grandes y para pequeños. Entre capítulos de Dragon Ball y Doraemon, los niños noventeros conocieron a Heredeiros a través de Xabarín Club (TVG), donde escucharon por primera vez los clásicos ‘Que jallo é!’ e ‘Íscalle lura’. Xabarín fue la banda sonora infantil de una generación, «el mejor programa de la historia de la TVG, ayudó mucho al rock tanto de Galicia como de Portugal... forma parte del pasado y nunca volverá, está bien recordarlo [al Xabarín], pero desgraciadamente eso ya no es así», una época que Tucho rememora con mucho cariño: «soy muy nostálgico y echo mucho de menos toda esa época (más los 80 que los 90). Tenemos que mirar hacia adelante y pienso que Heredeiros estamos en el mejor momento de nuestras vidas. Agradecemos a toda esa gente que nos sigue desde aquella y a las nuevas generaciones que están ahí al pie del cañón en nuestros conciertos. Si no fuese por todos ellos no estaríamos aquí; de hecho, volvimos a los escenarios gracias a nuestros fans que nos reclamaron a través de las redes sociales».

 

 

 

En 2004, tras siete discos y cientos de conciertos dentro y fuera de nuestras fronteras (¡Londres! ¡Nueva York! ¡Portugal-Y-La-Multa-De-Cuatro-Millones-De-Escudos!), Heredeiros da Crus se retiraba, poniendo fin a una era. Resurgían en 2012 para celebrar los 20 años de la banda con un directazo en la discoteca LP45 de Ordes (A Coruña), aún sin tener muy claro si Heredeiros 2.0 se prolongaría en el tiempo; hoy, siete años más tarde, parece que hay Heredeiros da Crus para rato: «lo mejor que pudimos hacer fue estar parados durante ocho años, porque ahora estamos más fuertes que nunca y no hemos pensado en parar. La nueva etapa de Heredeiros es mucho mejor que hace 20 años, ahora musicalmente tenemos más experiencia y ya no bebemos tanto como lo hacíamos cuando teníamos 25 años [risas]».

 

 

 

Heredeiros da Crus había vuelto, a lo jrande y para quedarse, y así lo demostró durante un verano lleno de festivales, sold outs y miles de personas entonando de nuevo sus canciones. La «vuelta» vino con un LP bajo el brazo, Jard Rock Con Fe (2013), octava referencia en su discografía que mantiene ese rock contundente y costumbrista, ese humor y desenfreno que tanto habíamos echado de menos; para la presentación regresan a la LP45 —actualmente reconvertida en plató televisivo— en un concierto épico para la historia de la música en Galicia. Un par de años más tarde, la banda lanza Buscando a SuperFama (dotbeat!, 2015), single-clip compuesto entre los cinco durante una tarde de ensayo, construyendo frases sobre nombres de orquestas gallegas ao chou, en respuesta a un encargo de la Orquesta Panorama que, más tarde, formaría parte de un disco con fines benéficos destinados a la lucha contra el cáncer. Grabado por Olga Osoria, el videoclip fue galardonado con el Mestre Mateo de la Academia Gallega del Audiovisual en 2016 y con el Premio del Jurado a Mejor Videoclip en el XIII Festival de Cans.

 

 

 

El año pasado, Heredeiros da Crus cerraba 25 Anos, gira conmemorativa que homenajeaba su trayectoria profesional, y lo hicieron cómo solo ellos saben: josando tanto sobre el escenario como fuera de él. Y es que si algo caracteriza a Heredeiros es la potencia y el espectáculo de sus directos, vestuario incluido, que atrae a todo tipo de público: «ahora tenemos el público de antes y el de ahora; niños, niñas, mamás (MILFs), abuelos, abuelas, perros, perras, jatos, jatas, etc.Nuestros shows están basados en el rock y en la diversión, que la gente disfrute viéndonos y escuchándonos y también participe, que forme parte de la banda». ¡Y vaya si lo hacen! Ilustramos con el «baño de masas», literal, que recibieron en la plaza de Fefiñanes durante la Fiesta del Albariño 2017.

 

 

 

Pasando calor, bien acompañados en un desértico glaciar, Heredeiros da Crus publicaba su último trabajo discográfico, Derretidos (dotbeat!, 2019), a principios de octubre, días después de anunciar las primeras fechas de una nueva gira europea. Grabado por Iago Lorenzo en Estudios Nakra (A Coruña), Culleredo y Planta Sónica (Vigo) entre mayo y agosto de 2019, y con masterización a cargo de Robin Schmidt (24-96 Mastering), el largo recoge 12 temas originales con reminiscencias de los 70, «cañeros, donde suenan unas guitarras y una batería alucinantes», que aspiran a convertirse, una vez más, en himnos, suponiendo una apuesta por el rock más internacional. Manteniendo el proceso creativo de siempre, «ya que soy yo el que hace la mayoría de las canciones de los Heredeiros», Tucho hace gala del mimo que han puesto en la producción del álbum: «en este contamos con la ayuda de Iago Lorenzo (guitarrista y productor potentísimo), él nos fue guiando durante la grabación y en el resultado final se nota. Se puede decir que es el mejor disco que suena de los Heredeiros. En las composiciones volvimos un poco a las raíces, pero mejor elaboradas. A nuestros fans les está gustando mucho este nuevo disco; incluso hubo gente que no le gusta el grupo y que nos felicitó por hacer un disco como Derretidos».

 

 

 

Sonando como nunca y en la cima de su carrera, no pudimos evitar preguntarle a «nuestros» reconocidos Rolling Stones gallegos qué los une y separa de sus homónimos británicos, a lo que Tucho confiesa: «me encanta que me hagáis esa pregunta [...] los Rolling Stones son mi grupo favorito. Musicalmente tenemos influencias tanto de ellos como de muchos otros, podría estar nombrándote grupos sin parar durante tres días seguidos. En común tenemos las edades de nuestros fans, que rondan desde los 3 años hasta los 70 aproximadamente. Adoro a Keith Richards e inevitablemente se me pegaron sus poses a la hora de tocar la guitarra. Menos mal que nunca seguí sus hábitos [risas]. La diferencia es que ellos ya son unos abuelos y nosotros unos papás [risas]».

 

Tuchiño no escucha música «no Spotify» pero, siguiendo sus recomendaciones de artistas y grupos que «no son gallegos, pero tú imagínate que lo son», como Rival Sons, y quitando «los míticos que ya todos conocen» ¡podemos crearla nosotros mismos! Sus «cinco discos que debería escuchar todo hard rockero son:

 

Two Steps from the Move(1984), de los Hanoi Rocks

Nobody’s Fools(1976),de Slade

Too Fast For Love (1981), de Mötley Crüe

Eat ‘Em and Smile (1986), de David Lee Roth

One Day It Will Please Us to Remember Even This (2006) de los New York Dolls».

 

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