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LAMONTAGNE & PICOAMPERIO: «"ALGO QUE SINALAR" RESUME UNA HISTORIA Y CONSOLIDA UN CAMINO»

LAMONTAGNE & PICOAMPERIO: «"ALGO QUE SINALAR" RESUME UNA HISTORIA Y CONSOLIDA UN CAMINO»
6 MARCH 2023

Laura LaMontagne (Lugo, 1993) y Pedro Cuntín (Teo, 1995) se conocieron tras los escenarios y, ahora, como LaMontagne & PicoAmperio, se suben a ellos. Lo que empezó «sin un objetivo concreto, por hacer música» se ha convertido en un fenómeno musical que fusiona la vanguardia y la tradición atlántica; una propuesta capaz de establecer puentes con la música y literatura de antaño, trayéndolas de vuelta al presente a través de sonidos futuristas y tecnológicos.

Tras recorrer casi un centenar de escenarios con su imaginario electrónico, LaMontagne & Pico Amperio debutan con Algo Que Sinalar (LaMontagne & PicoAmperio, 2022), un disco concebido como un resumen de lo aprendido en el camino y, al mismo tiempo, la prueba de volver al lugar de dónde vienen tras una lucha con ellos mismos.

 

Foto © Polaride 

 

LaMontagne&PicoAmperio irrumpió en el panorama musical en 2019. ¿Cómo surgió el dúo? ¿Cuál fue el germen de este crossover con un pie en el siglo XIII y otro en el XXI?

Laura LaMontagne: «Nosotros nos conocimos trabajando. Yo llevaba la parte musical del show de Conde y Pedro estaba en el control de luces ese día. Recuerdo que me había dado sensación de confianza y respeto por lo que estábamos haciendo y, la verdad, es que al mes siguiente estaba ya intentando conseguir su número para ver si me ayudaba a mí con las luces para otro bolo.

Por suerte, la cosa derivó en algo más interesante. Pedro tuvo que confesar que no era técnico de luces; era técnico de sonido, tenía experiencia produciendo ¡y era DJ! Lo de las luces... nada más que cosas de su capacidad de adaptación y aprendizaje. Flipas.

Empezamos a mezclar ideas sin un objetivo concreto, por hacer música. Todo surgía de manera natural. Para mí, que estaba empezando a saber algo del mundo “grabarse en casa”. Al escucharme así de profesional me ilusionó muchísimo.

Entre tanto, se me ofreció la posibilidad de tocar en el Atardecer no Gaiás y le propuse a Pedro currar en el repertorio. El reto era preparar un bolo de 75 minutos y teníamos un mes. Cuando dijo que sí, supe que estaba ante la persona ideal para proponerle formar parte de este universo que tenía entre manos, uniendo estas dos mentes. Así fue cómo empezamos a trabajar».

 

Ninguno de los dos erais nuevos en esto, aunque vuestra experiencia venía de ámbitos bastante dispares. ¿Qué pensáis que aportó al proyecto común vuestro bagaje previo? ¿Cómo fue ese desarrollo inicial de Laura y Pedro a LaMontagne & PicoAmperio?

Laura: «Laura aportó mucho repertorio. Hacía sus canciones y había tenido ya experiencias con grupos y en solitario. Ella estaba empezando a usar Ableton y eso nos unió e hizo fácil y divertido el trabajo.

Añade su sensibilidad particular a lo que hace; a las letras, melodías, coros, guitarras; y propone producciones musicales propias. Algo de los estudios filológicos le quedó, entonces hay muchas ideas y recursos que salen de ese mundo. Hace mucha colección de fotos y vídeos para la parte audiovisual y le molan los idiomas. Le gusta el escenario; es un lugar agradable para ella.

Pedro aportó todos los recursos que tenía para llevar adelante la producción de los temas: su talento como músico, scratcher y técnico. Estructuró todo el show para directo, optimizándolo incluso para viajar (por ejemplo, ¡comprar los aparatos adecuados para ir con todo el show en equipaje de mano! Increíble). Poca gente piensa tanto en los detalles. El talento que tiene para apretarse el cerebro y hacer que todo funcione es increíble.

Por supuesto que fue imprescindible su formación en sonido y telecomunicaciones. Pero, sin duda, la experiencia que traía produciendo música de manera autodidacta con Ableton, para grabar, crear ritmos con instrumentos virtuales, mezclar, etc., nos abrió un mundo de posibilidades.

Sin todo esto, Algo Que Sinalar no sería lo que es».

 

Foto © Llum Photography

 

Tenemos algo de curiosidad por el nombre: Laura, tú cogiste prestado el apellido artístico del cantautor norteamericano Ray LaMontagne (de un estilo algo alejado a al tuyo actual), ¿por qué? Y Pedro, ¿por qué PicoAmperio?

Laura: «Sin entrar en detalles, yo escogí ese nombre porque en aquel momento me representaba mucho y, a nivel gráfico, es muy elegante; entonces... ¡mío! Yo quería una firma decente que dejar por ahí. Cambié el nombre en las redes y quedó así consolidado. Ya ves, desde los 17 años más o menos hasta ahora.

PicoAmperio es un juego de palabras. Cuando Pedro estaba estudiando FP necesitaba un mail para las clases y escogió esa combinación de conceptos. Desde ese mismo mail me envió la primera canción que hicimos en conjunto y, sinceramente, me pareció un nombre artístico con mucha fuerza; fonética y gráficamente tenía potencial. Decidimos combinarlos así y no rayarnos con un nombre de banda».

 

Lo de emplear la lírica medieval gallego-portuguesa con electrónica ya estaba presente en el espectáculo “Tabú (2018) de Laura con Tarabela Creativa. ¿Cómo surgió la idea de mezclarlas? Ya como dúo, ¿cómo evolucionaron esos primeros temas?

Laura: «Un Día de las Letras Gallegas, en el recital del Medusa, me animé y canté lo primero que recordé que sabía así un poco de memoria. Y canté “Ondas do Mar de Vigo”. Esa misma noche, a raíz de cantar esa cantiga, Carmen me comentó que le gustaría música para un show que estaba ideando. Yo me sentí realmente honrada. Me ilusionaba mucho.

Cuando me encomendó la creación de la música, el material que yo tenía era un ordenador, una loop y mucha ilusión. Comencé pues con la de “Ondas” por si salía algo de ella (;P), pero después nos decantamos por “Bailemos nos ja todas”; volví a leer el libro de Luz Pozo Garza y así fue cómo mezclé las dos cantigas que dan lugar a “Banharemonos”. Recuerdo la emoción de encontrar en YouTube el disco de Xosé Quintas Canella y conocer la de “Porque no mundo mengou a verdade”. Todo lo empecé a hacer con lo que tenía: loop, guitarra, voz, y cosas como un cascabel y mucha fe en los textos y en lo que quería comunicar.

Empecé a integrarlas en los bolos, pero me dio tiempo a hacerlo sola en dos ocasiones; después ya fue el Gaiás con PicoAmperio. Con Pedro el trabajo fue intenso. El tiempo que teníamos eran tres semanas aproximadamente y prácticamente no nos conocíamos... ¡Podía haber sido todo un desastre! Pero conseguimos sacar adelante el repertorio.

Fue muy importante para mí que Pedro le viese valor a todas estas cosas, que lo quisiese elevar a algo más profesional. Producimos los temas para ese bolo mano a mano y luego fueron evolucionando. Algunos de los elementos del disco fueron ideas para directos que luego decidimos integrar en el álbum. Otros, sin embargo, ¡son ideas concebidas en el estudio que después tuvimos que encajar en los directos!».

 

 

Carolina Rubirosa, WÖYZA & The Galicia Messengers o Xoán Curiel son algunos de los músicos gallegos que en los últimos tiempos también se arriesgaron con la «actualización» de la lírica medieval. ¿Qué creéis que tiene la lírica gallego-portuguesa para que, siglos después, aun siga siendo fuente de inspiración de músicos en la actualidad?

Laura: «Creo que no es difícil fascinarse con la magia de estos textos, con cómo llegan a nosotros y las posibilidades que nos brindan. No es de extrañar que los artistas arrimemos el hombro para que la rueda siga girando.

Una tradición literaria que se autoreferencia es muy fuerte, es sólida e independiente. Si el gremio de los músicos bebemos de esa literatura, hacemos que los textos traspasen fronteras. Creo que en eso estamos muchas artistas de acuerdo: en el valor que supone este trabajo de referenciar textos de la tradición; es una fuente de sabiduría compartida».

 

 

 

Se hizo esperar, pero a principios del noviembre pasado podíamos, por fin, disfrutar de vuestro álbum debut, AlgoQueSinalar (LaMontagne & PicoAmperio, 2022), al completo. ¿Por qué ahora? ¿Cómo se fue desarrollando desde la idea inicial hasta alcanzar su forma definitiva?

Laura: «¡“Ahora” porque si no iba a ser “nunca”! Prefiero el adverbio no. 1.

Creo que en 2019 la sensación fue “que nadie nos apure, que vamos a nuestro ritmo para poder descubrir y conocernos”. En 2020, el repertorio aún se estaba creando: en marzo empezamos la canción “40Tena” y a finales de ese año estábamos trabajando en la que sería la primera canción del disco, “Eu Vexo”. En ese invierno grabamos voces.

En 2021 tuvimos muchos conciertos y mucho trabajo que requería componer. Esto nos quitó algo de tiempo para el disco y un poco de ánimo. Tuvimos alguna temporada de parón respeto a la producción pero, como dice Drexler, con “tinta y tiempo” se va curando la incertidumbre; en ese momento necesitábamos tiempo para finalizarlo.

Cuando lo tuvimos hecho, pusimos todos los esfuerzos para llevar a cabo esta autoedición ¡y aquí lo tenemos! “¿Ves? ¡Al final voy”!».

 

De las ocho piezas que recoge el largo, algunas ya os las escuchamos con anterioridad y, con el tiempo, nos enteramos que los temas fueron sufriendo progresivas revisiones... Creemos recordar que, hasta no hace mucho, en vuestro Bandcamp había una versión de “Avelaneiras Frolidash” que calificabais precisamente de provisional. ¿Sois de darle muchas vueltas a los temas?

Laura: «¡Le dimos, sí! Nos dejamos llevar quizás por unas ganas de perfeccionarlo todo. Pero hubo un momento en el que realmente no estaba la cosa sonando como nos gustaría. No podíamos conformarnos. Sabíamos que podíamos hacerlo como nos imaginábamos. Horas y horas de producción. Horas de edición y dudas. El hecho de no tener un compromiso con una discográfica puede implicar libertad, pero también caos y dispersión.

El proceso fue abrumador, creo; pero también, a su manera, artísticamente encantador».

 

 

Las cantigas fueron compuestas para ser cantadas y las de amigo tienen esa estructura paralelística tan marcada; el leixaprén casi podría verse como una suerte de loop verbal... Partís de esos versos y los bañáis con sintes, samples, scratches... hasta crear un imaginario electrónico y hip-hopero que derriba cualquier frontera temporal imaginable. ¿Cómo suele ser este proceso?

Laura: «Tenemos diferentes caminos por los que llegamos a las conclusiones que sacamos. El más importante, la base de todo, es saber lo que quieres comunicar; tener esa urgencia por comunicar. Cuando estás en el curso de hacer una canción, no hay más guía que tu intención comunicativa para tomar decisiones sobre cosas como ritmo, texturas, qué instrumentos o plugins usar...

Adaptar las cantigas fue un proceso natural dada su estructura y gracias a las referencias de las que me serví. Esa relación de los recursos poéticos de repetición con los loops la verdad es que a mí me fascinó; ya me lo había dicho Marcos Gendre cuando estaba empezando: ¡esto es el loop atlántico!».

 

Foto © Trece Amarillo

 

Banharemonos nas ondas” (sobre cantiga de Martín Códax) fue elegida como adelanto del disco acompañada de un videoclip producido por vosotros mismos y dirigido por Alba Domínguez. ¿Por qué escoger este tema como carta de presentación? ¿Cómo recordáis la grabación del vídeo?

Laura: «“Banharemonos” nos daba sensación de libertad, una perspectiva de renovación y de aire fresco; apostamos por esta canción por su energía y vitalidad.

Escogimos a Alba por el trabajo que hizo en “Todo o que che din”; me gustó mucho ese toque onírico y el tema le encajaba. Hicimos mucho trabajo entre todos de producción y logística para que todo pudiese encajar en tres días oficiales de rodaje. Por ejemplo: localizar, las dietas, la preparación del espacio, la ropa, las cámaras y lentes, materiales de arte, material de iluminación, máquina de humo de suelo, telones enormes de escenario... ¡de todo!

La parte debajo del agua fue un reto, tanto para nosotros como para Alba. La noche que rodamos en esa piscina, después de montar los focos y tener todo listo para sumergirnos y grabar, ¡empezó una tormenta eléctrica que metía miedo! Aquello no paraba y ya estábamos con la idea de que nos teníamos que rendir. Sin embargo, hubo un momento de tregua ¡y estábamos terminando esas escenas de madrugada!».

 

 

Vista desde la perspectiva actual y en un tiempo de posverdad, “Porque No Mundo” (basada nunha cantiga de Airas Nunes) resulta especialmente significativa, ¿no? Las cantigas fueron escritas hace más de 700 años, ¿cuánto de actualidad creéis que conservan estos textos?

Laura: «Es muy significativa, sin duda. La sensación de que todo lo que te rodea puede ser simplemente falso es un agobio, y creo que genera falta de interés por la realidad. Yo a veces siento eso, y la rabia que genera está presente en la música de ese tema.

Las cantigas tienen actualidad porque las escribieron los humanos, entonces siempre va a haber algo que intentar saber de nosotros a través del pasado; un sarcófago, una cantiga, un monumento... Si piensas así, automáticamente todo se traslada al presente. Yo escogí textos en los que no hay referencias explícitas a personajes concretos para que me resultase más fácil captar esa universalidad».

 

Este tema venía presentado con un videoclip, producido por Trece Amarillo, que invita al espectador a experimentar una especie de road movie distópica... ¿Cómo surgió la idea tras el vídeo?

Laura: «La idea surgió grabando los coros de la segunda estrofa, la que describe cómo entra la voz protagonista en un monasterio y allí le dicen que siga buscando. Creo que fue por repetir tanto esa estrofa que empecé a visualizar la escena y acabé pensando que era como un videojuego: caminas, llegas junto a un personaje que te dice “no, aquí no está lo que buscas”, y te aconseja cómo seguir tu camino. Toda la idea de la estética distópica, lo de Pedro como “monje”, fue surgiendo en este momento.

A Trece Amarillo les moló mucho la idea, ¡y me pusieron ante el reto de montar a caballo y de caer de los cielos! Pedro contactó con Mari Costuritas para hacer el vestuario; flipamos con su trabajo.

Buscamos localizaciones, reunimos amistades y conseguimos grabar en el entretecho de una capilla barroca en Compostela. Corté cirios hasta más no poder, grabamos escenas de playback con un libro del siglo XVII en la mano; al terminar el rodaje en la Quintana, un hombre sin rumbo se aproximó y nos preguntó si debía seguir o no el Camino porque Dios no le contestaba... bueno, ¡mucha magia!».

 

 

Cuando los temas parten de otros textos más propiamente literarios, y más recientes (Xela Arias, Rosalía de Castro...), ¿los afrontáis de otro modo?

Laura: «Con Xela descubrimos un mundo maravilloso. Yo quería integrar un poco todo lo que me gustara de los poemas y hacer una especie de composición de fragmentos, un collage. La música que creamos intentamos que fuese fiel a la intensidad de los versos y a su significado. El modo diferente de aproximarse al texto fue, en general, primero una lectura rápida muy intuitiva —eso sí, con el lápiz en la mano y marcando todo—; y una segunda lectura, ya sacando ideas melódicas sobre lo que había seleccionado intuitivamente, mezclando la música, y volviendo al texto a escoger y adaptar todo a las melodías.

En el caso de Rosalía, la lectura empezó más sesuda y analítica. Recurrí al siguiente para dejarme llevar un poco más: leía los poemas escuchando IC3PEAK, imaginando que los poemas eran las traducciones de las letras (en el parque de noche hay muchos cuervos que pueden ayudar en este ejercicio). Así sí que comprendía lo que estaba leyendo. La verdad es que muchas encajaban, y fue así cómo conecté con los poemas para empezar a trabajarlos».

 

Foto © Polaride

 

De trovadores a poetas, con una diferencia de siglos entre ellos, ¿cómo fue la selección del repertorio para el disco?

Laura: «El disco es una colección de estos primeros años de nuestra historia. Queríamos reunir las cantigas porque son el pilar sobre el que empezamos a construir, y también añadir temas con letras propias como “Eu Vexo”, un tema que deja abierta la puerta a un modo más íntimo de componer».

 

Os arriesgáis con la famosa “Senhora del Almortão”, tema popular portugués que José Afonso convirtió en clásico y que cuenta con versiones tan destacadas como las de Dulce Pontes y Teresa Salgueiro, entre otras muchas. Teniendo estos referentes, ¿la tomasteis como un reto?

Laura: «Un poco sí. Bebemos directamente de la versión de Teresa Salgueiro y añadimos un toque siniestro y misterioso para que después explote en ritmo y rotundidad.

Forma parte también de nuestra historia porque era una de las canciones que estaba trabajando cuando nos conocimos y nos gustó conservarla. Fue la primera que mezclamos y el resultado nos gustó mucho. La verdad es que esa fue con la que menos dudamos en el proceso».

 

 

Pola Costa Vella” es una canción que le cantó Luz Fandiño a Laura en su casa y que después la hicisteis propia. ¿De qué manera? ¿Qué significa para ti, Laura?

Laura: «Empecé haciendo la música de ese tema a finales del verano de 2018. La idea de la letra vino un poco después. Ese otoño había quedado un día con Luz y pasamos la tarde hablando y recitando poemas; ella me cantó varias canciones y yo le pedí permiso para grabarla porque quería poder volver a escuchar eso tan hermoso. Yo sentí esa letra como una sabiduría que debía conservar.

Poco después, reescuchando la grabación, decidí probarla en esa base que tenía (que es la de la primera parte) y meter una reflexión propia en medio, reposar en ella mi historia. El “caos” sonoro que hay hacia el final del tema fue muy divertido de crear; quería reflejar esa rabia y confusión que genera la soledad».

 

Foto © Llum Photography

 

Cerráis el disco como lo abrís, con un tema que mezcla dos lenguas, en el caso de “40Tena”, versos en inglés con una cantiga de Alfonso X. El primero habla de la búsqueda de la identidad y este último de agradecimiento a la vida. ¿Es la línea que separa esos dos puntos la que vertebra el álbum?

Laura: «La primera canción cuyo lugar en el disco teníamos claro fue la última, “40Tena”. Creo que empezar así por el final estableció que la primera fuese “Eu Vexo”. En cierto sentido, como dices, se contestan una a la otra y enmarcan lo que fue este disco; el momento de lo que viene.

Eso es lo que siento yo después de todo este proceso».

 

 

Unos días antes de su publicación decíais que el disco cerraba un capítulo... algo paradójico siendo el primero, ¿no?

Laura: «Este disco resume una historia y consolida un camino. Cierra un capítulo de dudas e inseguridades que aquí está plasmado. Nos gustó la idea de abrir el disco con ese tema que deja una puerta abierta al futuro, a las composiciones propias, a explorar la intimidad de otro modo. Podíamos decir que de-termina lo que fuimos [risas]».

 

Decís que lo Algo Que Sinalar es como un álbum de fotos, como una manera de fijar lo que lleváis haciendo estos últimos años. A lo mejor es un poco prematuro, pero ¿por dónde irá ahora la música de LaMontagne & PicoAmperio?

Laura: «Tenemos ganas de sacar canciones en las que estuvimos trabajando paralelamente al disco que reflejan una narrativa más íntima. Estamos trabajando en un tema en inglés que hicimos el año pasado; habla de una serpiente… 🐍».

 

En 2020 fuisteis galardonados con el Premio Martín Códax da Música en la categoría de Músicas Urbanas. Lo de ganar un Martín Códax con versos de Martín Códax ya es bien curioso, ¿no? ¿Qué significó para vosotros este reconocimiento, que no fue el único, siendo, además, al principio de vuestra trayectoria musical?

Laura: «Teníamos bastante duda de en qué categoría debíamos presentar esta idea, porque era un estilo que no sabíamos definir muy bien, pero todo fue para delante.

Cuando fuimos a la entrega solo podía entrar uno de nosotros dada la situación con la COVID, entonces fui yo sola y Pedro lo estaba viendo en directo por el móvil. Fue emocionante ver el esfuerzo de todos en un momento de tanta incertidumbre para el sector. Pasé muchos nervios cuando recibí el premio; me sentí muy orgullosa; ¡quería salir ya y llevarle el premio a Pedro!

Como proyecto nos dio mucha seguridad, nos hizo sentir el cariño de gente que lleva tantos años trabajando. Realmente fue muy especial».

 

Foto © Llum Photography

 

Tanto el disco como vosotros venís apoyados por PlayPlan; ¿cómo está siendo la experiencia junto a ellos?

Laura: «Estuvimos tocando en escenarios con mucha presencia. Eso fue muy importante para nosotros. Nos impulsó mucho poder tener la oportunidad de tocar en escenarios como el del Albariño o Castrelos y llegar a la gente de esa manera.

Nosotros con ellos tenemos mucho de lo que aprender. Hay trabajo por delante. Para nosotros este año fue intenso, pero nos dieron el apoyo y confianza necesarios para salir adelante con Algo Que Sinalar, estructurar la salida de los singles y del disco, y estar moviéndolo por el mundo 😛».

 

Vuestro loop atlántico se escuchó en ciclos musicales (MUBEA, el MMVV o la Monkey Week), festivales (Cantos na Maré, Sinsal, Revenidas)... y en Castrelos (Vigo) ante 40.000 personas. ¿Cómo recordáis la experiencia? ¿Qué destacaríais de los dos extremos, de tocar en escenarios más íntimos a hacerlo ante mayores audiencias?

Laura: «¡Aquello fue impresionante! La gente estaba tan animada, el ambiente era de una energía que traspasaba el cuerpo. Fue impactante. Esto es lo que destacaría, lo que me hace temblar aun ahora viendo las fotos, la cantidad de gente sonriendo a la vez.

En los conciertos íntimos el tiempo corre diferente. Hay más oportunidad de hablar y de saber las impresiones que discurrieron por ahí; saber lo que se genera en las personas con la música es aún sorprendente para mí. Esa es la dificultad de estos conciertos: la exposición es más intensa».

 

 

Las actuaciones de Laura en solitario tenían algo de performativo. Sin embargo, las actuaciones de LaMontagne & PicoAmperio al principio tenían una puesta en escena bastante sencilla, desnuda. ¿Cómo son ahora las actuaciones en directo? ¿Qué planes tenéis en cuanto a escenografía?

Laura: «Durante mucho tiempo nos vino acompañando la imagen, proyecciones de pequeños vídeos, momentos y texturas, con la palabra como centro; seguiremos cambiando e incorporando temas nuevos. En cuanto a la escena, de momento tenemos ganas de jugar con la luz».

 

Foto © Llum Photography

 

Este sábado 11 de marzo, vuestra gira ʻAlgo Que Sinalarʼ os lleva a la Mardi Gras (A Coruña). ¿Cómo está siendo la acogida del disco en directo?

Laura: «¡Siii! Tenemos muchas ganas de llevar el disco a la Coruña. Está teniendo buena acogida. La gente que nos conoce nos da un feedback muy positivo sobre cómo fuimos haciendo crecer las canciones y sobre los temas que no están aún editados; el trabajo audiovisual también gustó mucho. La verdad es que estamos muy agradecidos por todo esto.

Quedan muchos lugares a los que llevar Algo Que Sinalar, tanto aquí en Galicia como fuera. La siguiente parada será en Donostia, después andaremos por Santiago, Bueu, Pontevedra...».

 

En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendaríais? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Laura: «¡Difícil elección! Me interesa mucho lo que hacen Ugía Pedreira, Catuxa Salom y Lontreira, por ejemplo».

 

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Laura: «Ahora mismo una mezcla de temas sueltos, cada uno de un estilo. Entonces puedes estar escuchando a Tove Lo y que el siguiente sea Silvio Rodríguez, pasando por Avril Lavigne o Gnarls Barkley, Mercedes Peón o Nicki Minaj; Nirvana está mucho y Jorge Drexler. Janis Joplin y alguna de Superchick, por ejemplo. Quién sabe, supongo que nos pasa a todos, haces colección según te vas acordando y vas cambiando gustos... ¡El caldo que sale y bastante extravagante!».

 

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