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XABIER DÍAZ: «LA PROPIA EXISTENCIA DE "AS CATEDRAIS SILENCIADAS" ES UNA LLAMADA DE ATENCIÓN SOBRE LA GALICIA VACÍA»

XABIER DÍAZ: «LA PROPIA EXISTENCIA DE "AS CATEDRAIS SILENCIADAS" ES UNA LLAMADA DE ATENCIÓN SOBRE LA GALICIA VACÍA»
27 APRIL 2020

Tum- tico- tico- tico- tum- tico-ti- tum… la pandereta es una extremidad más de Xabier Díaz (A Coruña, 1969), icono del trad gallego con más de tres décadas de trayectoria profesional, una carrera que comenzó en los albores de los 80 ¡soplando en una gaita de fol! —«cuando tenía sobre diez años, mi abuelo materno compró una gaita y, tal vez, por influencia de él, acabé azarosamente en la música»— Aunque su «contacto intenso con la percusión se produce, aproximadamente, la finales de los años ochenta. La pandereta se cruzó en mi camino y me pareció un instrumento muy poderoso porque junto con una melodía vocal podía generar cualquier tipo de ritmo, de baile, etcétera». Y, desde aquella, no se ha separado de ella.

 

Siempre con la música pop[ular] en el horizonte, Xabier Díaz va encadenando sus primeras experiencias musicales, docentes y de investigación, compaginando sus facetas de músico y compositor con un laborioso trabajo de campo recopilando el folclore gallego, una labor sobre la que comienza a construir un repertorio propio, ese que lo eleva como una de las voces fundamentales del trad gallego: «me gusta mucho que se va consolidando ese género [el trad gallego], además diferenciado del folk, porque creo que es importante. Mi labor de recopilador se centró en los años 90 y 2000. Muchas veces mi personalidad autoral se mezcla con toda la información que grabé y aprendí, hay una especie de frontera muy difícil de determinar. Los trabajos de recopilación es como si constituyeran parte de mi formación como músico. Se puede decir que fue mi universidad, un manantial a lo que acudo».

 

Los primeros frutos de ese trabajo de recopilación saben a mar, doce piezas que el coruñés recoge en su debut discográfico en solitario,  Músicas de Salitre (2004), un trabajo en el que se presentaba como cantante y compositor, compartiendo protagonismo con el guitarrista Guillerme Fernández (Berrogüetto, aCadaCanto, De Vacas). Tres años más tarde, Xabier Díaz edita su segundo álbum, Coplas para Icía (2007), «en el que participaban dos amigos [Suso Iglesias y Pedro Lamas]», donde escuchamos músicas del pueblo tomadas, de nuevo, de su propio archivo musical; una decena de canciones en las que el cantor saca la música de la aldea para compartirla con el resto del mundo, sintiéndola, «con su personalidad atlántica y con esa voz que golpea o acaricia como el mar». Compuesta por algunas nanas del cancionero tradicional y otras de autor, para su tercera entrega, Arrolos de Salitre (2010), Xabier Díaz volvió a contar con el Guillerme Fernández para la creación y producción, y la colaboración de ocho artistas gallegos (¡de aquella!) emergentes: Davide Salvado, Jara Ortiz, Uxía Cribeiro, Xoán Curiel, Alba Gutiérrez, Fani Otero, SÉS, Carlos Álvarez y Diego Calviño; como resultado, un trabajo «de producción impecable y singular elegancia».

 

 

Aquel Xabier se alejaba del que conocemos hoy —rodeado de las Adufeiras de Salitre y de los hermanos Gutier y Javier Álvarez— pero se acercaba al Xabier que  conocimos, primero en Berrogüetto y, años más tarde en aCadaCanto, referencias en la escena folk-trad nacional e internacional, con importantes galardones a sus espaldas. Así, Xabier Díaz pasa de compartir escenario con grandes compañeros y amigos, como Guadi Galego, Guillerme Fernández o Xosé Lois Romero a hacerlo en «solitario»: «de alguna manera, lo que hice fue a volver la ese arroyo para continuar mi carrera. En todo caso, no llega a ser, actualmente, un proyecto en solitario, porque el trabajo con las Adufeiras es tremendamente coral».

 

Y es que hace cinco años que Xabier Díaz se rodea de Adufeiras de Salitre, grupo de percusionistas y cantoras de música tradicional, además de las colaboraciones de  Gutier Álvarez a la zanfoña y Javier Álvarez al acordeón diatónico. Dentro de su proyecto de renovación de la música popular gallega, el papel de las Adufeiras y la participación de los hermanos Álvarez «es muy importante […] podemos decir que las Adufeiras es el elemento en el que se fundamenta este proyecto; sin ellas no tendría ningún sentido», afirma Xabier. Junto a ellas debuta con The Tambourine Man (2015), un repertorio tradicional gallego, reinterpretado desde una perspectiva actual acorde a su bagaje musical. The Tambourine Man es un regreso a sus orígenes a la vez que un punto de inflexión en su carrera, un largo en el que las percusiones son protagonistas, llevando los ritmos tradicionales a su máximo exponente a través de distintas panderetas y otros instrumentos percusivos, añadiéndole un enfoque diferenciado y vanguardista.

 

 

Los arreglos instrumentales y las armonías vocales que escuchamos a lo largo de los 13 temas que lo componen, hacen de The Tambourine Man un trabajo capaz de transmitir un carácter marcadamente popular y festivo, que invita al baile, junto a una riqueza musical que permite disfrutar también de una escucha más profunda. Y sí, Xabier Díaz confesó la «relación obvia» entre el título del clásico de Bob DylanMr. Tambourine Man’ (1965) con las muiñeiras, jotas o pasodobles que escuchamos en el  LP: «la canción popular de Dylan está fundamentada en las músicas tradicionales de su país, que alimentaron todo el trabajo de los folkies americanos. Ahí hay un relación obvia: el sustrato musical. En su caso es el cancionero popular de su país y, en el mío, son todos los ritmos de nuestra tierra».

 

Este primer disco juntos los llevó a recorrer una centena de localidades, dentro y fuera del territorio estatal, a subirse al escenario de el WOMEX, a recoger premios como el Mejor Álbum Gallego en los Premios MIN o el Mejor Álbum de Música Tradicional en los Premios Martín Códax da Música. Xabier Díaz & Adufeiras de Salitre se volvía a juntar para Noró (2018), álbum dedicado al norte y su gente, a su clima y su música, con una mezcla de vanguardia y tradición. Grabado en Estudio A Ponte (Santiago de Compostela), Noró es una «declaración de amor al norte» a través de partituras «sólidas, ancestrales y serenas» en 13 temas donde voz y percusión comparten protagonismo con la  zanfoña, violín y acordeón de los hermanos  Gutier y Javier Álvarez.

 

 

Con una majestuosa fotografía, de la cámara de Xoán Piñón, Noró se presentaba como un «retrato sonoro» de los paisajes y gente del norte, ese norte que el cantor enfatizó «para diferenciarlo del sur», ya que, musicalmente, «parece que cuando se habla de la idea de la música en el estado español solo hay un concepto a exportar, que es el flamenco. Y en todo el norte hay músicas de enorme riqueza. No solo en Galicia, también en Asturias, León, Zamora, Palencia, Cantabria, Euskadi... Los instrumentos también son diferentes; en el norte hay una enorme presencia de  membráfonos, como los panderos y las panderetas. También hay instrumentos de viento como son las gaitas de fuelle. En el norte hay todo un magma a reivindicar y  redescubrir, sin lugar a dudas».

 

 

El pasado 13 de marzo, Xabier Díaz & Adufeiras de Salitre volvían con As Catedrais Silenciadas (2020), un nuevo trabajo discográfico que se presenta como un grito de alerta ante la progresiva despoblación rural y la pérdida de identidad que esto implica: la desaparición de la cultura que fundamenta la nuestra diferencia en el mundo. Fundamentado en sus trabajos de campo, el proceso de «darle voz» a esas catedrales fue «muy sencillo: simplemente con hacerme eco de muchas de las melodías que yo aprendí en esas catedrales está respuesta», detalla, «para mí hacer música tradicional es una especie de estado anímico. Me resulta fácil ponerme en situación porque viví muy intensamente aquellas circunstancias»; circunstancias que, en la actualidad, son aún más complicadas: «si cuando yo estuve recopilando información en las aldeas, el grado de despoblación hubiera sido el que tenemos ahora, tendría muchas menos oportunidades de reconstruir todas las canciones y todos los materiales».

 

 

Compuesto por diez piezas, As Catedrais Silenciadas (2020) marca el tercer trabajo conjunto con las Adufeiras de Salitre, una obra que refleja la esencia de su encuentro, explorando los límites de este formato con aún más profundidad. El largo completa la trilogía que Xabier Díaz comenzó con The Tambourine Man y continuó con Noró; la misma que reivindica el rural: «la propia existencia del disco es una llamada de atención sobre la Galicia vacía. Cuando llega a los puntos de venta de las ciudades o a los medios de comunicación, está haciendo llegar también al Eje Atlántico la percepción de que estas músicas provienen del mundo de la aldea. Y eso es muy importante». Alalás, pasodobles, muiñeiras, ribeiranas y agarrados para cantar a la Galicia vacía, a las viejas robledas, al idioma, «a todo el patrimonio material e inmaterial descuidado»; cantos que nos animan a restaurarlo y utilizarlo para que crezca fuerte y encienda en el pecho de que lo desconoce… ¡y está valiendo la pena!: «mucha de la gente que resiste (sobre todo gente joven) en el rural nos mandan mensajes congratulándose por una parte con mi reivindicación y, por otra parte, por nuestro compromiso de rescatar estas músicas. Especialmente, porque le da la oportunidad, a las siguientes generaciones, de entrar en contacto con algo que es tan importante como la cercanía a la gente mayor y aprender cómo era a vida en ese medio. Quizás para que en un día no muy lejano tengamos la oportunidad de crear un punto de inflexión y poder regresar y fundamentar nuestra vida en un entorno que nos es propio, tal y como es el rural».

 

A lo largo de su extensa e intensa trayectoria, Xabier Díaz fue parte de festivales internacionales como el WOMEX y el Celtic Connections, además de subirse a escenarios de México, Zimbabue, Alemania, Uruguay, Italia, Perú, Dinamarca, Francia, Suiza, Argentina, Noruega, Bélgica o Cuba. Experiencias, todas ellas, en las que el  trad gallego no solo puso de pie al público, sino también la crítica: «la acogida del  trad fuera de Galicia es muy satisfactoria. Las músicas tradicionales de las diferentes partes del mundo tienen una especie de denominador común, que está basado en ritmos que apelan a aspectos primarios y que los seres humanos fueron convirtiendo en música. Por otra parte, van construyendo personalidades muy diferenciadas de otras partes del mundo, y generan interés precisamente por eso: escapan del mainstream. En esa diferencia reside el estímulo para la mayor parte de la gente». Concierto a concierto, en directo, Díaz no cree en el relevo generacional en el público, «soy absolutamente contrario a eso», afirmando que «el ser humano necesita escuchar música desde que nace hasta que muere. Lo único que quiero es que se incorpore la gente nueva a la música, pero no me gusta que haya un relevo. Me gustaría que la gente que llega de nuevo, se quedara para siempre jamás. A mí me gusta tener público de 8 años y de 88. El público no caduca».

 

 

De momento, y ante el actual estado de emergencia sanitaria provocada por la  COVID-19, ni Xabier Díaz podrá disfrutar en directo de ese público de 8 a 88, ni los de 8 a 88 de Xabier Díaz, una situación que el cantor afronta «con tranquilidad e intentando no responder con ansiedad ni con decisiones urgentes. Esperando siempre a lo que dictan las autoridades sanitarias para ir estableciendo una agenda que nos permita pensar en el momento de salida de esta situación con cierta previsión. Los conciertos en directo son imposibles de reproducir en una red social; llevamos diciendo esto toda la vida. Independientemente de todas las iniciativas loables de continuar acercando a la gente a la música a través de las redes sociales, hay una cantidad de formatos por explorar por parte del público. Y, sobre todo, una cantidad ingente de artistas que se pueden escuchar en tropel de formatos DVD’ s, CD’ s, vinilos… que están hechos con cariño, detalle, atención y muchos profesionales participando de estos procesos. No soy especialmente partidario de tocar todas estas músicas, que costó tanto trabajo cocinar, a través de la cámara y el altavoz de un teléfono. Como consumidor de música, lo que hago en estos días de confinamiento es poner algunos DVD’ s, algunos conciertos que están grabados en directo, pero con esos fines… y escuchar mucha música en  streaming y en otros formatos».

 

Conciso, y acorde a los «tiempos de confinamiento» Xabier Díaz nos recomendó escuchar «toda la discografía de Os Cempés, uno de mis grupos de referencia […] Aunque tendría varias docenas de ellos». Pero ¿qué escucharíamos en su cuenta de Spotify? «Trad gallego hecho con todo el cariño, esmero, talento y profesionalidad, que está a nuestra disposición».

 

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