DOGO: «TODOS LOS ESTÍMULOS QUE NOS RODEAN ESTÁN TAN MAQUILLADOS QUE SE ESTÁ PERDIENDO LO NATURAL, LA CRUDEZA Y LA HONESTIDAD»
Carlos Beiró (voz, guitarra), Xoán Escudero (voz, bajo) y Ángel Refojo (batería) son DOGO, un trío compostelano que apuesta por un sonido con elementos de de shoegaze, pospunk e indie, como un Fontaines D.C. meets Joy Division, The Cure ou Sonic Youth. Atmósferas densas, melodías envolventes y letras cantadas en gallego confluyen en Brutalismo (2025), su primer trabajo discográfico.

Foto © Eva Filgo
Desde Santiago de Compostela, DOGO lleva un par de años compartiendo su música. ¿Cómo llegan Carlos Beiró (voz, guitarra), Xoán Escudero (voz, bajo) y Ángel Refojo (batería) a conformar la banda?
Carlos Beiró: «DOGO nace de intentar conjuntar nuestras inquietudes musicales. En un primero momento comenzamos a quedar Xoán y yo en mi casa, pero llegó un punto en el que, ya con un local de ensayo, necesitábamos toda la parte orgánica que nos aporta Ángel con la batería».
Hasta donde sabemos, el dogo es una raza de perro de presa, pero también se llamaban así los gobernantes de la República de Venecia entre los siglos VIII y XVIII. ¿Tiene vuestro DOGO otra acepción? ¿Por qué escogerlo como nombre de la banda?
Xoán Escudero: «Buscábamos un nombre que fuese corto y directo, algo que recogiese el espíritu de cómo sonamos. Pero personalmente, cuando visualizo ese dogo que nos representa, pienso un Dogo Alemán el estilo del Gran Danés, más esbelto que los dogos de presa. Los dogos venecianos tendrían un toque aristocrático que no va nada con nosotros...».
Carlos: «Es un nombre corto con sonoridad, sin complicaciones y que de alguna manera define la agresividad domesticable de nuestro sonido».
Fuisteis eencuadrados entre shoegaze, pospunk e indie... pero ¿con qué género los sentís más identificados? ¿Cómo describiríais vuestra música?
Ángel Refojo: «Pues creo que nuestra música es una mezcla de todo lo que nos gusta. Lo definiría como un elefante entrando en una cacharrería [risas]».
Xoán: «Las etiquetas ayudan a la gente a hacerse una idea de lo que se pueden encontrar, pero no es algo a lo que le prestemos mucha atención. Creo que nuestra música es sencilla y contundente, con un poco de less is more que diría Mies».
Carlos: «Tener que etiquetar la música es un proceso un poco complejo, por eso el hecho de citar esos géneros es, de alguna manera, exponer los que más nos influencian e influenciaron y que de una manera inherente conforman nuestro sonido: directo, ruidoso y, al mismo tiempo, etéreo y oscuro».

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Parte de vosotros trabaja en el sector de la producción audiovisual, ¿influye esta otra disciplina artística en DOGO como proyecto musical? De ser así, ¿de qué manera?
Xoán: «Tanto Carlos como yo tenemos relación con el audiovisual. El mejor de esto es que nos permite mezclar las dos disciplinas y crear una imagen de la banda más global».
Carlos: «Poder transportar los conocimientos artísticos del sector audiovisual es una ventaja a la hora de no tener que depender de nadie en el caso de querer generar material para poder impregnar a nuestra música de una parte visual más propia y personal... ¡y de paso poder reivindicar nuestro espíritu DIY!».
Escuchamos composiciones que se mueven entre Fontaines D.C. y Joy Division, The Cure y Sonic Youth. En cuanto a vuestras influencias ¿quién diríais que tiene, o tuvo, especial impacto en vuestro modo de entender la música?
Ángel: «Mucho, son referentes en la escucha semanal o mismo diaria. Crecimos con muchos de los artistas que mencionas, por lo que supongo que las referencias son notables».
Carlos: «Es imposible quedarse con un nombre. Al final, lo que tocas no deja de ser un reflejo de lo que escuchas, pero procesado en tu mente por otro tipo de influencias quizás no tan evidentes y otro tipo de sentimientos que trascienden mucho al otro lado de la música».
Xoán: «Realmente hay muchísimas capas más que se van destilando. El arranque de “Ahí ven ela” para mí me lleva al mood del inicio de “Highway Star” de Deep Purple, o algunos pasajes de la voz a la canción de Battiato o de Golpes Bajos. Lo que pasa es que, al final, está pasado todo por un tamiz que está más cercano al shoegaze o a la escena pospunk».
Leemos como Carlos dice que, para vosotros, «tocar es un ejercicio de salud mental». ¿Qué impacto diríais que tiene ser parte de DOGO, tanto en estudio como en directo, en vuestro bienestar emocional?
Ángel: «Total, no concibo la vida sin música. Ser partícipe de ella es la manera más terapéutica; en el momento que te pones a tocar es el momento que no piensas al otro lado del próximo golpe que tienes que dar, del próximo cambio...».
Xoán: «Para mí poner las cosas que me pasan o que siento en una canción me ayuda a ordenar los pensamientos y curar heridas. Por otra parte, estar dentro de la música, sentir la energía que estas generando tú y tus compañeros... es como bajar una cuesta en bicicleta, una sensación completamente liberadora».
Carlos: «[Ajuste de guitarra] ¿Qué? ¿Cuál era a pregunta? Estaba cambiando los ajustes de un pedal para ver cómo sonaba con una melodía que estaba haciendo con una base que están haciendo los demás y no era quién de atender la nada más... [risas]».

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Lo primero que escuchábamos de vosotros era “Revolución” y “Fume”, a principios de 2024; sencillos que, finalmente, no formarían parte de vuestro primer trabajo (del que hablaremos más adelante). ¿Fueron estos lanzamientos una especie de prueba de fuego? ¿Por qué no incluirlos en el EP?
Ángel: «Estos temas fueron de los primeros que compusimos. Quisimos grabar temas nuevos, puesto que solo teníamos la opción de grabar cuatro temas, pero no descartamos volver a grabarlos en el estudio».
Xoán: «Yo entiendo esos temas como parte de una etapa en la que apostamos por el do it yourself: grabamos nosotros, mezclamos nosotros y lanzamos nosotros; no queríamos estar esperando por nada ni por nadie; están hechas en muy pocas horas y con unos medios escasos.
Además, personalmente siempre adoré esas grabaciones imperfectas, primeras versiones, maquetas, etc... Larga vida al lo-fi».
Carlos: «Esas canciones siguen siendo de nuestras favoritas del repertorio, siguen estando vigentes y, aunque no formen parte de la publicación, considero que sí que complementan Brutalismo. ¡Quizás el día de mañana vuelvan a ser grabadas!».
A finales del pasado verano fuisteis ganadores del #SonidosMansSalas 2024, consiguiendo el premio del jurado, compuesto por Javier Becerra, Lucía Aldao (PAVA) y Elda Gómez. ¿Qué significó para vosotros, y para los inicios del proyecto, este reconocimiento?
Ángel: «Pues fue un gran empujón, ya que nos dio la oportunidad de grabar un EP en un estudio impresionante, con grandes profesionales. Date cuenta que poder grabar en esa calidad sin tiene que poner dinero... es una pasada para cualquier banda acabes de comenzar o bien llevando tiempo».
Carlos: «Que un jurado profesional del sector reconozca que la música que hacemos tiene, o puede tener, cabida y merece conseguir el primer premio en un certamen ayuda bastante a ganar confianza en nosotros mismos como banda. Y eso es algo muy importante en la fase inicial de cualquier grupo de música».
Xoán: «Los premios en la música parten siempre de una injusticia, no puedes ser mejor o peor, no es el Tour o unas olimpiadas... Pero al mismo tiempo mola mucho que te reconozcan. Es como el tema de Kaiser Chiefs, “Love’s Not a Competition (But I’m Winning)”».

Estáis presentando vuestro primer trabajo, Brutalismo (2025), una combinación de letras evocadoras, instrumentación sólida y energía oscura. ¿Cuál fue vuestra inspiración a la hora de abordar este «brutalismo sonoro» que caracteriza el álbum?
Ángel: «Pues un poco todo lo que nos rodea, la situación político-social, las situaciones personales... todo nos afecta y todo se puede ver reflejado en esa energía oscura, en las letras...».
Carlos: «Todos los estímulos y comportamientos que nos rodean a día de hoy están tan maquillados por la influencia de la publicidad, de las redes sociales, de los medios, del consumo rápido... (en resumen, del capitalismo salvaje), que se está perdiendo lo natural, la crudeza y la honestidad. Esas deben ser las inspiraciones».
Xoán: «Hubo un tipo en la Viena del cambio de siglo, Adolf Loos, que escribió un libro sobre arquitectura titulado Ornamento y delito (1913) en el que insistía en que la arquitectura tenía que abandonar la decoración y centrarse en los elementos estructurales. Nuestra música va por ahí; poco adorno y, al mismo tiempo, todo lo que está es estructural».

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El brutalismo es un movimiento arquitectónico surgido en Reino Unido durante la década de los 50 que destaca por sus estructuras monumentales de hormigón armado, formas geométricas desafiantes, aspecto austero... ¿Por qué titular así el EP? ¿Diríais que, de alguna manera, el trabajo comparte esa estética de solidez y austeridad... o vamos muy desencaminados?
Ángel: «Disteis totalmente en el clavo, quisimos reflejar todo eso en este EP: canciones sin adornos, sin procesados... hormigón bruto y con encanto, claro [risas]».
Carlos: «Teníamos claro el nombre de este EP antes incluso de grabarlo; así que supongo que el brutalismo es algo que define nuestras metodologías musicales y, conceptualmente, a nosotros mismos como grupo. Grabar en directo con sus deslices, dejar aristas sin pulir, no buscar la perfección absoluta, no darle muchas vueltas en el estudio, no sobregrabar pistas y que todo se siga pudiendo defender en un directo... Aun así, intentando que todo eso suene grande».
Xoán: «Como en el brutalismo, todo lo que hay en el disco es necesario; si cualquiera de nosotros deja de tocar en medio de un tema, la canción ya no es viable. El sonido es áspero, pero al mismo tiempo muy pensado y el resultado, a pesar de que está hecho con hormigón, termina siendo muy estético como los edificios de Lina Bo Bardi».
¿Cómo fue el proceso creativo de Brutalismo? ¿De qué manera fueron creciendo los temas, hay reparto de tareas entre vosotros a la hora de crearlos?
Ángel: «Normalmente la idea primitiva la traen entre Carlos y Xoán. Después, en el local y entre todos, vamos dándole la forma según las sensaciones que nos dan a la hora de tocar los temas. La verdad es que es una cosa bastante orgánica. Con unas miradas es suficiente para saber se estamos en sintonía».
Carlos: «Todas las canciones surgen de ideas que tienen su origen en un lado o en otro, pero tienen el punto en común de que nuestras visiones van confluyendo hasta que tienen la forma que, según nuestro criterio, pero le favorecen a esas ideas primitivas».
Abre el EP “Sangue” con una base instrumental densa y obsesiva. ¿Cómo trabajasteis esta parte instrumental para reflejar la pulsión del tema?
Ángel: «Como decía en la anterior respuesta: por sensaciones, probando cosas hasta que encontramos el “pulso” de la canción».
Carlos: «La influencia de esa canción pienso que es sin duda el krautrock. Ese mantra generado en base a la repetición constante de una base instrumental sencilla, directa y sin artificios, que te va llevando poco a poco dan mano, sin que lo sepas, a perder la cabeza.
La línea de bajo de ese tema es prácticamente un re continuo y la batería es un patrón que se repite casi inmutable. Como dices, eso genera una sensación de mantra en la que cualquier pequeña variación crea mucha tensión».

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¿Cómo encaja “C.I.O. (Canción Injustificadamente Optimista)” dentro de un EP marcado por esa aura de oscuridad? ¿Fue pensada como contrapunto o nació de otro impulso creativo?
Carlos: «Encaja como cuando escuchas una banda de dream pop, que puede dar la sensación de suave e inocente, pero que si sigues escuchando está teñida de una sonoridad oscura y visceral».
Xoán: «Si nos fijamos solo en la letra es un tema más luminoso que el resto y seguramente también lo que tiene una letra más “transparente”. Está escrita en un momento de una relación donde parecía que las cosas iban a ir bien —spoiler: salió mal— pero después, la sonoridad del tema tiene una energía distinta, más cruda y amarga. Dos partes del mismo sentimiento».
Por su parte, “Aí ven ela” evoca algo que llega con fuerza o intensidad. ¿A qué (o quién) alude ese «ella»?
Xoán: «Esa “ella” tiene nombre es apellidos, pero es aplicable a cualquier persona que durante un tiempo deseas ver, pero que después todo se enturbia y ya no es tan fácil... y no sabes dónde colocarla».

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En este tema se nombran diferentes figuras de diverso origen, época y ámbito: desde la escritora romántica Mary Shelley al semiólogo Roland Barthes, pasando por la astronauta Valentina Tereshkova o el cantante y compositor Franco Batiato... ¿Qué tienen en común y por qué ellos?
Xoán: «Imagínate que discutes con tu pareja, con un colega, con la familia... y que tuvieras que pedir un juicio justo. ¿A quién escogerías como juez? ¿Qué opinaría Ian Curtis de tu drama familiar? ¿Y Alma Mahler sobre tu conflicto laboral?».
Carlos: «Es tan sencillo como que toda esa gente dejó de existir».
Notamos como a lo largo del disco las partes instrumentales suelen tener incluso más peso que la letra. ¿Qué papel le dais a esas partes instrumentales en relación con las letras, aclaran, intensifican...?
Ángel: «Para nosotros, la parte instrumental es tan importante como la parte lírica; de eso trata Dogo, de que cada parte cuente y sea importante».
Carlos: «La música debe construir la voz, no la voz a la música. En la mayor parte de los casos es otra melodía más que entra en el momento que tiene que entrar para hacer su labor, al igual que lo podría hacer cualquiera de los otros instrumentos sin ser necesariamente el centro de la canción».
Xoán: «Nos gusta tener partes cantadas, pero también que sean pequeñas islas en medio de la música. Las partes instrumentales inducen un estado de ánimo.
Cuando escuchas la letra de “C.I.O.”, llega después de unos picos de guitarreo ruidoso; recibes la letra de una manera completamente distinta. En “Volver”, cuando aparece la voz por primera vez ya estás metido en medio de un viaje sonoro».
La letra de “Volver” presenta una sensación de movimiento de regreso, de lucha interna y resistencia. ¿Es un retorno físico, emocional, simbólico...?
Carlos: «Metafóricamente es un retorno constante a un algo que no quieres que vuelva, pero que está tan apegado a tu ser o a la sociedad que es imposible evitarlo y, aunque pelees con todas tus fuerzas, sabes que lo haces con la resignación de que, aunque sea injusto, va a suceder de todas formas».
Este tema parece venir envuelto en una especie de bucle sonoro, ¿cómo conseguisteis esa sensación de «vuelta» o de espiral?
Carlos: «Perderse, para de pronto encontrarse, pero solo para volver a perderse. Ninguna de las partes de la canción se repite con los tres instrumentos haciendo lo mismo que hacían en el resto de la canción; todo es lo mismo, pero en realidad no lo es».
Como parte del premio de los #SonidosMansSalas que comentábamos, la grabación del EP fue en los Estudios Manos (A Coruña) en directo. ¿Cómo recordáis la experiencia?
Ángel: «Fue increíble; poder grabar en un estudio tan inmenso, para una banda “emergente” poder grabar en un estudio así es un sueño. Recuerdo la primera vez que pisé el estudio y dije “qué carallo hacemos aquí”. Impresiona, pero al mismo tiempo quieres entrar y ponerte a tocar y sentir las frecuencias».
Carlos: «Una experiencia única e irrepetible, recomendaría a todos los grupos que están empezando sean del estilo que sean y que tengan claro lo que quieren, que participen sin dudarlo».
Xoán: «Las pistas de guitarra, bajo y batería están grabadas al mismo tiempo; las voces y algunos arreglos (muy pocos) fueron lo último que grabamos. David Paredes y David “Daiv” nos dieron todas las comodidades para acometer la grabación y, al mismo tiempo, su opinión como personas ajenas al grupo que escuchaban las canciones de cero fue muy refrescante para nosotros. Gente de diez en un estudio de diez».

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La producción de Brutalismo estuvo a cargo de David “Daiv” Fernández (Amoebo) y David Paredes. Sabemos que las canciones ya entraron en el estudio bastante «cerradas» desde los ensayos, siendo así, ¿en qué consistió la labor de los productores?
Ángel: «Que estuviésemos lo más a gusto posible. Hacernos olvidar de que estábamos en el estudio, que estábamos en nuestro local ensayando. Y, sobre todo, ser pacientes cuando no salían las cosas».
Carlos: «En poner todo lo que estaba en su mano para poder sacar el mejor de lo que teníamos. Ellos son los que mejor saben pilotar esas naves espaciales con botones y faders».
Xoán: «En realidad los temas ya venían hechos, la “producción” como tal sería más de Dogo que de los “Davides”. No cambiamos estructuras de las canciones ni variamos nuestro sonido, pero los dos fueron fundamentales para llevarnos de la mano. También sugirieron pequeños arreglos que fueron bien recibidos».
¿Cómo habéis pensado llevar Brutalismo a los escenarios? ¿Cuándo y dónde podremos disfrutarlo en directo?
Ángel: «Brutalismo está pensado para ser tocado tal y como suena, no necesitamos mucho más suelo nosotros los tres y el público [risos]. Hemos pensado en hacer una presentación de Brutalismo a mediados de septiembre en Santiago, pero iremos informando cuando este todo atado».
Carlos: «Con una batería, un bajo, una guitarra y un poco de reverb en la voz... [risas]. Nuestra idea es ir confirmando fechas poco a poco».

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En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendaríais? ¿Algún favorito que deberíamos conoer?
Ángel: «Es difícil elegir solo uno, ya que tenemos grandes artistas, pero BALA sería escucha obligada, sobre todo en directo».
Carlos: «Por suerte, es tan difícil quedarse con un grupo/artista solamente...».
Xoán: «Grande Amore, Pantis, Maltine, Clo Plas, Columna Vegana, Fillas de Cassandra, Matar Gente...».
Si abriésemos vuestras cuentas personales de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100% Sinceridad, 0% Vergüenza
Ángel: «Buena música [risas]. Pues la verdad es que podría estar todo el día: Molchat Doma, Amyl and The Sniffers, Riley, Depresión Sonora, Grande Amore, Músculo!, Baiuca, Slow Dive... e os grandes Los Master Plus e Delfín Quishpe».
Carlos: «Si abrís esta semana, las últimas búsquedas y escuchas en este orden: Funeraria Vergara, Ciudad Lineal, Ortopedia Técnica, Non Plus Ultra 1980-1989, Línea Maginot, Catherine Wheel, DIIV, la playlist ‘Generation Next by Pepsi’, Biznaga... Si abrís otra semana un poco más miserable es posible que haya un poco de eurodance de los noventa [risas]».
Xoán: «Literalmente los últimos diez artistas escuchados (no necesariamente los favoritos): Joan Dausá, Grande Amore, Carolina Durante, Sparks, León Benavente, Jovens Ateus, Hidden Charms, Slowdive, Shego, Body Maintenance ».

