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MARTÍN MAEZ: «QUIERO APOSTAR POR LA MÚSICA EN GALLEGO Y TRABAJAR EN MI TIERRA»

MARTÍN MAEZ: «QUIERO APOSTAR POR LA MÚSICA EN GALLEGO Y TRABAJAR EN MI TIERRA»
19 OCTOBER 2020

Llevó el «mamá, quiero ser artista» a escondidas, hasta que lo descubrió en la adolescencia, con una versión de “Cuerpo de Mujer” de Antonio Flores, frente a la sorpresa de sus padres. Tras formarse en canto moderno y arte dramático, Martín Maez (Redondela, 1986) inicia su carrera profesional, hace ya más de diez años, en el musical El Libro de la Selva (Barceló Producciones), donde interpretó a Mowgli durante seis temporadas. A este le siguieron Pocahontas - El Musical, El Patito Feo, El Mago de Oz, Hansel y Gretel, Aladino y La Lámpara Maravillosa... Maez se había ganado un hueco en el panorama artístico estatal y, entre bambalinas, debuta en solitario con Secretos Perdidos (2015), un EP de cinco temas originales de pop fresco.

En la actualidad, Martín Maez compagina su carrera artística en la compañía gallega Avento Producións con la presentación de su nuevo trabajo discográfico, Hábitat (2020), disponible desde el pasado 9 de octubre; un álbum íntegramente en gallego donde el actor y cantante abre su corazón en seis canciones, de letras más maduras, más profundas, y un baile de ritmos con el pop de base y la fusión de reggae, jazz o punk.

 

 

 

Martín, descubrimos que empezaste a estudiar canto con 16 años, clases que costeabas con la paga que te daban tus abuelos. ¿Cómo recuerdas esos primeros pasos en el mundo de la música?

Martín Maez: «Pues ahora, con el paso del tiempo, me parece una etapa muy entrañable. Todos los martes cogía el autobús para ir a las clases de canto en Vigo. En ellas cantaba, sobre todo, canciones de pop de los años 80, recuerdo que no les dije nada a mis padres hasta el día del concierto de fin de curso; ese día tenía que cantar “Cuerpo de Mujer” de Antonio Flores junto a los estudiantes de guitarra.

¡Mis padres se quedaron sorprendidos cuando se dieron cuenta de que estaba yendo a clases de canto! Nadie de mi familia había mostrado nunca intereses culturales y fue una sorpresa. A partir de ese momento, me apoyaron siempre en todas las decisiones que tomaba en el terreno musical e incluso me llevaron a participar en los festivales que se hacían por Galicia, como el de Landro o el de Ordes».

 

Tu carrera profesional empieza encarnando a Mowgli en el musical O Libro da Selva en Madrid, un papel protagonista que interpretaste durante seis temporadas. ¿Cómo describirías esta primera experiencia sobre las tablas? ¿Y «trabajar» para el público infantil?

Martín: «¡Me pilló de sorpresa! Había hecho una prueba en Vigo en un mes de junio y no había vuelto a saber nada del tema, pensaba que la producción no se haría o que no contaban conmigo y, de pronto, en un mes de diciembre recibí una llamada para convocarme para el elenco de Madrid. El actor se había marchado a otra producción y necesitaban de un sustituto para la gira de Navidad; fue todo muy rápido, ensayamos durante una semana y después me estrené en Pamplona.

Fueron unos años muy bonitos, donde aprendí muchísimo y fui creciendo profesionalmente. También fue muy cansado, porque entre semana estudiaba en Vigo y los fines de semana viajaba a Madrid o donde fuera para actuar.

El público infantil es muy imprevisible y muy sincero, si no le gusta el que ven, lo acaban diciendo o mostrando su malestar; te obliga a estar atento, disponible y adaptable en todo momento, pero también son muy agradecidos y te cogen mucho cariño. Recuerdo como en una función en Madrid, al finalizar la función tuve que volver a vestirme del personaje para calmar a un niño que lloraba en el patio de butacas y no se calmaba hasta que volvió a ver a Mowgli.

Fueron unos años en los que recorrí muchos teatros y conocí a muchos compañeros de los que aprendí todo lo que pude. Sigo en contacto con muchos de ellos, pero sí que es cierto que, después de seis temporadas, necesitaba cambiar y seguir trabajando en otros proyectos».

 

 

Entre las producciones teatrales del Mago de Oz, The Fantastiks o Hansel e Gretel, publicas tu primer álbum, Secretos Perdidos (2015), ¿qué te llevó a materializar tus propias composiciones?

Martín: «El proyecto como solista empezó cuando vivía en Madrid, en 2011 aproximadamente. Busqué un guitarrista para dar forma al proyecto y comenzar a tocar en bares donde mezclaba mis historias con versiones de otros artistas.

Desde que había empezado a cantar, casi al mismo tempo había empezado a escribir letras de canciones. Escribía sobre mis sentimientos o mis impresiones sobre los temas que me interesaban, pero esas canciones quedaban siempre escondidas en libretas hasta que fui quien de dar el paso y materializar algunas de ellas. Gracias a dar ese paso nacieron “Como tú”, “Kilómetros” o “Se te nota”, canciones que se incluyeron en ese primer disco».

 

 

Desde hace años compaginas tu carrera musical con la teatral en Avento Producións, se influyen de alguna manera ambas facetas? Las canciones de los musicales suelen tener trazos muy característicos, después de tanto tiempo participando en tantos, ¿encuentras algún tipo de inspiración de ellas a la hora de componer?

Martín: «Supongo que ambas facetas, la teatral y la musical, van de la mano y se retroalimentan. El teatro musical fue mi escuela profesional y eso acaba marcando también un estilo a hora de cantar y de estar en el escenario. Eso sí, en los conciertos soy yo y en el teatro son quien me toque ser en ese momento. Subirme a un escenario siendo yo mismo sigue costándome muchísimo y me da mucha vergüenza; no tienes una máscara detrás de la que esconderte y muchas de las canciones que canto forman parte de mi vida o bebieron de mis experiencias. Esa es, para mí, la mayor diferencia entre ambas.

Mi forma de componer se aleja bastante de las composiciones tipo del teatro musical. Mi fuente de inspiración es la música que escuchaba de pequeño y que fue la semilla de lo que ahora soy: pop estatal, cantautoras mexicanas y canción de autor de los 90».

 

 

Acabas de lanzar Hábitat (2020), producido por Celso Madriñán (Fredi Leis, Silvia Penide, Xoel López) y Quico Bea, ¿cómo fue el proceso creativo, teniendo en cuenta que fue gestado en medio de una pandemia?

Martín: «A Hábitat le costó nacer... las primeras reuniones con Celso fueron hace dos años cuando empezamos a reunir las canciones, buscar el estilo y comenzar a sentar las bases de lo que queríamos hacer. Por motivos profesionales y personales el proceso se fue alargando en el tiempo y nos pilló la pandemia. Yo tenía claro que el disco tenía que salir sí o sí, y aceleré el proceso tirando también de Quico Bea y de Ángel Fernández para repartir las producciones de los temas y tener todo listo lo antes posible. Con Quico ya había trabajado en otros temas como “ Sin Frenos”, “Ahora” o “Contigo Volvo Brillar”, y a Ángel lo había conocido dentro de Sala Ártika, y se encargó de la grabación de los discos de Teatro Avento.

El problema fue que los tiempos también se iban retrasando por el desconfinamiento y el no poder salir de las ciudades; tuvimos que tirar mucho de llamadas telefónicas y de la confianza que deposité en todos ellos. El tema del tiempo nos jugó en contra, de hecho, el disco en físico que salía el día 9 de octubre, llegó esa misma mañana para ser entregado por la tarde en el concierto.

Pero está claro que las cosas, si se quieren, se pueden hacer».

 

 

Después de aquel single de Navidad “Contigo Volvo Brillar”, Hábitat es tu primer trabajo íntegramente en gallego, ¿por qué el cambio de idioma?

Martín: «Quiero apostar por la música en gallego y trabajar en mi tierra; mi corazón sabía que este nuevo disco tenía que ser en gallego. Desde que volví la casa, a mi tierra, a mi “hábitat”, me di cuenta de lo maltratado que está nuestro idioma.

En la promoción de Secretos Perdidos estuve en Barcelona y coincidí con grupos de la ciudad que promocionaban sus trabajos en catalán, sin perjuicios y sin miedo por usar su lengua. Allí el pop y el pop-rock en catalán están muy bien valorados, los grupos son respetados y se hacen trabajos de calidad. Me da mucha envidia cómo saben valorar la música en su idioma».

 

 

Una gaviota, un lobo, un pulpo o una hoja de roble salen del corazón de la portada de este Hábitat, ¿qué esconde la ilustración?

Martín: «La portada, obra de Azahara Román, parte del sentimiento y del corazón de los gallegos. Ese corazón lleno de mar, de agua y de lluvia, esa nostalgia que nos invade cuando estamos fuera pero que saca el mejor de nosotros cuando estamos aquí. De él parten seres de los ecosistemas más característicos de nuestra tierra, de los bosques y del mar.

Son un total de seis elementos que brotan del corazón como brotaron las seis canciones que forman el disco, cada uno de ellos con una autonomía propia como la tienen cada uno de los seres vivos que, en forma de canciones, forman este disco.

Azahara es de Sevilla y trabaja desde allí; ya se encargó de las gráficas del anterior disco y me encanta trabajar con ella porque entiende lo que quiero transmitir, y tenemos mucha confianza, que es lo más importante cuando se trabaja con elementos tan subjetivos como son la inspiración y el sentimiento».

 

 

En el álbum cantas al amor, al desamor, pero también hay crítica social; a la hora de componer, ¿qué, o quién, inspira a Martín Maez? En tus canciones, ¿trabajas primero sobre la letra o sobre la música?

Martín: «Normalmente trabajo la letra primero y, a medida que voy escribiendo, voy imaginando el ritmo y la melodía; después le sumo los acordes y se crea una base melódica. De esta forma no me dejo llevar por ritmos marcados o estructuras cerradas.

En lo que se refiere a inspiración... lo más importante es que te acompañe. No soy capaz de sentarme y escribir sin más, para este trabajo lo intenté, pero no soy capaz de crear una rutina compositiva. Necesito tener el día concreto o un estímulo que me ayude a sacar lo que llevo dentro. De ahí surge un primer esqueleto de canción, que será modificado mil veces hasta terminar en una canción que realmente transmita algo, o que yo confíe al 100%.

En Habitat, por ejemplo, hay mucho de mí en algunas de sus canciones. “Déixaos falar” me lleva a una época de mi vida en la que cogí el valor necesario para dejar que no me hiciera daño lo que se podía decir de mí; creo que es una canción que puede ser reflejo de muchas situaciones de bullying en los colegios, o de mucha gente que tiene que vivir a escondidas por miedo al qué dirán los demás».

 

 

En tu reciente paso por el Maketón Maeloc, Salva Ronko definía tu sonido como «atlántico», ¿cómo lo describirías tú, la evolución hasta lograrlo?

Martín: «Como una carrera de obstáculos hasta poder hacer lo que realmente quise hacer. Secretos Perdidos me dio la oportunidad de arrancar y empezar en este camino pero, por inseguridades y malos consejos, fui girando y dando botes buscando mi estilo y mi forma de comunicar.

En esta profesión te encuentras con muchos entendidos “come-orejas”; gente que promete todo por conseguir su beneficio y, una vez que lo tienen, dejas de ser de su utilidad. Creo que, en el momento en que conseguí confiar en mí, tomar mis decisiones y asumir las consecuencias, buenas y malas, comencé de nuevo a caminar por la senda en la que estoy hoy».

 

Para este disco contaste con Julia Rodrígues y Rocío Salgado, ¿cómo surgieron estas dos colaboraciones?

Martín: «Rocío forma parte ya de mi familia, trabajamos juntos en Teatro Avento desde hace seis años y quería que formase parte de este trabajo. Lo que no tenía era la canción, pero de repente, apareció “Impulso” y sabía que ese impulso lo tenía que tomar con ella.

Con Julia fue al revés, ¡la canción vino a mí! Ella subió a su Instagram una versión a piano y voz y, desde el primer acorde, sabía que tenía que estar ella y su canción en este disco.

Son dos mujeres con fuerza, talento y mucho por decir. En esta profesión tenemos que ser solidarios y ayudarnos; si con estas colaboraciones consigo que la gente las conozca, soy la persona más feliz del mundo».

 

 

Seis años separan tu debut discográfico con esta última referencia, ¿qué diferencias, o similitudes, dirías que existen entre los dos?

Martín: «Los dos trabajos parten del pop como base. Secretos Perdidos se queda en ese estilo, pero en Habitat jugamos con la fusión, metemos un poco de reggae y jazz en “Compaixón” o un poco de punk en “Vendaval”, siempre de forma muy suave. Además, creo que las letras son más maduras, están más trabajadas y tienen más profundidad que en el trabajo anterior.

Para mí hay una evolución a mejor pero que, por otro lado, tiene mucho de la personalidad de Secretos Perdidos».

 

 

Hábitat se presentaba el 9 de octubre en la Sala Ártika (Vigo), un espacio muy acaído para alguien que hace música pero también teatro ¿no? ¿Qué tal fue la experiencia y la acogida?

Martín: «¡Fue un sueño! Le debo mucho a la gente que hizo posible esa noche. Una vez conseguí dejar los nervios del principio disfruté cada uno de los momentos como nunca.

Las canciones cogen una nueva dimensión en directo; hay piezas que ganan y otras que consiguen vestirse con trajes de gala para la ocasión. Juan Alonso (bajo), Miriam Cortizo (percusión) y Cristian Navarro (guitarra) ayudaron a vestir cada uno de esos temas, y Javier Quintana (iluminación) y Ángel Fernández (sonido) pusieron todo su arte en ambientar esa noche especial».

 

Ya de lleno en la nueva normalidad (¡hasta nuevo aviso!) ¿cómo estás afrontando la vuelta a los escenarios en un futuro próximo? ¿Qué podemos esperar de tus directos?

Martín: «Para la gira de Habitat apostamos por un directo potente donde, tanto la iluminación como la escenografía tienen mucha importancia; es una apuesta arriesgada por la magnitud de equipo técnico y artístico que lleva. En esta gira tocamos las nuevas canciones y reinterpretamos las anteriores en un concierto dinámico, con mucho ritmo y mucha fuerza.

Ojalá podamos llevar este proyecto a muchas salas y teatros, adaptándonos a las necesidades de cada espacio y lugar».

 

En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendarías? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Martín: «Los últimos discos que compré fueron el de Guadi Galego e Xabier Díaz, para mí son los dos referentes más importantes en la actualidad en Galicia.

Por otro lado, hay que reconocer el trabajo de Xoana; me gusta mucho su primer trabajo y, por último, me gusta recomendar siempre a Carmen Rey, fue mi profesora y a ella le debo mucho de lo que hoy soy, porque fue quien me animó a hacer teatro».

 

Si abriésemos tu cuenta de Spotify, ¿qué escucharíamos? 100 % Sinceridad – 0 % Vergüenza.

Martín: «En Spotify soy mucho de playlists que me ayudan a descubrir qué es lo que se escucha en la actualidad; “Pop con Ñ” o “Radar Pop” suelen ser mi banda sonora en el gimnasio.

Para bailar me gusta tirar de los clásicos temas del verano de los años 90 y 2000 y, si quiero escuchar música en mi casa tiro por Dani Fernández, Fredi Leis, Vega, Tonxu... ¡tengo un gusto muy variado!».

 

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