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MADALENA GAMALHO: «CANTAR EN PORTUGUÉS ME RESULTA MUY NATURAL, ME GUSTA ESTA FONÉTICA PARA EXPRESARME»

MADALENA GAMALHO: «CANTAR EN PORTUGUÉS ME RESULTA MUY NATURAL, ME GUSTA ESTA FONÉTICA PARA EXPRESARME»
8 AUGUST 2022

Liderar su propio proyecto solista fue algo que Madalena Gamalho siempre tuvo en mente y, tras formar parte de un par de grupos y «superar muchos miedos e inseguridades», la vocalista y compositora gallega se presenta en solitario. Estos siete años llenos de aprendizaje y experiencias han dado forma a esta nueva aventura, que se materializa en Invento (2022), su primer trabajo discográfico.

Fruto de esa evolución vital y vocal, y de la sinergia y amistad con Iván Barreiro (producción, guitarra), el álbum recoge una decena de canciones en portugués —seis de su autoría, tres poemas musicalizados e una versión— donde letra y melodía invitan al oyente a moverse, conectar y reflexionar sobre el ser, la vida y sus contradicciones.

 

 

Vocalista y compositora, empiezas tu carrera artística hace siete años cantando en locales y salas como parte del grupo Nota Bene. ¿Cómo recuerdas estos comienzos? ¿Fueron estos tus primeros pasos en la música o tenías alguna otra experiencia previa?

Madalena Gamalho: «En esa época estaba empezando en aulas de técnica vocal en la escuela Atempo, con el que continúa siendo actualmente mi profesor, Ramón Mª García. También estaba estudiando portugués en la EOI, y surgió esta idea por medio de Noli Torres, que en ese momento era miembro del grupo, junto con Seve Fervenza y Lolo Nantes; necesitaba cantante en la banda y allá fui.

Fue una experiencia maravillosa, porque fue dar el salto a cantar delante de un público de manera profesional. En el primero bolo estaba muy nerviosa pero también muy emocionada. En ese momento es cuando te das cuenta que actuar tiene un punto de adrenalina muy adictivo».

 

Actualmente también eres la voz de Os Meninos, trío gallego que nace con la pretensión de crear una atmósfera de intimismo y emoción a través de temas propios y versiones vinculados a la lusofonía. ¿Qué diferencias hay entre la Madalena Gamalho parte de un grupo y la que lidera su propio proyecto?

Madalena: «Actualmente Os Meninos es un proyecto que se paralizó durante la etapa de la pandemia. Estábamos trabajando en la realización de nuestro primer disco, pero la pandemia hizo que nos distanciásemos bastante; y después yo sentí la necesidad de poner la energía en un proyecto propio.

Las diferencias entre ambos proyectos son bastantes, pero fundamentalmente, en el caso de Os Meninos, éramos un grupo de amigos que hacíamos música; las decisiones en ese caso se toman de forma conjunta y el riesgo también. Fue una etapa muy bonita junto a Roberto, Iván y, más tarde, Bieito. Y tuvimos una evolución muy positiva, desde el principio tocando en los bares, para luego tocar en fiestas y algún que otro festival como en Cantos na Maré o en la Feria del Alvarinho de Monção.

En el caso de Madalena Gamalho, se trata de un proyecto hecho desde una perspectiva de compositora solista, donde yo son quien toma las decisiones y asume los riesgos, donde trabajo con un productor musical en un álbum, acompañada de una banda pensada por y para el proyecto en cuestión».

 

 

¿Cuál, o cuándo, fue el momento en el que decidiste arriesgarte en solitario?

Madalena: «Era una idea que tenía en mente de siempre, pero quería ir progresando poco a poco. Ir aprendiendo en cada proyecto, soltarme más en el palco, ganar experiencia, avanzar más en la técnica vocal, conocer más música, tener los ahorros necesarios. En fin, superé muchos miedos e inseguridades para poder llegar a hacerlo.

Y la cosa no termina aquí claro, siempre hay que seguir construyendo, de lo contrario todo sería muy aburrido».

 

¿Qué aspectos te llamaron la atención de la música portuguesa para abrazarla en todos tus proyectos?

Madalena: «Cuando empecé en la EOI escuchaba mucho fado, músicas populares, de autor; en fin, me empapé bastante, y esas influencias dieron lugar a lo que hago. Cantar en portugués me resulta muy natural y me gusta esta fonética para expresarme. No quita que no pueda hacerlo con la pronunciación gallega, en castellano o en inglés, pero siento que de este modo me resulta fácil, familiar, cercano».

 

 

Respecto a tus influencias, ¿qué artista o grupo dirías que tiene un especial impacto en tu manera de entender la música o a la hora de componer?

Madalena: «Creo que todo lo que escucho me influye, pero considero que de manera indirecta a lo mejor. O sea, no es que haya una artista en particular que tenga en cuenta en mis composiciones, son muchos y muchas. Además, es que tengo por costumbre escuchar música de géneros muy diversos.

Por ejemplo, de una etapa en la que estaba cantando y aprendiendo con la guitarra “Chuva en el mar” de Marisa Monte y Carminho, imagino que pudo nacer la melodía del estribillo de “Entre o sim e o não”, por la cadencia que tienen ambas en algunas partes; pero esto es una inspiración casi inconsciente.

Y otro caso concreto fue una noche después de escuchar a Nathy Peluso, que luego tuve la necesidad de hacer “Vívelo”. De madrugada me puse a escribirla, y ya al día siguiente busqué una base de rap... y todo fluyó. Fue divertido, como un juego. Obviamente el tema no tiene nada que ver con Nathy Peluso, pero escuchar su música fue un detonante para mí.

En mi caso, de cada canción en la que reparo es como si las guardase de algún modo en algún rincón de mi memoria, y después ya, a la hora de componer, utilizo esta especie de banco de melodías. Y sale de manera natural. Otras veces, en función del instrumento con el que me inspire, guitarra o piano, voy creando».

 

 

En enero debutabas con Invento (2022), un disco compuesto por una decena de canciones en portugués. ¿Cómo fue su desarrollo creativo? ¿Y el proceso de grabación?

Madalena: «Pues una locura, pero con un resultado muy chulo, la verdad. Estamos muy contentos. Fue como ir sumergiéndose en un mundo desconocido; a veces desesperante y otras muy emocionante.

Pero la idea del disco nació como de casualidad, nada premeditada. O sea, en un café que comparto una mañana con Iván, le comento la necesidad de enviar algunas de mis composiciones a productoras y demás, y él me pide que le pase estas ideas. Rápidamente hubo un feedback muy interesante en el que Iván fue vistiendo aquellas ideas. Fue un año entero de videoconferencias e intercambios de ideas para ir sacando estos diez temas.

La grabación fue en noviembre del año pasado en Savik Sound (Ponte Caldelas), así que le confiamos el trabajo a José «Triki» Trincado y yo encantada. Además, compartir con Triki las horas en el estudio fue genial, te rompes de risa con él y es una máquina en lo suyo. Tengo la suerte de rodearme de grandes profesionales, la verdad».

 

Además de formar parte de Os Meninos, acompañarte en la guitarra y ser tu productor musical, Iván Barreiro fue una pieza clave tanto en el desarrollo de este proyecto en solitario como de tu álbum debut. ¿Cómo describirías vuestra «sinergia» en el estudio?

Madalena: «Lo más importante fue a confiar en él plenamente. Me gusta cómo trabaja, tiene sensibilidad, estilo, gusto, sabe colocarse en su papel; es humilde como músico y como persona. Y para él lo importante es la música, igual que para mí. El objetivo de ambos no es hacernos grandes alardes, solo algo bonito y bien hecho».

 

 

Del disco destaca especialmente la cuidadísima producción, llena de detalles, que parece pensada para arropar tu voz sin restarle protagonismo. ¿Crees que es fruto de vuestra trayectoria previa en común, del conocimiento que tiene Iván (y tú misma) de las posibilidades que tiene tu voz?

Madalena: «Sí, totalmente. Desde que nos conocemos, Iván sabe la importancia que tiene para mí la voz, ya que es mi instrumento, aquello por lo que voy estudiando y aprendiendo cada día; y su pretensión siempre es potenciarla y realzarla. Creo que hicimos un buen equipo y, en palabras de Iván, en un disco de una cantante tiene que destacar la voz, como es lógico».

 

Junto a Iván Barreiro, también te acompañas de Carlos «Pájaro» Arévalo (batería), Iria Iglesias (teclados), Rafa Morales (bajo) y Javier «GDjazz» Pereiro (trompeta), todos ellos músicos con experiencia en el jazz. ¿Por qué ellos? Además de sus instrumentos, ¿qué crees tú que aportan a tus creaciones?

Madalena: «Con Rafa Morales coincidí en Laroá, justo cuando este disco se estaba cocinando, y me gustó mucho cómo se desenvolvía en los ensayos. Es superprofesional y siempre con voluntad de ayudar.

En el caso de Carlos Arévalo, pensamos que encajaba muy bien con los estilos del álbum y además es un fuera de serie en la batería, sabíamos que iba a funcionar muy bien; cuando escuchó la propuesta ya se apasionó al momento.

A Iria la conocimos con The Funkles y nos gustó mucho su puesta en escena, además es una música excelente que se adapta muy bien a cada género, con mucha soltura. Y GDjazz, en fin, transmite una sensibilidad con la trompeta que es una delicia.

En conjunto todos son un equipazo, buena gente, personas sensibles, que están por y para la música».

 

 

El disco es una amalgama de estilos: funk, músicas del mundo, rock... (¡incluso te atreves con el rap en “Vívelo”!), todo con cierto aroma a jazz. ¿Cómo se consigue que tanto eclecticismo llegue a sonar tan coherente?

Madalena: «Tanto Iván cómo yo estábamos en una etapa más eléctrica, de banda; además, él es un músico que cuenta con muchos registros en su experiencia, por eso tiene por costumbre trabajar desde la fusión. Por otra parte, mis melodías, todas ellas bastante diversas también, provocaron por defecto una producción con ambientes muy distintos. Así que este eclecticismo nace de manera muy natural, a lo mejor por la forma de entender la creación que ambos tenemos. Al fin y al cabo, lo que tenemos en común es que nos gusta la música.

De este modo, la coherencia nace de dos mentes muy abiertas, musicalmente hablando, que beben de estilos diversos. Y esta coherencia fluye en los sonidos del álbum, en su instrumentación y, a lo mejor, también en la progresión con la que establecemos los temas, lo que hace que un disco como este sea de lo más escuchable».

 

 

¿Por qué ese título Invento, o, dicho de otro modo, por qué el disco toma el título de ese tema concreto?

Madalena: «Cuando llegó el momento de pensar en el título, pensé que “invento” era la palabra. Porque no sé, sin querer ser pretenciosa, creo que no hay nada que se parezca. Y cogimos esta palabra de la canción “Invento”, la poesía de Pepe Cáccamo».

 

De los diez temas que lo componen, seis son de composición propia. ¿Qué, o quién, los inspiró? ¿Existe algún hilo conductor que los una?

Madalena: «“Todas as pessoas”, “Vívelo”, “Sobe à minha escada”, “Ao redor do meu jardim”, “Horizonte” y “Seres estranhos”; estas seis canciones sí tienen un punto en común: son composiciones propias, es por eso que todas tienen algo de mí. Mis reflexiones vitales están ahí, son ellas las que hilan todo».

 

 

De los que restan, tres son poemas musicalizados, uno de Pepe Cáccamo y dos de CarvalhoCalero, y una versión, “Teresa Torga” de José Afonso. ¿Qué significan para ti estas piezas, o autores, para incluirlas en tu ópera prima?

Madalena: «Pepe Cáccamo es un buen amigo. Él quería que musicalizase alguno de sus textos, y de ahí nació “Invento”, un tema de los más alegres, con ritmo brasileño.

Por otra parte, José Afonso es todo un referente para mí, sus letras y los valores que transmiten; es un gran patrimonio lo que nos dejó y “Teresa Torga” es un tema que me inspira como mujer, con una historia enérgica, muy potente.

Las poesías musicalizadas de Carvalho Calero nacieron a partir del concurso Musicando Carvalho Calero 2020, en el que resulté finalista».

 

Precisamente con “Todo el mundo es tuyo” quedaste entre los 10 finalistas de Musicando a Carvalho Calero (junto a otros artistas de la plataforma como MJ Pérez, Moito! o A banda da Loba) de los casi 80 que se presentaron. ¿De qué forma trabajas con unos versos que nacieron como poema hasta convertirlos en canción?

Madalena: «Voy leyendo el poema, experimento cantándolo, voy jugando con él para ver también qué pide... y a partir de esas ideas, replanteo la letra para darle encaje como canción. Es un trabajo necesario, adaptar una poesía a una melodía para poder ofrecer mayor comprensión al oyente».

 

 

Dices que el disco es «una reconciliación con el amor y las emociones humanas». ¿Por qué? En tu opinión, ¿crees que, realmente, estamos tan desconectados emocionalmente? ¿Qué papel jugaría la música en esta «reconexión»? ¿Y cuánto de culpa tiene la pandemia en esta reflexión? Al hilo, ¿afectó de alguna manera a situación de emergencia sanitaria al proceso de preproducción y producción del disco?

Madalena: «Porque veo que hay una campaña brutal para infundir miedo y desconfianza entre nosotros, al fin y al cabo es un mecanismo para ejercer control en la sociedad. Así que creo que es muy necesario difundir la realidad, tenemos que reconciliarnos con la persona desconocida. Desde que era pequeña y jugaba sola en la calle hasta el día de hoy, cambiamos mucho nuestros hábitos; antes había una confianza en los vecinos y vecinas y las niñas y niños conquistaban la calle, en las aldeas nadie cerraba con llave... En fin, cambió mucho el estilo de vida, lo sé.

Tampoco soy ingenua, sé de los males que existen en el mundo, pero también existe la buena gente. La gente humilde, trabajadora, la que lucha día a día. De observar con detenimiento, nos quedaríamos asombrados de la cantidad de actos de bondad que existen a lo largo de nuestro día a día en la vida real y que pasan inadvertidos.

Y por supuesto, la música y todas las artes en general tienen un papel muy necesario en este sentido. El arte es la que nos ayuda a exponer nuestras emociones, a reinterpretarlas, a darles cabida en el mundo, a servir de inspiración para nosotros o para los demás. Con el arte profundizamos en nuestra sensibilidad, en la empatía, en el amor...

La pandemia también influyó en estos pensamientos, como es lógico. Supongo que todas reparamos en la necesidad de relacionarnos con otros seres humanos, y también que tener presente el arte en nuestras vidas es algo totalmente imprescindible».

 

 

 

Invento viene envuelto en una ilustración de estética retrofuturista obra de Celsius Pictor: un cuervo armado con unas gafas steampunk, con manos humanas vestidas con gorgueras, apoyado en un gramófono y rodeado de aparatos varios. ¿Qué representa?

Madalena: «Representa el “invento” en sí. Este diseño me pareció que tenía muy buen encaje con la palabra escogida; un collage que parece un grabado antiguo en una capa con letras futuristas, esa combinación de pasado y futuro. Por otro lado, el steampunk me parece un estilo del que bebe mucho Tim Burton y a mí me encanta estéticamente. Yo soy muy de contrastes también, a lo mejor es porque son géminis».

 

Pictor también acerca otras ilustraciones en el interior de la edición física del disco. ¿Cómo llegaste a él?

Madalena: «Lo conocí por Instagram buscando ilustradores y, cuando vi sus diseños, me apasionó su trabajo; todos y cada uno de sus diseños eran una pasada. Contacté con él y empezamos a trabajar juntos. La verdad que cada una de las ilustraciones que hizo para Invento son lindísimas».

 

 

Hace algunas semanas hablábamos con Nastasia Zürcher y cuando llegó el momento de recomendar proyectos gallegos mencionó tu nombre diciendo que le había sorprendido (para bien, claro) tu trabajo. ¿Qué acogida está teniendo el disco?

Madalena: «Me hizo mucha ilusión que me hubiese nombrado porque Nastasia Zürcher es una artista a la que admiro mucho. Me gusta su forma de crear y también la manera en la que lleva su carrera; hace música con personalidad, profesionalidad y muy bueno rollo. ¡Y además es muy buena a nivel vocal!

La acogida del disco fue buena, digamos que todas las personas que escuchan el disco nos hacen llegar comentarios muy positivos, tanto del álbum como de los directos que tuvimos. Pero queremos hacer más directos, deseamos que las músicas lleguen a más gente porque la verdad que merecen la pena, creo yo».

 

Estás inmersa en una gira estival, con fechas en Galicia y Portugal, a dúo o con banda. ¿Qué podemos esperar de un directo de Madalena Gamalho?

Madalena: «Podemos esperar música con sinceridad y de calidad, con unos musicazos que ya ellos solos harían un conciertazo en el escenario. Podemos esperar una voz que, como muchas veces tienen acostumbran a decirme, parece que canta sin esfuerzo, limpia, clara y transparente.

Y, en general, podemos disfrutar de un concierto real como la vida misma».

 

 

Encima del escenario también te vemos formando parte de Laroá, ¿cómo está siendo la experiencia junto a ellos?

Madalena: «¡Muy gratificante! Con Laroá tuve la oportunidad de experimentar cantar con otra voz, la de mi compañera Sandra Lima; es muy enriquecedor también ejercer papeles secundarios como en este caso. Además, hacer las voces para este proyecto fue muy divertido, un ejercicio más del que aprender.

Con Laroá estaremos este verano en las fiestas de la Peregrina en Pontevedra, el 21 de agosto, y me hace mucha ilusión hacer este directo rodeada de grandes músicos y músicas».

 

En la actualidad, ¿qué artista o grupo gallego nos recomendarías? ¿Algún favorito que deberíamos conocer?

Madalena: «Seguro que ya la conocéis, pero a mí me encanta Sofía Espiñeira; desde que la vi por primera vez en el Festival da Poesía me enamoré con la calidad, tanto en las letras como con la virtuosidad en la guitarra. Y, por supuesto, Nastasia Zürcher, que estoy deseando ver el directo de su último disco. Me gusta mucho también lo que está sacando a la luz Carolina Rubirosa. Y además, como banda recomiendo a Rheia Gorecki, pues para mí la voz de Catuxa es una delicia, y o seu último EP tiene una producción muy buena».

 

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Madalena: «Pues lo más reciente que aparece es una lista de clásicos del jazz, Ella Fitzgerald, Louis Armstrong, Lester Young... Eso es porque en estas noches de calor me encanta cenar en mi huerta con una copa de tinto, una vela y escuchar jazz. Pero también estoy escuchando actualmente A Garota Não y Blaya, que las descubrí en el Fnac Live en Lisboa y me gustaron mucho. Estilos muy diferentes para su respectivo momento».

 

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